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Demanda colectiva contra AST SpaceMobile por su supuesta ventaja competitiva

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Demanda colectiva contra AST SpaceMobile por su supuesta ventaja competitiva

Robbins LLP recuerda a los inversores que existe una demanda colectiva contra AST SpaceMobile por haber inflado, presuntamente, su posición competitiva y la solidez de sus cuentas. El plazo para pedir ser demandante principal termina el 13 de noviembre de 2026.

Robbins LLP, un despacho estadounidense especializado en derechos de accionistas, ha recordado a los inversores que existe una demanda colectiva contra AST SpaceMobile (cotiza en el Nasdaq bajo el ticker ASTS). La demanda se presentó en nombre de las personas y entidades que compraron o adquirieron títulos de la compañía entre el 4 de marzo de 2025 y el 15 de julio de 2026, ambos incluidos, un tramo que en la jerga judicial se conoce como «periodo de clase». Quien haya sufrido pérdidas relevantes en ese intervalo puede sumarse al procedimiento, y el plazo para pedir ser demandante principal (la figura que lidera el caso) termina el 13 de noviembre de 2026.

AST SpaceMobile diseña y desarrolla en Estados Unidos la constelación de satélites BlueBird (BB), con la que quiere ofrecer una red de banda ancha celular desde el espacio capaz de conectar directamente con los teléfonos móviles, sin antenas ni equipos especiales. Su mercado objetivo es el uso comercial, pero también el gubernamental. Ese negocio, conocido como D2C (directo al móvil), es la gran apuesta de la compañía y también el origen del problema: según la demanda, la empresa engañó a los inversores sobre su verdadera posición competitiva en ese mercado.

El detonante del caso fue un movimiento ajeno a la empresa. En septiembre de 2025, EchoStar anunció un acuerdo definitivo con SpaceX para venderle sus licencias de espectro AWS-4 y H-block. Ligado a esa operación, SpaceX y EchoStar pactaron un acuerdo comercial de largo plazo para que los clientes de Boost Mobile puedan acceder, a través de su núcleo 5G en la nube, al servicio D2C de nueva generación que presta Starlink Services, la filial de telecomunicaciones de SpaceX. Un competidor de mucho peso entraba de lleno en el terreno de AST.

La demanda sostiene que, incluso después de ese acuerdo, los responsables de AST siguieron asegurando al mercado que la compañía jugaba en una liga propia y que estaba lista para generar ingresos y beneficios importantes a corto plazo, además de defender que su capital y su liquidez bastaban para cumplir sus objetivos. Según el escrito, ocultaron que sus necesidades de financiación iban a disparar la deuda y la dilución de los accionistas más a menudo y a mayor escala de lo que habían dado a entender; que exageraban la solidez de su posición competitiva frente a Starlink; y que la adopción de usuarios en Estados Unidos y Japón avanzaba despacio. Todo ello, siempre según la acusación, convertiría sus declaraciones públicas en materialmente falsas y engañosas.

El castigo en bolsa llegó en varias tandas y coincide con tres ampliaciones de capital vía bonos convertibles. El 21 de octubre de 2025 anunció una oferta de 850 millones de dólares en bonos convertibles con vencimiento en 2036, más 150 millones adicionales en opción; ese mismo día la amplió a 1.000 millones. La acción cayó 7,26 dólares, un 9,24%, hasta 71,35 dólares el 22 de octubre. El 11 de febrero de 2026 repitió la jugada con otros 1.000 millones, y al día siguiente fijó un precio de conversión inicial de unos 116,30 dólares por acción, una prima de alrededor del 20%: el título se dejó 14,70 dólares, un 15,17%, hasta 82,22 dólares. Y el 15 de julio de 2026 anunció otros 1.000 millones en convertibles con vencimiento en 2034 y un precio de conversión inicial de aproximadamente 79,57 dólares por acción, también con una prima cercana al 20%.

El análisis de Salseo

  • El corazón del caso no es la demanda en sí, sino cómo se financia AST: tres emisiones de bonos convertibles en menos de un año (octubre de 2025, febrero de 2026 y julio de 2026, todas de 1.000 millones) para costear el despliegue de satélites. Son bonos que se transforman en acciones a un precio prefijado (116,30 dólares en febrero, 79,57 en julio), así que si la acción se queda por debajo, la compañía termina con más deuda o con más títulos en circulación: exactamente la dilución que denuncia la demanda.
  • El riesgo competitivo tiene nombre: SpaceX. El pacto entre EchoStar y Starlink por el espectro AWS-4 y H-block mete al gigante de Musk en el mismo negocio D2C que AST vendía como exclusivo. La señal a vigilar es clara: cada nuevo operador (como Boost Mobile) que firme con Starlink recorta la baza de AST de ser la única alternativa real.
  • Lo que de verdad moverá la tesis son los clientes. La demanda menciona adopción lenta en Estados Unidos y Japón: los satélites pueden estar en órbita, pero el negocio se mide en abonados conectados y contratos firmados con operadores. Si esos números no aceleran en los próximos resultados, el relato de crecimiento se queda sin munición.
  • Matiz que el titular no cuenta: esto es el recordatorio de un despacho de abogados que busca clientes y un demandante principal, no una sentencia ni una prueba de que la empresa mintiera. El plazo del 13 de noviembre de 2026 es puro trámite procesal. Aun así, un litigio así se arrastra años y añade ruido y presión sobre una acción que ya viene castigada.

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Fuente: PRNewsWire