Draganfly sube un 5% tras recibir 10 millones de dólares de Unusual Machines y un fondo

Draganfly se anota un 5% en la negociación previa a la apertura tras cerrar una inversión de 10 millones de dólares: 5 millones los pone la también cotizada Unusual Machines, asesorada por Donald Trump Jr., y el resto, una firma de inversión estadounidense sin identificar. En lo que va de año, la acción acumula una caída del 22,5%.
Draganfly (DPRO) ha despertado el interés del mercado con una subida del 5% en la negociación previa a la apertura de Wall Street. El motivo: la compañía de drones ha cerrado una inyección de 10 millones de dólares procedente de dos inversores. El primero es su colega de sector Unusual Machines (UMAC), que aporta 5 millones, y el segundo es una firma de inversión estadounidense que no ha desvelado su nombre, según Reuters. Draganfly ha señalado que este dinero servirá para reforzar su posición financiera y su capacidad de producción. Aun así, conviene mirar el contexto: en lo que va de año la acción acumula una caída del 22,5%.
La operación tiene un componente llamativo. Unusual Machines, que fabrica motores y otros componentes de control para drones, cuenta con Donald Trump Jr. en su consejo asesor y ahora pasa a ser también inversora de uno de sus clientes. Su consejero delegado, Allan Evans, ha explicado que Estados Unidos y sus aliados ven cada vez más la capacidad de fabricar drones, componentes y sistemas autónomos a gran escala como una cuestión de capacidad estratégica, y ha apuntado que la inversión apoyará el crecimiento de la producción de Draganfly y profundizará en la relación de proveedor entre ambas compañías.
¿Y en qué se va a gastar Draganfly ese dinero? La compañía quiere acelerar el desarrollo de capacidades estratégicas avanzadas y disponer de capital circulante ante el aumento de la demanda de sus productos. Su plan pasa por ampliar la actividad comercial y de defensa en Estados Unidos y Canadá, mercados donde ya ha alcanzado hitos de contratación con las Fuerzas Armadas canadienses y donde mantiene un crecimiento continuado en sus operaciones de defensa estadounidenses. Su consejero delegado y presidente, Cameron Chell, resume el momento del sector asegurando que la adopción por parte de los clientes, la contratación pública, la fabricación nacional, la autonomía en defensa y la participación estratégica de la industria están convergiendo cada vez más en el mercado de los drones.
El negocio de los drones vive un momento de fuerte tirón. La guerra de Ucrania y el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán han disparado la relevancia de estos aparatos en el ámbito militar, y Draganfly ya ha suministrado drones a Ucrania, donde sus sistemas se han utilizado para cartografía y misiones humanitarias, entre otras. Sus aparatos se emplean en campos muy variados: desde la defensa y la Administración pública hasta la agricultura, la vigilancia rural o la ayuda humanitaria. Incluso han aparecido en televisión, en series como Los Simpson y en documentales que buscan al Bigfoot. Esta operación se suma a la financiación que la compañía ya cerró en febrero, cuando levantó 50 millones de dólares mediante una oferta de acciones para financiar sus planes de crecimiento, capital circulante, acuerdos y desarrollo.
El análisis de Salseo
- La entrada de Unusual Machines no es solo dinero: convierte a un proveedor de motores y componentes en accionista de su propio cliente. Para Draganfly, asegurarse el suministro de piezas críticas es clave si de verdad quiere escalar la producción para pedidos de defensa, así que este movimiento ata más a dos empresas que ya trabajaban juntas.
- El tamaño de la ronda invita a la prudencia. Diez millones se quedan cortos al lado de los 50 millones que la compañía levantó en febrero: la lectura realista es que vale más como aval estratégico (un socio industrial que cree en el proyecto) que como balón de oxígeno financiero. Si el negocio necesitara capital de verdad, esta cifra no sería suficiente.
- El apellido Trump en el consejo asesor de Unusual Machines añade un matiz político difícil de ignorar en un sector que vive de contratos públicos. La señal concreta que hay que vigilar no son los titulares, sino los pedidos firmes: nuevos contratos con el ejército estadounidense o con las Fuerzas Armadas canadienses serían la prueba de que el respaldo se traduce en ingresos.
- El sector está en plena fiebre por la defensa, pero también está muy poblado de empresas pequeñas que queman caja y viven de ampliaciones de capital. La prueba de fuego llegará con los próximos resultados: habrá que ver si los ingresos crecen al mismo ritmo que los anuncios, porque el detalle que el titular no cuenta es que la acción sigue en negativo en el año.