Draganfly recibe 10 millones de una firma respaldada por Donald Trump Jr.
La empresa canadiense de drones Draganfly se embolsa una inversión de 10 millones de dólares semanas después de adjudicarse un contrato de cinco años con las Fuerzas Armadas canadienses. El dinero llega de la mano de una firma estadounidense respaldada por Donald Trump Jr.
Draganfly, compañía con sede en Saskatchewan especializada en soluciones de drones, ha anunciado una inversión de 10 millones de dólares procedente de una firma estadounidense que no ha querido desvelar su nombre y de Unusual Machines, una empresa en la que participa Donald Trump Jr. El hijo del expresidente y actual presidente de Estados Unidos posee acciones de Unusual Machines y se incorporó como asesor de la compañía en noviembre de 2024. La operación llega apenas unas semanas después de que Draganfly se adjudicase a principios de septiembre un contrato de cinco años para suministrar miles de drones a las Fuerzas Armadas de Canadá.
La propia compañía ha explicado en un comunicado que el objetivo es responder al aumento de la demanda de sus productos y su tecnología tanto en Canadá como en otros países aliados, y que el dinero servirá para contratar nuevo personal y ampliar su capacidad de fabricación. Draganfly ha precisado además que la inversión no lleva aparejada ningún asiento en el consejo de administración ni derechos especiales de ningún tipo. La empresa tiene previsto expandirse a Edmonton y Ottawa, mientras mantiene sus operaciones en Estados Unidos en Tampa (Florida). En los últimos meses ha publicado varios vídeos en internet destacando contratos con clientes estadounidenses, incluido el Departamento de Defensa.
El contexto no es menor: las tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos siguen coleando y el Gobierno federal se ha marcado el objetivo de diversificar sus compras de defensa, con la meta de que el 70 % de los contratos recaiga en empresas nacionales. Preguntado por esta inversión, el ministro de Defensa, David McGuinty, se limitó a responder que "están invirtiendo, ¿qué puedo decir?", y añadió que el propósito es construir capacidad propia en Canadá para levantar nueva tecnología, nuevos drones y nuevos sistemas. El general retirado Rick Hillier se mostró sin preocupaciones por el capital estadounidense y reclamó que el país sea competitivo y que la financiación llegue a las empresas del ecosistema de defensa que la necesitan.
El investigador sénior del Canadian Global Affairs Institute, Alexander Salt, recordó que la inversión transfronteriza en el sector de defensa tiene una larga tradición, pero subrayó que lo llamativo ahora es que las empresas canadienses pequeñas y medianas del sector están atrayendo mucha más atención internacional en busca de capital, gracias al desarrollo de tecnología puntera en el país. Desde el lado de Trump Jr., no hubo respuesta a las peticiones de comentario.
El análisis de Salseo
- La letra pequeña es tan importante como el titular: la inversión no incluye asientos en el consejo ni derechos especiales, así que Draganfly se financia sin ceder control ni atarse a los inversores. Y el destino del dinero es concreto —contrataciones y más capacidad de fábrica—, lo que indica que el reto ya no es vender, sino poder fabricar lo que ha vendido.
- Hay una paradoja política de fondo: Canadá quiere que el 70 % de sus contratos de defensa acaben en empresas nacionales para depender menos de Washington, pero el capital que financia esa capacidad canadiense está llegando de Estados Unidos. La respuesta esquiva del ministro McGuinty refleja que el país no tiene suficiente financiación interna para su propio ecosistema de defensa.
- El apellido Trump es visibilidad gratis y una puerta abierta al mercado estadounidense, algo que encaja con los contratos que la empresa ya presume de tener con el Departamento de Defensa. La cara B: si el escrutinio sobre conflictos de interés en contratos públicos crece, o si cambia el ciclo político en Washington, esa misma asociación puede convertirse en un lastre reputacional difícil de desactivar.
- Para calibrar tamaño: 10 millones de dólares son calderilla para un gigante del sector, pero para un fabricante de drones de tamaño pequeño o medio pueden ser transformadores. La señal a vigilar no es la entrada de capital, sino si el contrato con las Fuerzas Armadas canadienses se convierte en ingresos recurrentes y renovaciones, y si la expansión a Edmonton y Ottawa se ejecuta de verdad.