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Despedido de Meta en mayo: así se preparó un empleado para el golpe

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Despedido de Meta en mayo: así se preparó un empleado para el golpe

Adekunle Ayodele, gerente de programas en Meta, vio el correo del despido a las 7:14 de la mañana del 20 de mayo. Con mujer y dos hijos que mantener, asegura que vivir por debajo de sus posibilidades y tener negocios propios le salvó. Ahora construye sus propias empresas apoyándose en la IA.

Adekunle Ayodele, de 45 años y residente en Georgia (Estados Unidos), llevaba casi cuatro años trabajando como gerente de programas en Meta cuando la compañía avisó de que habría despidos en unas semanas. La fecha marcada era el 20 de mayo. Aquella mañana empezó a refrescar su bandeja de correo a las 7:00. A las 7:02, nada. A las 7:14 recibió el mensaje: su puesto ya no era necesario. Su reacción, cuenta, fue dar gracias, despedirse de sus compañeros y guardar el portátil. Meta no quiso hacer comentarios cuando el medio se lo pidió.

El relato, publicado como testimonio en primera persona, describe un despido asumido con antelación. Según explica, en los últimos años los recortes se han acelerado en el sector tecnológico y la idea clásica de empleo estable se ha ido diluyendo. Él venía preparándose: siempre intentó vivir por debajo de sus posibilidades pese a los buenos sueldos de las grandes tecnológicas, tenía ingresos procedentes del ladrillo y varios proyectos empresariales en el cajón. Con mujer y dos hijos a su cargo, esa red de seguridad fue lo que evitó que el golpe fuera una emergencia económica.

De hecho, tardó «dos minutos» en decidir su siguiente paso. Antes de fichar por Meta en 2022 ya había montado Databox Technologies, una empresa para probar ideas de producto, y durante su etapa en la compañía creó Fostr, una comunidad sin ánimo de lucro para profesionales africanos y negros. Ahora ha relanzado Mixle, una aplicación para hacer contactos y crear red profesional, que ya genera ingresos. Cuando contó en LinkedIn que había decidido construir en lugar de buscar empleo, 22 personas le escribieron interesadas en sumarse. Hoy trabaja con un equipo pequeño de unas 15 personas en remoto, entre colaboradores externos, gente a tiempo parcial, becarios y asesores.

El detalle más llamativo del testimonio es el papel de la inteligencia artificial. Una noche decidió rehacer por completo la tecnología que sostiene Mixle y, con ayuda de la IA, lo hizo mucho más rápido y barato de lo que le habría costado pagando a personas para ello. Dice que ahora trabaja más horas que en Meta —si no trabaja, duerme—, aunque no le pesa porque el proyecto es suyo y está más cerca del producto y del cliente. Su consejo para quien tenga un empleo hoy: prepararse antes de necesitarlo, cuidar las relaciones, mantener las habilidades al día y conocer bien las propias finanzas.

Para el inversor, la historia no aporta cifras nuevas sobre Meta ni sobre el número de afectados por aquellos recortes, pero sí retrata el ambiente que rodea a las grandes tecnológicas: plantillas que se ajustan mientras el gasto en inteligencia artificial sigue disparado, y trabajadores que asumen que su puesto puede desaparecer de un día para otro. Es contexto sobre cómo se está reorganizando el sector, no un catalizador que mueva la cotización por sí solo.

El análisis de Salseo

  • Meta lleva varios años vendiendo al mercado la idea de hacer más con menos gente. Un caso individual no cambia las cuentas, pero encaja en el patrón: la compañía aprieta en personal mientras gasta cifras récord en inteligencia artificial. El dato concreto que hay que vigilar es la cifra de empleados que publique en su próximo informe trimestral.
  • El pasaje más relevante es el tecnológico: Ayodele rehízo él solo la infraestructura de su aplicación con IA, algo que antes habría exigido contratar a varias personas. Si montar un producto digital se abarata así, las grandes tecnológicas ganan eficiencia interna pero también se enfrentan a competidores mucho más pequeños y baratos que antes no eran viables.
  • El goteo de salidas de las grandes tecnológicas engorda el ecosistema de proyectos propios y empresas emergentes: talento y dinero que antes se quedaba dentro de Meta acaban fuera. Muchas de esas compañías son privadas y no se pueden comprar en bolsa, así que el efecto para el inversor particular llega de forma indirecta, vía empleo y consumo.
  • Cuidado con la lectura fácil: esto es un testimonio personal publicado por un medio, no un anuncio oficial de despidos ni una cifra verificable. Se desconoce cuánta gente se vio afectada en esa tanda y Meta no ha comentado nada. Como señal para la tesis de inversión, es contexto de fondo, no una razón para comprar o vender.

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