El KOSPI se desploma casi un 4%: los chips y la deuda global hunden a Corea del Sur

El índice surcoreano sufre su peor día en semanas por los ataques de EE.UU. a Irán, el petróleo disparado y la venta masiva de bonos. Samsung y SK Hynix lideran las caídas.
El KOSPI, principal índice de la bolsa de Corea del Sur, se hundió casi un 4% este miércoles, uno de sus mayores desplomes en semanas. Los renovados ataques de Estados Unidos contra Irán dispararon el precio del petróleo y encendieron una venta masiva en los bonos globales que arrastró a las grandes tecnológicas, como Samsung Electronics y SK Hynix. Concretamente, el índice se situó en 6.569,16 puntos, una caída de 266,64 puntos (-3,90%), borrando gran parte de las ganancias del día anterior, cuando cerró en 6.835,80 puntos impulsado por la recompra de acciones de ambas chipmkers.
La tensión geopolítica en Oriente Medio, ya en su séptimo mes, reavivó el miedo a interrupciones en el suministro energético mundial. El crudo subió con fuerza durante la noche, y eso alimentó el temor a que la inflación repunte y obligue a los bancos centrales, incluido el de Corea del Sur, a mantener los tipos de interés altos durante más tiempo. Esa preocupación se vio amplificada por una ola de ventas en los mercados de deuda: el bono japonés a 10 años tocó el 3% por primera vez desde 1996, y el australiano alcanzó su nivel más alto en 15 años. Cuanto más suben los rendimientos de los bonos, más caro es financiar el crecimiento futuro, y eso castiga especialmente a las acciones tecnológicas.
El grueso de las caídas lo protagonizaron los semiconductores, que juntos representan más de la mitad de la ponderación del KOSPI. Samsung Electronics y SK Hynix, las dos compañías que han impulsado gran parte de la subida del índice este año gracias al tirón de la demanda de inteligencia artificial, sufrieron pérdidas que se fueron ampliando conforme avanzaba la sesión. También cedieron otros grandes exportadores como SK Square y Hyundai Motor. La presión vendedora se extendió por toda la región asiática, con un ambiente de aversión al riesgo que llegó desde Wall Street, donde los tres índices estadounidenses cerraron a la baja.
La situación interna tampoco ayuda. Corea del Sur publicó esta semana una inflación anual del 3,1% en agosto, frente al 2,8% de julio, aunque el Gobierno matizó que excluyendo un efecto temporal de facturas de telecomunicaciones el dato estaría más cerca del 2,5%. Con el petróleo al alza, crecen las especulaciones de que el Banco de Corea tenga que mantener una política monetaria cauta durante más tiempo. Y el país es especialmente vulnerable a los vaivenes en el suministro de crudo: importa alrededor del 70% de su petróleo de Oriente Medio, lo que lo convierte en una de las grandes economías asiáticas más expuestas a cualquier bloqueo en el golfo.
Los inversores extranjeros e institucionales lideraron las ventas, mientras que los minoristas volvieron a comprar la caída, un patrón habitual en los últimos meses, pero que no fue suficiente para frenar el retroceso. La evolución del conflicto en Oriente Medio y cualquier señal de estabilización en los mercados de bonos serán las claves para los próximos días. El KOSPI sigue claramente en positivo en el año gracias al frenesí de la IA, pero esta jornada recuerda que entre la demanda real de chips y los riesgos macroeconómicos, el camino no va a ser una línea recta.
El análisis de Salseo
- El verdadero motor de esta caída no es solo Irán: es el repunte de los rendimientos de los bonos. Que el bono japonés a 10 años toque el 3% por primera vez en tres décadas encarece la financiación de las empresas de crecimiento, y eso explica que las tecnológicas, con flujos de caja esperados a muy largo plazo, sean las que más sufran.
- Corea del Sur es el país asiático más vulnerable a un corte en el Estrecho de Ormuz: importa el 70% de su crudo de la zona. Por eso, cada escalada en Oriente Medio se traduce directamente en más inflación importada y en más presión sobre la balanza comercial, un cóctel que el mercado ya está descontando con dureza.
- La caída del KOSPI conviviendo con una demanda fortísima de semiconductores para IA revela lo frágil que es la euforia tecnológica. Si los tipos se quedan altos, los inversores exigen más rentabilidad hoy y castigan a quienes necesitan dinero barato para crecer. La señal a vigilar es si los pedidos de chips de IA mantienen el ritmo mientras los bancos centrales retrasan las bajadas de tipos.
- Ojo al matiz: los minoristas han vuelto a comprar el desplome, como en otras ocasiones volátiles de este año. Puede ser una oportunidad de compra, pero el KOSPI ha dado bandazos en ambas direcciones, así que conviene no confundir un rebote técnico con un cambio de tendencia.