Dell cae pese a sus números récord: ¿se acaba el rally de la IA?

Dell retrocede en bolsa arrastrada por el miedo a la inteligencia artificial después de que varias voces del sector pidan frenar su desarrollo, aunque sus cuentas van como un cohete.
Dell Technologies arrancó la semana con caídas. La acción retrocedió hasta los 550 dólares en la sesión previa a la apertura, desde los 567 dólares con los que cerró el viernes, y no fue un caso aislado: el castigo se extendió a toda la industria de la inteligencia artificial. Nvidia cedió un 2,77% en ese mismo tramo, mientras que Micron y SanDisk se dejaron más del 5%. A la recogida de beneficios por parte de los inversores se sumó un ingrediente nuevo: el debate sobre la seguridad de la IA.
El detonante fue un mensaje en redes sociales de un ex empleado de Anthropic que advirtió de que el sector, tal y como va, podría acabar en un escenario de extinción humana. A esa voz se sumó Dario Amodei, fundador y consejero delegado de Anthropic, que pidió al sector bajar el ritmo de desarrollo de los modelos de IA, una petición que respaldaron responsables de SpaceX, OpenAI y DeepMind. El mercado empezó a hacerse la pregunta incómoda: ¿y si estas advertencias llevan a cancelar proyectos de centros de datos? Cada vez que se enfría el ánimo inversor en la IA, las empresas que venden la infraestructura son las primeras en notarlo en el precio.
El problema es que los números de Dell cuentan una historia muy distinta. En su segundo trimestre, los ingresos subieron un 58% hasta los 47.000 millones de dólares, muy por encima de lo que esperaban los analistas. La compañía prevé cerrar el año con unos ingresos de 192.000 millones, un 69% más que el año anterior, después de superar los 88.000 millones en 2024. El motor de este crecimiento es el negocio de infraestructura (ISG), que facturó más de 31.800 millones, un 89% más, y dentro de él los servidores preparados para inteligencia artificial duplicaron sus ventas. El área de ordenadores personales (CSG) también subió un 20%, hasta 15.000 millones, con el negocio de clientes corporativos creciendo un 22%. Y lo más llamativo, porque Dell suele ser prudente en sus previsiones: espera facturar 49.000 millones en el tercer trimestre, un 81% más que un año antes. Con esas cifras sobre la mesa, la dirección ha decidido recomprar más acciones propias porque considera que el mercado la está valorando por debajo de lo que vale.
En el plano técnico, la acción lleva meses en tendencia alcista: pasó de un mínimo de 356 dólares en julio a un máximo de 567 dólares. En el camino superó la resistencia de los 513 dólares (el techo que había marcado el 13 de agosto) y ahora se mantiene por encima de esa zona, de las medias móviles exponenciales de 50 y 100 días y del indicador Supertrend. Traducido: la tendencia de fondo sigue siendo de subida y lo más probable, según este tipo de análisis, es que la acción retroceda para volver a probar los 513 dólares y, si aguanta ahí, retome el camino al alza.
¿A quién le importa todo esto? A cualquiera que tenga Dell, pero también a quien invierta en el resto del sector de semiconductores y centros de datos, porque el miedo se contagia de una empresa a otra. La clave es si las declaraciones sobre seguridad se traducen en menos inversión. En la práctica es poco probable: la competencia entre compañías estadounidenses y chinas como DeepSeek, Z.ai o Moonshot hace casi imposible que alguien decida frenar mientras el resto acelera. Eso sí, Dell depende cada vez más de un puñado de grandes clientes que compran servidores de IA, así que una simple pausa en sus planes de gasto se notaría mucho en las cuentas. La caída de hoy es cosa del ánimo, pero el riesgo de verdad está en los pedidos.
El análisis de Salseo
- Ojo con la diferencia entre el negocio y el precio. Los resultados de Dell son espectaculares (ingresos anuales previstos un 69% arriba), pero la acción cae porque el mercado ha decidido pagar menos por cada euro de beneficio del sector tecnológico. Un titular sobre el peligro de la IA no cambia cuántos servidores vende Dell; cambia cuánto está dispuesto a pagar el inversor por ellos. Son dos cosas que conviene no mezclar.
- El aviso de Anthropic no vale por lo que dice, sino por lo que podría provocar. El riesgo real para Dell no es el debate ético, es que las grandes tecnológicas se lo tomen al pie de la letra y recorten sus planes de construir centros de datos, porque de ahí salen los pedidos de servidores. La señal que hay que vigilar es el gasto de capital que anuncien los grandes clientes en sus próximos resultados, no las declaraciones.
- Dell ha dejado de ser la empresa de ordenadores para ser una empresa de infraestructura de IA: el negocio de servidores crece un 89% y el de PCs solo un 20%. Es una transformación que multiplica el crecimiento, pero también dispara la dependencia de unos pocos clientes enormes y hace las cuentas mucho más cíclicas. Cualquier bache en el despliegue de la IA se nota antes y más fuerte.
- El matiz que el titular no cuenta: mientras unos piden frenar, China y Estados Unidos compiten a tope con DeepSeek, Z.ai o Moonshot, y nadie quiere quedarse atrás. Eso hace muy improbable una desaceleración real de la inversión. La prueba concreta estará en la guía de 49.000 millones para el tercer trimestre: si Dell la cumple o la supera, la caída de hoy habrá sido solo ruido; si la recorta, el susto será otra cosa.