Dell acelera: su cartera de pedidos de IA alcanza los 95.000 millones

Dell ha cerrado su segundo trimestre del año fiscal 2027 con una cartera de pedidos de inteligencia artificial de 95.000 millones de dólares y una subida de la previsión de ingresos anuales hasta 192.000 millones. La acción acumula un 330% en el año y ahora toca demostrar que puede cumplir.
Dell Technologies ha vuelto a poner cifras sobre la mesa en su segundo trimestre del año fiscal 2027 y el mensaje es difícil de ignorar: la compañía acumula una cartera de pedidos de inteligencia artificial (IA) de 95.000 millones de dólares, un récord, y ha elevado su previsión de ingresos para el conjunto del ejercicio hasta los 192.000 millones, muy por encima de los 140.000 millones que manejaba como guía inicial. En bolsa, la acción acumula una revalorización de en torno al 330% en lo que va de año, así que el listón de expectativas está altísimo.
El crecimiento no se limita a los servidores de IA. Dell ha duplicado sus ingresos por servidores de IA hasta 16.400 millones de dólares, pero es que los servidores tradicionales y el negocio de redes crecieron un 122% y el almacenamiento, un 26%. El director de operaciones, Jeff Clarke, explicó en la llamada de resultados que en el trimestre se formalizaron pedidos de IA por 60.900 millones, la cifra más alta de su historia y unas 3,7 veces lo facturado en ese mismo periodo. Los pedidos llegan más rápido de lo que la empresa puede entregarlos. El consejero delegado financiero, David Kennedy, añadió que estos contratos pasan controles de crédito, financiación y verificación de que el centro de datos está listo, por lo que una vez firmados son en su mayoría no cancelables. Además, hay recorrido en el negocio clásico: alrededor de 1,2 millones de servidores instalados en clientes son de decimocuarta generación o anteriores, lo que alimenta un ciclo de renovación de equipos.
¿Por qué importa que crezca lo que no es IA? Pues porque los servidores de IA son los que menos margen dejan y la memoria se ha convertido en un cuello de botella que dispara los costes de Dell. Cuanto más peso tengan los servidores tradicionales y el almacenamiento, menos depende la compañía de un producto barato de fabricar y más protegido queda su beneficio. De momento, la tendencia va en la dirección contraria: el hardware representó el 87,5% de los ingresos del trimestre, frente al 80,4% del año anterior, mientras que el negocio de servicios se quedó plano en 5.860 millones. Vender aparatos es más cíclico: si la economía se enfría, se nota antes.
El problema es el precio que ya paga el mercado por este crecimiento. Dell cotiza a unas 30,78 veces los beneficios de los últimos doce meses, pero solo a 21,99 veces los que espera ganar en el próximo año, lo que significa que los analistas dan por hecho un aumento del beneficio de alrededor del 40%. Es decir, el inversor ya está pagando hoy ese futuro, y si el beneficio o los márgenes se quedan cortos, la corrección puede ser seria. Ayuda a exagerar los movimientos que la acción tiene una beta de 1,90: históricamente se mueve casi el doble que el mercado, tanto para arriba como para abajo. A esto se suma que la propia dirección reconoce que el desequilibrio entre oferta y demanda va a peor y que el año que viene habrá menos suministro, lo que mantiene los precios altos pero también añade volatilidad si suben los tipos de interés o se frenan los proyectos de centros de datos.
En Wall Street, el consenso es de compra moderada: 15 recomendaciones de compra, 6 de mantener y ninguna de venta, con un precio objetivo medio de 595,70 dólares que implicaría una subida de algo más del 11% desde los 536,04 dólares en los que se movía la acción. La baza a favor de Dell es que su base de clientes se ensancha: ya ha superado los 6.500 clientes de su plataforma AI Factory, de los cuales 3.300 se han sumado en los últimos tres trimestres. La mayoría de los ingresos por IA siguen viniendo de unos pocos clientes grandes y proveedores de nube, pero son compradores centrados en construir su propia infraestructura, lo que en teoría les hace menos propensos a recortar pedidos en un entorno económico más flojo.
El análisis de Salseo
- La clave no es lo que Dell factura hoy, sino lo que tiene firmado: 60.900 millones en pedidos de IA en un solo trimestre frente a 16.400 millones reconocidos como ingresos. Esa diferencia es lo que engorda la cartera hasta 95.000 millones, y como la mayoría de esos contratos son no cancelables (pasan controles de crédito y de disponibilidad del centro de datos), el riesgo real no es que se caigan, sino que se retrasen y los ingresos lleguen más tarde de lo que descuenta la acción.
- El negocio 'no IA' es lo que sostiene los márgenes, no un adorno. Los servidores de IA son los que menos rentabilidad dejan y la memoria está encareciendo los costes, así que que los servidores tradicionales crezcan un 122% y el almacenamiento un 26% compensa esa presión. Sin embargo, el hardware ya es el 87,5% de los ingresos (frente al 80,4% hace un año) y los servicios siguen planos: el mix se está volviendo más cíclico y más barato, justo lo contrario de lo que conviene a medio plazo.
- La valoración ya ha pagado el crecimiento por adelantado. Que cotice a 30,78 veces los beneficios pasados y a 21,99 veces los previstos implica que el mercado espera un beneficio un 40% mayor en doce meses; con una beta de 1,90, cualquier trimestre que se quede corto en margen o en conversión de pedidos en facturación se traduce en caídas amplificadas. El dato a vigilar no es la cartera, sino el margen bruto del próximo trimestre y cuánto de esos 95.000 millones pasa efectivamente a la cuenta de resultados.
- Hay dos frentes de riesgo que conviene seguir de cerca: la concentración de clientes (buena parte de los ingresos de IA depende de unos pocos grandes compradores y proveedores de nube, cuyo capex puede frenarse) y la escasez de memoria, que la propia dirección espera que empeore el año que viene. Que 1,2 millones de servidores instalados sean de decimocuarta generación o anteriores da aire al negocio clásico, pero no compensa un parón de los grandes pedidos de IA.