Regulación

Detenido en California por contrabandear 300 millones en chips de Nvidia a China

·NeutralImpacto medio
Detenido en California por contrabandear 300 millones en chips de Nvidia a China

La Fiscalía acusa a un residente de California de desviar más de 300 millones de dólares en chips de NVIDIA hacia China a través de Malasia y Singapur, mintiendo a los fabricantes estadounidenses. La compañía no está acusada, pero el caso retrata la guerra de los controles de exportación.

Un hombre de 38 años residente en San Gabriel (California), Yiu Kong Lui, ha sido acusado por la justicia federal de Estados Unidos de haber ayudado a introducir en China chips de NVIDIA valorados en más de 300 millones de dólares. La detención se produjo el jueves y está pendiente de comparecencia ante un tribunal federal, donde se enfrenta a cargos por violar los controles de exportación, contrabando y blanqueo de capitales, según los registros judiciales. De momento no está claro si ya cuenta con un abogado y tampoco consta que se haya declarado culpable o inocente.

Según la acusación, recogida en un documento de 22 páginas, Lui trabajó con varios cómplices que montaron sociedades pantalla (empresas sin actividad real, creadas solo para dar nombre a las operaciones) con el fin de enviar primero los chips a Malasia o Singapur y, desde allí, introducirlos en China. Una de sus compañías hacía de intermediaria entre navieras extranjeras y fabricantes estadounidenses de chips, y según los fiscales él mentía a esas empresas asegurando que el material nunca acabaría en territorio chino. La trama arrancó en 2023 y siguió funcionando hasta el pasado agosto; las navieras malasias le habrían pagado más de 180 millones de dólares por ejercer de bróker. Si se le declara culpable de todos los cargos, la suma de las penas podría llegar hasta los 50 años de prisión.

La clave de este asunto está en las reglas del juego: exportar chips avanzados a China sin licencia es ilegal, porque Washington y Pekín compiten abiertamente por el liderazgo en inteligencia artificial. El año pasado, el presidente Donald Trump fue criticado por permitir que NVIDIA vendiera sus chips a China, un giro respecto a la política de Joe Biden, que bloqueaba en la práctica todas las ventas de semiconductores avanzados al país asiático. Los procesadores de NVIDIA son los más codiciados para los centros de datos de IA por dos motivos: hacen muchísimos cálculos a la vez y su software encaja con casi todo lo que ya existe en el mercado. Desde el FBI, Roman Rozhavsky, director adjunto de la división de contraespionaje, defendió que controlar la salida de esta tecnología es esencial para la seguridad nacional y para proteger a las empresas estadounidenses.

NVIDIA no respondió a la petición de comentarios de Business Insider y no figura como acusada: lo que se persigue es la trama que sacaba producto de los canales autorizados. Aun así, el caso pone el foco en cómo se mueven realmente los chips más demandados del planeta y en la dificultad de que las restricciones oficiales se cumplan puerta a puerta. Habrá que ver cómo evoluciona el proceso y si la presión política vuelve a apretar las condiciones de venta a China, un mercado que pesa mucho en el relato inversor de todo el sector de semiconductores.

El análisis de Salseo

  • El caso demuestra que el cuello de botella no es fabricar el chip, sino conseguir el permiso: mientras exista esa brecha entre lo que se puede vender y lo que China quiere comprar, seguirá habiendo tramas dispuestas a asumir el riesgo, lo que mantiene vivo el interés por los procesadores de NVIDIA aunque las ventas oficiales a China se frenen.
  • El detalle político pesa más que el judicial. Trump flexibilizó las ventas a China y Biden las había cerrado en la práctica; que la Fiscalía mueva una causa de este tamaño sugiere que el aparato de control sigue apretando por su cuenta. Si el caso crece, puede reavivar la presión para endurecer las licencias, y eso sí tocaría de lleno a NVIDIA.
  • Para NVIDIA el riesgo no es una multa, es la fricción: más controles sobre a quién vende y a través de qué distribuidores encarecen y retrasan las operaciones en Asia. Señal concreta a vigilar: si Washington exige auditorías más duras a los clientes o si se multiplican los casos de desvío en los que aparezcan sus chips.
  • Cuidado con el titular: 300 millones suenan a cifra gigantesca, pero es el valor de un cargamento desviado, no un pedido oficial ni un negocio perdido que aparezca en las cuentas de la compañía. La noticia habla sobre todo del apetito chino por esta tecnología, y el proceso acaba de empezar: sin sentencia, todo es una acusación.

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