Financiación

Draganfly capta 10 millones en una ronda estratégica para impulsar sus drones de defensa

·NeutralImpacto medio

La canadiense Draganfly (DPRO) se asegura una inversión de 10 millones de dólares aportada a partes iguales por Unusual Machines y un fondo estadounidense, un espaldarazo industrial para una compañía que aún pierde dinero y cotiza muy cara sobre ventas.

Draganfly, compañía canadiense de drones que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker DPRO, ha anunciado el 28 de septiembre la captación de una inversión estratégica de 10 millones de dólares. El dinero lo ponen a partes iguales Unusual Machines y un destacado fondo de inversión estadounidense. La empresa diseña, fabrica y vende drones comerciales (UAV), software de vuelo y servicios de ingeniería, y su catálogo incluye aparatos de varios rotores y de ala fija, controladores de vuelo, sensores y sistemas de carga útil. Sus clientes están en sectores como la seguridad pública, la defensa, la agricultura, la minería, la energía y las labores de inspección.

El propio consejero delegado, Cameron Chell, ha puesto el foco en que lo relevante de esta operación no es la cantidad de dinero, sino el posicionamiento estratégico que otorga. Es decir, la entrada de un socio industrial y de un fondo estadounidense se lee como una señal de que el sector está convergiendo en torno a una idea: la aceptación por parte de los clientes, las compras de las administraciones públicas, la producción doméstica y la independencia en materia de defensa. La compañía vende principalmente en Canadá, Estados Unidos y mercados internacionales, y factura a través de la venta de hardware, las licencias de software y los contratos de ingeniería a medida. Su capitalización bursátil ronda los 197 millones de dólares.

Sobre el papel financiero, Draganfly es hoy una empresa que todavía no gana dinero. En los últimos doce meses su beneficio por acción fue de -0,78 dólares y sus márgenes operativos superan el -399%, con un flujo de caja negativo. Sin embargo, su balance es muy sólido: no tiene deuda, su ratio de liquidez se sitúa en 29,62 y su Altman Z-Score alcanza 31,48, un nivel que indica un riesgo de quiebra muy bajo. El GF Score de GuruFocus, que resume la salud de una compañía, le da 50 puntos sobre 100: sobresale en fortaleza financiera (9 sobre 10), aprueba justo en crecimiento (6) y en impulso de la acción (5), y suspende en rentabilidad (1) y en valoración (1).

Precisamente la valoración es el punto caliente. La acción cotiza a 23,81 veces sus ventas anuales, muy por encima de su mediana de los últimos cinco años, que es de 6,63. Traducido: el mercado está pagando por un crecimiento futuro que aún no se ha visto en las cuentas. El modelo propietario GF Value de GuruFocus sitúa el valor intrínseco de la compañía en torno a 0,70 dólares por acción, frente a un precio de mercado de 5,35 dólares, lo que supondría una sobrevaloración del 664%. Eso sí, ese tipo de modelos se apoya en múltiplos históricos y funciona peor con empresas que pierden dinero y operan en industrias que cambian rápido, así que conviene tomarlo como un aviso de dirección, no como una sentencia. Además, no constan grandes inversores institucionales en el capital ni compras o ventas de directivos en los últimos tres o doce meses.

En resumen, la operación refuerza la ambición de Draganfly en el negocio aeroespacial y de defensa, justo cuando la demanda de tecnología de drones crece por parte de gobiernos y empresas. Pero el dinero que entra es pequeño frente a lo que la acción ya descuenta y la compañía sigue sin demostrar que pueda ganar dinero de forma sostenida. La película, por tanto, no va de esta ronda, sino de lo que venga después.

El análisis de Salseo

  • Aquí el 'quién' importa más que el 'cuánto': que entren a la vez un actor industrial del sector y un fondo estadounidense sugiere que se está cocinando un ecosistema de proveedores locales de drones de defensa. Draganfly no solo consigue caja, consigue un aval que le puede abrir puertas en licitaciones públicas donde la procedencia del fabricante pesa tanto como el precio.
  • La contradicción de fondo: 10 millones de dólares son calderilla para una empresa valorada en 197 millones y que cotiza a casi 24 veces ventas. El mercado ya está pagando por un futuro que aún no existe en las cuentas, así que esta inversión da oxígeno y credibilidad, pero no cambia ni un ápice la ecuación de rentabilidad. Si el crecimiento no llega, el múltiplo tiene mucho que recortar.
  • La clave está en la ejecución, no en el anuncio: con pérdidas por acción de 0,78 dólares y unos márgenes operativos peores que el -399%, lo que hay que vigilar es si esos 10 millones se transforman en pedidos reales. Señal concreta: los próximos resultados, donde hay que mirar si los ingresos aceleran y si las pérdidas se estrechan, y cualquier anuncio de contrato gubernamental o de defensa.
  • La letra pequeña que el titular no cuenta: ni los directivos ni los grandes inversores institucionales han movido ficha en meses. Ese silencio puede ser prudencia o falta de convicción, y contrasta con el entusiasmo de la valoración. Cuando el dinero inteligente está quieto mientras el múltiplo se dispara, merece la pena preguntarse quién está comprando y por qué.
  • El detalle del balance juega a favor: cero deuda y un colchón de liquidez enorme (ratio de 29,62) significan que la empresa no tiene prisa por financiarse en malas condiciones ni riesgo cercano de ahogarse. Eso le permite aguantar el periodo de pérdidas sin diluir en exceso al accionista, algo poco habitual en compañías tecnológicas que aún no ganan dinero.

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Fuente: GuruFocus