Dos valores de infraestructura de IA que podrían superar a Palantir en cinco años

The Motley Fool apunta a Celestica y Marvell como los grandes ganadores de la próxima fase de la IA: no el software, sino los cables, chips y sistemas que hacen posible que todo funcione. Para Celestica, alcanzar a Palantir exigiría multiplicar su tamaño por diez.
Palantir se ha convertido en una de las caras más visibles de la inteligencia artificial, pero la fiebre está lejos de terminar y todavía queda sitio para nuevos líderes. Ese es el punto de partida de un análisis de The Motley Fool, que sostiene que los mayores ganadores de los próximos cinco años podrían no ser las empresas de software de IA, sino las que están construyendo en silencio la infraestructura física que hace posible toda esta revolución. Los dos nombres que señala son Celestica y Marvell Technology, y la vara de medir es exigente: hoy Palantir capitaliza alrededor de 462.000 millones de dólares.
El caso de Celestica es el de una compañía que se ha ido metiendo en el corazón del negocio. Cada vez diseña y fabrica más infraestructura de centro de datos, justo la parte que conecta la potencia de cálculo de la IA. Y eso ya se nota en las cuentas: en el segundo trimestre sus ingresos crecieron un 62% respecto al año anterior y la dirección elevó su previsión para todo el ejercicio, añadiendo que espera que el crecimiento se acelere en 2027 y que el beneficio ajustado avance incluso más rápido que las ventas. La compañía atribuye ese optimismo a nuevos programas ganados y a mejores previsiones de sus clientes. Además, no se limita a vender más servidores: anunció una colaboración con AMD para llevar al mercado la plataforma de IA Helios, con Celestica encargándose de la investigación, el diseño y la fabricación de los conmutadores de red que conectan grupos de aceleradores de AMD. También ha trabajado con Google en sus procesadores personalizados y con OpenAI en sus sistemas de nueva generación.
Marvell ataca la misma oportunidad desde otro ángulo: diseñar chips a medida para cargas de trabajo concretas de IA. Su negocio de silicio personalizado ha pasado de prácticamente nada a representar cerca de una cuarta parte de sus ingresos de centro de datos, y su segmento de interconexión óptica también crece con fuerza porque los sistemas de IA necesitan cada vez más ancho de banda. La compañía amplió su acuerdo comercial con Google para cubrir silicio integrado en el ecosistema de sus TPU, incluidos chips de inferencia, controladores de almacenamiento y cómputo cercano a la memoria. Y a eso se suma su alianza con Nvidia en torno a NVLink Fusion, que da acceso a los clientes de Nvidia a los chips y la red de Marvell, con una inversión de 2.000 millones de dólares de Nvidia como guinda.
A la hora de hacer números, el artículo recuerda que la comparación es desigual. Marvell ronda los 250.000 millones de dólares de capitalización, así que casi tendría que duplicar su tamaño para alcanzar a Palantir; Celestica, con unos 47.000 millones, necesitaría multiplicarse por diez, una tarea mucho más cuesta arriba. El autor asume que el múltiplo de beneficios de Palantir se vaya comprimiendo hacia las 20 veces que ya apuntan sus propias estimaciones, de modo que su crecimiento del beneficio compensaría esa rebaja y su capitalización se quedaría cerca de donde está. En Marvell, en cambio, se proyecta que el beneficio por acción pase de 4,22 a 27,77 dólares entre su ejercicio fiscal 2027 y el 2031.
Conviene no perder de vista que esto es una predicción, no un hecho consumado, y que las cuentas de Celestica son especialmente sensibles: su margen bruto ronda el 11,55%, así que depende mucho de unos pocos clientes enormes y de que no recorten pedidos. La tesis de fondo es razonable: si la IA avanza hacia sistemas cada vez más personalizados, quien vende la fontanería puede ganar tanto o más que quien vende el software. Pero pasar de ahí a superar a Palantir en cinco años exige ejecución casi perfecta y que el mercado deje de pagar prima por las plataformas de datos.
El análisis de Salseo
- El cuello de botella de la IA se ha movido del chip al cable: con procesadores cada vez más potentes, el reto es mover datos entre aceleradores, memoria y el resto del centro de datos. Ahí Celestica no depende de qué fabricante de chips gane la guerra, sino de que el tráfico total siga creciendo: es una apuesta más neutral de lo que parece.
- La comparación que hace el artículo es tan ambiciosa como honesta. Celestica necesitaría multiplicar por diez su valor en bolsa para alcanzar a Palantir y Marvell casi duplicarlo, así que la tesis real no es que vayan a ser más grandes, sino que el dinero que hoy paga prima por el software de IA podría rotar hacia la infraestructura si el crecimiento del software se enfría. La señal concreta a vigilar es la compresión del múltiplo de Palantir hacia 20 veces beneficios.
- El riesgo que no sale en el titular es la concentración. Celestica crece a doble dígito gracias a clientes como Google y OpenAI, pero su margen bruto ronda el 11,55%: con márgenes tan finos, que uno solo de esos gigantes recorte pedidos se nota muchísimo en la cuenta de resultados. Es el precio de ser proveedor de unos pocos clientes enormes.
- Marvell es la apuesta más directa al silicio a medida (ya cerca del 25% de sus ingresos de centro de datos, con Nvidia poniendo 2.000 millones y firmando NVLink Fusion), pero también la que más promesas lleva incorporadas en el precio: pasar de 4,22 a 27,77 dólares de beneficio por acción entre 2027 y 2031 exige que esos acuerdos se conviertan en pedidos reales y sostenidos, no solo en titulares.