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EE.UU. inyecta 2.000 millones en computación cuántica y se queda con acciones de las empresas

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EE.UU. inyecta 2.000 millones en computación cuántica y se queda con acciones de las empresas

La administración Trump reparte 2.000 millones de dólares entre nueve firmas cuánticas a cambio de participaciones, según el WSJ. Un movimiento que busca acelerar una tecnología aún experimental pero con potencial de romper la criptografía actual.

El gobierno de Estados Unidos ha decidido poner toda la carne en el asador de la computación cuántica. Según ha adelantado el Wall Street Journal, la administración Trump está a punto de adjudicar 2.000 millones de dólares en subvenciones a nueve empresas del sector. Pero la jugada tiene una particularidad: el gobierno no solo regala el dinero, sino que a cambio se queda con una participación accionarial en cada una de las compañías beneficiadas.

Aunque no ha trascendido la lista completa de agraciados, nombres como IBM, IonQ, D-Wave Quantum y Rigetti Computing suenan con fuerza, ya que son algunos de los actores más visibles en esta carrera tecnológica. La noticia ha caído como un cohete en un mercado ávido de catalizadores, disparando las acciones de varias de estas firmas en las operaciones previas a la apertura del mercado.

¿Por qué tanto revuelo? La computación cuántica promete resolver en segundos problemas que a los superordenadores actuales les llevarían miles de años. Desde diseñar nuevos fármacos hasta optimizar carteras financieras o, en el lado oscuro, reventar los sistemas de cifrado que protegen nuestras comunicaciones. El gobierno estadounidense lo sabe y no quiere quedarse atrás frente a China, que también está invirtiendo miles de millones en esta tecnología.

El hecho de que el gobierno tome participaciones en lugar de limitarse a dar ayudas a fondo perdido es una señal potente. Por un lado, alinea intereses: si la tecnología despega, el contribuyente también se beneficia. Por otro, da un sello de validación oficial a unas empresas que, en muchos casos, aún están en fase precomercial y queman caja a ritmo de vértigo. Para los inversores, es un espaldarazo que reduce el riesgo percibido, aunque no el tecnológico.

Habrá que ver los detalles de cada acuerdo, pero está claro que esta inyección de capital puede acelerar los plazos para tener ordenadores cuánticos funcionales y con menos errores. Mientras tanto, en el parqué, la fiebre cuántica sigue sumando adeptos, aunque conviene recordar que estamos ante una tecnología que aún no ha demostrado su viabilidad comercial a gran escala.

El análisis de Salseo

  • El gobierno de EE.UU. se convierte en accionista, no solo en mecenas. Esto significa que apuesta a largo plazo y que las empresas tendrán un socio con mucha influencia, lo que puede abrir puertas en contratos públicos pero también meter presión para obtener resultados tangibles.
  • La noticia legitima a todo el sector de un plumazo. Para compañías como Rigetti o D-Wave, que han sufrido vaivenes en bolsa, este respaldo oficial puede atraer a inversores institucionales que antes las veían como apuestas demasiado arriesgadas.
  • El verdadero termómetro será el ritmo de ejecución: si estas empresas logran hitos técnicos (como la supremacía cuántica práctica) en los próximos 12-18 meses, la inversión se habrá justificado. Si no, podríamos ver otra burbuja tecnológica pinchada. Conviene vigilar las próximas presentaciones de resultados y los avances en corrección de errores cuánticos.
  • Ojo al contexto geopolítico: esta movida es también una respuesta al programa cuántico chino. Cualquier anuncio de Pekín en este campo puede avivar aún más el interés y la volatilidad en estos valores.

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Fuente: Reuters