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D-Wave vs. IonQ: cuál tiene más recorrido para Wall Street y en qué se diferencian

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D-Wave vs. IonQ: cuál tiene más recorrido para Wall Street y en qué se diferencian

IonQ presume de un nuevo avance en corrección de errores cuánticos y el sector se anima, pero el mercado sigue viendo más potencial de subida en D-Wave. Estas son las dos apuestas y sus riesgos.

IonQ ha anunciado lo que presenta como el primer decodificador de corrección de errores cuánticos en tiempo real de principio a fin de la industria. En términos sencillos: el sistema detecta y corrige los errores que se producen mientras el ordenador cuántico está ejecutando sus cálculos, y lo hace apoyándose en un procesador convencional (una CPU de toda la vida). Es un paso relevante hacia la llamada computación cuántica tolerante a fallos, la que de verdad serviría para resolver problemas grandes sin que el resultado se llene de ruido. La noticia animó a todo el sector cuántico, con subidas en el mercado previo a la apertura.

¿Por qué tanto revuelo con un decodificador? Porque los qubits son frágiles: pierden su estado con facilidad y acumulan errores a una velocidad que hoy arruina cualquier cálculo largo. Para que un ordenador cuántico sea útil de verdad hay que corregir esos fallos más rápido de lo que aparecen, y hacerlo en tiempo real y con hardware estándar es justo una de las barreras clásicas. De ahí que el mercado lo lea como un avance de hoja de ruta más que como un producto que vaya a generar ingresos mañana mismo.

Y ahí entra la comparación que ya hace todo el mundo. D-Wave tiene una recomendación media de compra fuerte según 15 analistas (14 compras y una de mantener), con un precio objetivo medio a 12 meses de 35,79 dólares. Eso implica un recorrido al alza de alrededor del 104% desde su último cierre, en 17,56 dólares. El objetivo más alto es de 43 dólares y el más bajo, de 22. Su historia es además la más fácil de entender: ya vende acceso a sus sistemas de recocido cuántico (annealing) pensados para problemas de optimización, y ahora añade la computación de tipo puerta (gate-model) tras comprar Quantum Circuits por 550 millones de dólares. Es decir, dos vías en paralelo: sacar casos de uso prácticos hoy con el recocido y, a la vez, construir máquinas tolerantes a fallos. Su primera máquina gate-model de doble riel, que planea entregar a finales de 2026, será el examen de esa estrategia.

IonQ también tiene compra fuerte, en su caso con 12 analistas (11 compras y una de mantener). Su precio objetivo medio, de 71 dólares, deja un potencial de aproximadamente el 74% desde el último cierre de 40,74 dólares; el más optimista llega a 100 y el más prudente se queda en 49. Su apuesta es más ancha: desarrolla ordenadores de iones atrapados y se está expandiendo hacia fabricación, redes, seguridad, sensores y software. La compra de SkyWater Technology le da más control sobre la fabricación de chips, algo clave para escalar. El nuevo decodificador encaja en ese plan porque la corrección de errores es uno de los grandes cuellos de botella técnicos. Además ya ha lanzado su sistema Superion 256 y acepta pedidos para entrega en 2027, un hito concreto con el que medir su progreso. El precio a pagar es la ejecución: es un negocio más amplio y verticalizado, con más vías de ingresos pero también más frentes que cumplir.

En resumen, hoy por hoy D-Wave ofrece el mayor potencial medio según los analistas y un modelo comercial más asentado a corto plazo, mientras IonQ tiene una hoja de ruta tecnológica más amplia y un objetivo más alto en el extremo optimista. Conviene recordar que son precios objetivo de analistas, no promesas: la próxima comparación real será ver a qué velocidad D-Wave convierte su doble plataforma en instalaciones y cuánto tarda IonQ en transformar hitos como Superion 256 y la corrección de errores en tiempo real en ingresos de clientes.

El análisis de Salseo

  • La corrección de errores es la frontera que separa el laboratorio del negocio: mientras no se resuelva, las empresas cuánticas pueden firmar proyectos piloto, pero difícilmente contratos millonarios y recurrentes. Por eso cada anuncio de este tipo se traduce en subidas de todo el sector, aunque hoy no mueva un euro de facturación.
  • Fíjate en el detalle que el titular no destaca: IonQ tiene el objetivo más alto (100 dólares) pero menor potencial medio que D-Wave (74% frente a 104%). Esa diferencia indica que los analistas están mucho más divididos sobre IonQ: más recorrido teórico, pero también más dispersión de opiniones y más incertidumbre.
  • D-Wave sigue una estrategia de dos velocidades: el recocido cuántico ya le genera ingresos y le sirve de colchón de caja, mientras se juega el futuro con la compra de Quantum Circuits por 550 millones y una máquina gate-model que no llega hasta finales de 2026. El riesgo es que el recocido se quede como una vía secundaria si la industria se decanta por el modelo de puertas.
  • La señal concreta que hay que vigilar no son los precios objetivo, sino dos datos duros: cuántos clientes reales firman por el Superion 256 de IonQ (con entregas previstas en 2027) y cuántas instalaciones nuevas cierra D-Wave. Si las hojas de ruta avanzan pero la caja no acompaña, el consenso de compra fuerte de los analistas empezará a tambalearse.

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Fuente: TipRanks