Xbox despide a 3.200 empleados: 'me siento como si estuviera de duelo'

Microsoft ejecuta la mayor reestructuración de su división Xbox: 3.200 despidos hasta 2027, 1.600 de ellos inmediatos. Los trabajadores de Bethesda y ZeniMax relatan un proceso frío y deshumanizado que deja a estudios enteros en shock.
El 6 de julio, un correo electrónico de Asha Sharma, consejera delegada de Xbox, llegó a todos los empleados de la división. Bajo el titular 'Resetting Xbox' ('Reiniciando Xbox'), anunciaba la mayor reestructuración de la historia del negocio de consolas de Microsoft: 3.200 despidos a lo largo del ejercicio fiscal que termina en 2027, de los cuales 1.600 se harían efectivos de inmediato. Una hora después, las invitaciones a reuniones de Teams empezaron a llegar a los estudios.
La mecánica del despido fue fría y desconcertante. 'Era una llamada virtual con nuestro jefe de estudio; todas las cámaras y micrófonos estaban apagados, así que no podíamos decir ni reaccionar a nada', explica Anne Barrett, despedida de Bethesda Game Studios Austin. Les leyeron un comunicado, les dijeron que perderían el acceso a su canal de Slack y, tras una ráfaga de mensajes de despedida, todo se apagó. Morgan Goin, de ZeniMax Online Studios, recuerda que al ser un estudio principalmente remoto, Slack era su principal vía de contacto: 'Durante toda la mañana la gente mandaba sus despedidas... y luego el silencio'.
El contexto laboral añade tensión. Bethesda Game Studios y ZeniMax Online Studios se sindicaron en 2024, y sus representantes están negociando con Microsoft indemnizaciones y posibles recolocaciones. En EE. UU., la ley WARN obliga a las empresas de más de 100 empleados a avisar con 60 días de antelación, por lo que los afectados cobrarán hasta el 4 de septiembre. Mientras, hay concentraciones frente a las oficinas de los estudios en Norteamérica y los sindicatos piden apoyo a los jugadores en redes sociales.
Pero lo que no aparece en las estadísticas es el coste humano. Barrett, que llevaba siete años en la compañía y a quien en la universidad llamaban 'Bethesda' por su sueño de trabajar allí, lo resume con dureza: 'Me reí todo el día porque no me lo creía; algunos compañeros se vinieron abajo'. Goin habla de síntomas de depresión y de sentirse 'de duelo', y Simon Préfontaine, diseñador en Bethesda Game Studios Montreal y padre soltero, teme quedarse sin trabajo y sin el seguro médico que le daba el empleo. Todo llega después de semanas de rumores y de un artículo de Bloomberg que ya avisaba de recortes. Lo más desconcertante para la plantilla es que los despidos no parecen seguir una lógica clara, y que ni siquiera los estudios de franquicias como Fallout o Skyrim estaban a salvo.
El análisis de Salseo
- Estos despidos no son un ajuste puntual: Xbox está redefiniendo su estrategia para priorizar la rentabilidad, y eso significa recortar estudios y proyectos que no encajan en el nuevo plan. La señal a vigilar es qué juegos anunciados se cancelan o retrasan en los próximos meses.
- Que estudios con franquicias tan potentes como Fallout o Skyrim no estén a salvo demuestra que la decisión no se toma por el rendimiento de cada equipo, sino desde la cúpula. El talento y los proyectos de éxito no son escudo contra una reestructuración de arriba abajo.
- El coste reputacional es real: con los estudios sindicados desde 2024, Microsoft se enfrenta a negociaciones, protestas y mala prensa. En una industria donde el talento es el activo clave, despedir por videollamada con cámaras apagadas puede pasar factura a la hora de contratar en el futuro.
- La lectura contraria para el inversor: recortar 3.200 empleos reduce costes y puede mejorar márgenes a corto plazo, pero destruye conocimiento acumulado y moral del equipo. Si los próximos lanzamientos salen peores o se retrasan, el ahorro se convierte en un lastre para los ingresos futuros.