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Draganfly, señalada como un 659,7% sobrevalorada tras su contrato con Canadá

·NegativoImpacto medio

El modelo de valoración de GuruFocus sitúa el valor razonable de Draganfly en 0,72 dólares por acción frente a los 5,47 que cotiza, mientras la compañía presume de contrato militar con Canadá y de unas cuentas aún en pérdidas.

Draganfly Inc. (cotizada en el Nasdaq bajo el ticker DPRO) vuelve al foco de los analistas, y no precisamente por sus drones. La firma de análisis GuruFocus ha publicado una valoración en la que estima que el valor intrínseco de la compañía ronda los 0,72 dólares por acción, muy por debajo de los 5,47 dólares a los que cotiza, lo que según su modelo GF Value™ la dejaría un 659,7% sobrevalorada. El aviso llega apenas unos días después de que la empresa canadiense anunciara un contrato de cinco años con el Gobierno de Canadá para suministrar sistemas aéreos no tripulados de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento Táctico (ISR) a las Fuerzas Armadas canadienses, un acuerdo que la propia GuruFocus califica de hito relevante para la compañía.

El contrato merece atención porque cambia el perfil del negocio. Draganfly nació como fabricante de drones comerciales, con ventas repartidas entre Canadá, Estados Unidos y otros mercados internacionales, y con este acuerdo se coloca como proveedor de defensa dentro del sector militar canadiense. El pedido arranca con 100 sistemas ISR tácticos, pero incluye opciones para hasta 4.900 unidades adicionales, además de estaciones de control en tierra, cargas útiles, enlaces de datos, repuestos y formación para el personal de las Fuerzas Armadas. Es decir, no es solo vender aparatos: es un paquete de servicios que, si se ejecutan todas las opciones, supondría un flujo de ingresos durante años.

El problema está en el precio que el mercado ya paga por ese futuro. La compañía tiene una capitalización bursátil de unos 209 millones de dólares y cotiza a 24,79 veces sus ventas, cuando su mediana histórica de los últimos cinco años es de 8,16 veces: el mercado está descontando un crecimiento agresivo que todavía no se ve en las cuentas. Y es que Draganfly sigue sin ganar dinero: su margen operativo es del -397,15% y el neto del -358,87%, con flujo de caja negativo, lo que hace inútiles métricas clásicas como el PER (precio sobre beneficio). Su nota global GF Score™ es de 45 sobre 100, con dos extremos muy marcados: una fortaleza financiera de 9 sobre 10 —cero deuda, un ratio de liquidez de 29,62 y un Altman Z-Score de 32,73, que indican riesgo bajo de ahogo financiero— frente a una rentabilidad de 1 sobre 10. Crecimiento (6/10) y momento bursátil (5/10) quedan en tierra de nadie, mientras la valoración se lleva otro 1 sobre 10.

En el plano del accionista, llama la atención el silencio: GuruFocus no registra presencia ni actividad relevante de grandes inversores institucionales en el capital, y tampoco compras o ventas de directivos en los últimos doce meses. Es decir, ni los gurús ni los propios gestores de la empresa han movido ficha pese al anuncio del contrato canadiense. Con unas cuentas que siguen perdiendo dinero, un balance saneado que da margen de maniobra y una valoración que invita a la prudencia, la película de Draganfly se decidirá en si ese contrato se convierte en ingresos reales y en si el mercado está dispuesto a seguir pagando una prima tan alta por esa promesa.

El análisis de Salseo

  • El contrato canadiense es la validación que Draganfly necesitaba: deja de ser un fabricante de drones comerciales para colarse como proveedor militar. El ISR táctico es un nicho de defensa con demanda creciente, pero el mercado ya está pagando por las 4.900 unidades opcionales como si fueran seguras, cuando de momento solo hay 100 unidades firmes y las opciones dependen de presupuestos militares futuros.
  • La clave del aviso de sobrevaloración no es el 659,7% en sí, sino el contraste entre pagar 24,79 veces ventas (el triple que su media histórica de 8,16) por una empresa que aún pierde dinero. Con márgenes operativos del -397%, el crecimiento de ingresos tiene que ser espectacular solo para acercarse a lo que el precio ya descuenta. Esto es típico en compañías sin beneficios: el modelo GF Value™ se apoya en múltiplos históricos y hay que leerlo como una señal de dirección, no como una verdad absoluta.
  • El punto fuerte real está en el balance: cero deuda, una liquidez de 29,62 y un Altman Z-Score de 32,73 alejan el fantasma de la quiebra. Eso le da tiempo para ejecutar el contrato sin prisas, aunque con caja negativa cualquier retraso en los cobros o en los pedidos podría empujarla a buscar financiación extra, algo que siempre se traduce en más acciones en circulación y en dilución para el que ya está dentro.
  • Señales concretas a vigilar: cuántas de las 4.900 unidades opcionales se van convirtiendo en pedidos reales, cómo evolucionan los ingresos trimestrales frente a los 209 millones de capitalización, y si aparecen por fin compras de directivos o entrada de institucionales. Que ni unos ni otros se hayan movido tras anunciar un contrato de cinco años con un Gobierno es, como mínimo, un dato que invita a no dejarse llevar por el entusiasmo.

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Fuente: GuruFocus