Dell sube un 350% en un año... y los números aún le dejan margen

Dell acumula una revalorización del 350% en doce meses, pero su último trimestre muestra por qué el mercado sigue confiando: ingresos récord, beneficio triplicado y una cartera de pedidos de IA de 95.000 millones de dólares pendiente de entregar.
Dell Technologies es una de las grandes protagonistas del tirón bursátil de la inteligencia artificial: sus acciones acumulan una subida del 350% en el último año. Un rally así invita a pensar que ya está todo pagado y que queda poco recorrido, pero el último trimestre publicado por la compañía da argumentos a quien piensa lo contrario. Los ingresos crecieron un 58% hasta una cifra récord de 47.000 millones de dólares y el beneficio por acción ajustado se triplicó, hasta 7,04 dólares. Ambas cifras quedan muy por encima de lo que esperaba el mercado (44.900 millones de facturación y 4,91 dólares por acción).
El motor de ese acelerón son los pedidos ligados a la IA. La compañía registró encargos de servidores de IA por valor de 60.900 millones de dólares, frente a los 16.400 millones que facturó en ese negocio (el doble que un año antes). El área que agrupa toda esa infraestructura (ISG) facturó 31.800 millones, un 89% más, y su beneficio operativo se disparó un 225%, hasta 4.800 millones, con un margen del 15% que es 6,2 puntos porcentuales superior al de hace un año. La clave está en que Dell no se limita a vender chips sueltos: monta sistemas completos listos para funcionar. Sus equipos PowerEdge XE9680 empaquetan ocho aceleradores con memoria, redes y software de gestión, y la versión XE9680L refrigera por líquido procesadores, GPUs y los interruptores de comunicación en un chasis muy compacto. Es decir, grandes clientes de nube y centros de datos compran un rack entero que ya funciona, y Dell se encarga de la parte difícil: integrarlo todo.
La prueba de que la demanda llega más rápido de lo que se puede entregar es la cartera de pedidos pendientes: 95.000 millones de dólares, casi lo mismo que facturaría el negocio de servidores de IA en seis trimestres. Los servidores tradicionales y el negocio de redes crecieron un 122%, el almacenamiento un 26% y el área de clientes comerciales un 22%, señal de que la IA está arrastrando la modernización de los centros de datos en general. Para el trimestre en curso, la dirección espera ingresos de 49.000 millones (un 81% más) y ha elevado su previsión anual de servidores de IA hasta 74.000 millones, el triple que el año anterior. El riesgo aquí: los pedidos pueden concentrarse en pocos clientes y la falta de componentes podría retrasar entregas.
La parte que el mercado mira menos, según este análisis, es el almacenamiento. Una vez que los equipos ya están instalados, los modelos de IA necesitan alimentarse de forma constante de documentos, imágenes y datos de sensores, y ahí entran productos propios de Dell como PowerScale (para grandes volúmenes de datos sin estructurar) y PowerStore (para las bases de datos y aplicaciones que rodean a la IA). Como esa tecnología es propiedad de Dell y no depende de GPUs de terceros, cada venta deja mejor margen. El almacenamiento ya factura 4.900 millones, la demanda de producto propio lleva seis trimestres creciendo por encima del mercado y PowerStore encadena nueve trimestres con crecimiento de dos dígitos. La dirección espera sumar más de 2.500 millones adicionales este año y lo describe como una enorme oportunidad de margen. Además, la compañía ya tiene más de 6.500 clientes de su propuesta AI Factory, y el ritmo de captación se ha acelerado: los últimos 3.300 llegaron en tres trimestres, mientras que los primeros 3.200 tardaron ocho.
En cuanto a valoración, Dell ya no es la "acción barata de hardware" de antes: cotiza alrededor de 20,6 veces el beneficio estimado para su ejercicio fiscal 2027 (unos 25,88 dólares por acción, un 151% más). Pero las propias estimaciones de consenso apuntan a 28,61 dólares en el ejercicio 2028 y 34,56 en 2029, lo que dejaría el múltiplo en 18,7 y 15,5 veces respectivamente. Manteniendo ese 20 veces sobre las ganancias de 2029, la acción valdría cerca de 691 dólares, un 29% más que ahora, sin necesidad de que el mercado le conceda un múltiplo más generoso. Ojo con los riesgos: pedidos concentrados, posible escasez de componentes y, sobre todo, un frenazo del gasto en la nube, que golpearía de lleno al negocio de cómputo. En Wall Street, el consenso es de compra moderada, con 14 analistas recomendando comprar, siete mantener y ninguno vender.
El análisis de Salseo
- El negocio real de Dell ya no es vender ordenadores, sino integrar racks de GPUs que funcionan. Eso explica que su margen en infraestructura haya subido 6,2 puntos en un año: no compite por el chip, compite por la parte difícil (memoria, redes, refrigeración líquida y software de gestión), donde es mucho más difícil que le sustituyan.
- Los 95.000 millones de pedidos pendientes son un colchón de casi seis trimestres, no un contrato firme. La señal a vigilar es doble: cuánto de esa cartera se convierte en ingresos trimestre a trimestre y si la guía de 74.000 millones en servidores de IA se queda corta o sufre recortes por falta de componentes.
- El almacenamiento es la pata que el mercado todavía no paga: al ser tecnología propia de Dell y no GPUs de terceros, cada dólar vendido ahí deja más margen. El dato de captación de clientes de AI Factory (3.300 en tres trimestres frente a 3.200 en ocho) sugiere que la segunda fase —inferencia cerca de los datos, en fábricas, hospitales o tiendas— acaba de empezar.
- La lectura contraria: a 20,6 veces beneficios estimados ya no es una acción barata, y ese múltiplo solo se sostiene si el crecimiento del 151% en el ejercicio fiscal 2027 se cumple. Un frenazo del gasto en la nube o la concentración de pedidos en pocos clientes tirarían rápidamente de la valoración hacia abajo.