Financiación

EE. UU. inyecta 300 millones en D-Wave, Rigetti y Quantinuum para la cuántica

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EE. UU. inyecta 300 millones en D-Wave, Rigetti y Quantinuum para la cuántica

El Departamento de Comercio de EE. UU. cierra acuerdos de hasta 100 millones de dólares por empresa con D-Wave, Rigetti y Quantinuum, y a cambio se queda con participaciones minoritarias. IonQ también mueve ficha con su previsión de ingresos y un recorte brutal en sus tiempos de fabricación.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha cerrado acuerdos para financiar con hasta 100 millones de dólares a cada una de las tres compañías de computación cuántica: D-Wave, Rigetti y Quantinuum. En total, el programa ampara hasta 300 millones de dólares destinados a investigación, desarrollo y fabricación en suelo estadounidense al amparo de la CHIPS and Science Act. El detalle que más llama la atención es que el Gobierno no regala el dinero: como parte del acuerdo, el Departamento de Comercio recibirá participaciones minoritarias en las empresas. D-Wave destinará su parte a escalar tanto sus sistemas de recocido (annealing) como sus sistemas de puertas, mientras que Quantinuum trabajará en trampas de iones de nueva generación, electrónica y producción dentro de EE. UU.

En el apartado tecnológico, Xanadu ha cerrado una alianza con ASML para estudiar cómo la litografía más avanzada puede reducir las pérdidas ópticas en los chips cuánticos fotónicos, uno de los grandes obstáculos técnicos para llegar a sistemas tolerantes a fallos. Ambas compañías analizarán cómo la litografía y las condiciones de fabricación asociadas afectan a la rugosidad de los bordes de las líneas y al rendimiento óptico, con el objetivo de mejorar el control del patrón en el hardware de Xanadu.

La tercera pata de la semana llega de IonQ, que elevó su previsión de ingresos combinados para 2026 hasta el rango de 450 a 460 millones de dólares durante su Investor Day del 8 de septiembre, frente a los 280-290 millones que manejaba en solitario. Ese pronóstico base de IonQ se mantiene sin cambios: casi todo el incremento viene de SkyWater, la empresa adquirida recientemente, que aportaría unos 240 millones entre agosto y diciembre antes de unos 70 millones de eliminaciones entre compañías del grupo. Pero la parte más relevante de cara al futuro fue la industrial: IonQ asegura que el tiempo necesario para fabricar sus chips de 256 qubits ha caído de unos nueve meses a dos, y su hoja de ruta apunta a reducir 330 veces el coste por qubit con la generación Superion 10K. El Superion 256 ya está en fase de prototipo, aunque todavía quedan por delante la validación, el acceso anticipado en la nube y el despliegue comercial.

Por último, la israelí Qedma, junto a investigadores de la Universidad de Copenhague y las universidades técnicas y del sur de Dinamarca, ha reportado una mejora de 30 a 50 veces en la precisión de un cálculo de química cuántica usando su software de mitigación de errores QESEM sobre el procesador cuántico Aachen de IBM. El equipo calculó la superficie de energía potencial de una molécula de agua y comparó los resultados con la salida bruta del hardware. La relevancia es clara: los ordenadores cuánticos actuales siguen siendo ruidosos, y un software capaz de sacar resultados útiles sin esperar a máquinas totalmente tolerantes a fallos amplía lo que los sistemas de hoy pueden hacer. El siguiente paso es comprobar si esas ganancias se repiten en problemas de química más grandes y complejos que el test controlado del estudio.

En conjunto, la semana dibuja dos vías paralelas: dinero público que entra directamente en el capital de las empresas para asegurar capacidad industrial en EE. UU., y avances de software y fabricación que exprimen el hardware que ya existe mientras se persigue el ordenador cuántico perfecto. Para el inversor particular, lo importante es no perder de vista que estas compañías siguen siendo pequeñas, muy volátiles y con horizontes de rentabilidad lejanos.

El análisis de Salseo

  • El Estado entra como accionista, no como simple pagador: el Departamento de Comercio se queda con participaciones minoritarias a cambio del dinero. Eso da un sello de validación difícil de ignorar, pero también implica dilución futura y posibles condiciones ligadas al uso de fábricas en EE. UU.
  • Ojo con la letra pequeña: son acuerdos de 'hasta' 100 millones por empresa, no un cheque entregado de golpe. La prueba real será verlos aparecer en la tesorería de Rigetti y D-Wave, dos compañías que queman caja y para las que cualquier alivio financiero compra tiempo.
  • En IonQ, la subida de previsión de ingresos es un espejo: los 280-290 millones originales no se tocan y el salto viene de SkyWater por la compra. El dato que de verdad cambia la tesis es el de fabricación, con el tiempo de producción de chips de 256 qubits cayendo de nueve meses a dos; la señal a vigilar es si la validación y el acceso anticipado en la nube del Superion 256 llegan a tiempo.
  • El otro mensaje, menos comentado, es que el sector está apostando fuerte por software de mitigación de errores y por mejorar la litografía (caso Qedma y de Xanadu con ASML). Si estas técnicas estiran la vida útil de las máquinas actuales, la urgencia de comprar hardware nuevo baja y el valor se desplaza hacia quien ya tiene procesadores instalados y hacia los servicios.
  • Matiz para el lector español: las subvenciones y los titulares son espectaculares, pero estamos ante compañías con capitalización pequeña y movimientos de precio muy bruscos. Una noticia así puede mover la cotización varios días sin que cambien los fundamentales de fondo.

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Fuente: TipRanks