Regulación

EEUU sale al rescate de X (Musk) frente a la multa de 140 millones de la UE

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EEUU sale al rescate de X (Musk) frente a la multa de 140 millones de la UE

El Departamento de Justicia de Estados Unidos pide al tribunal europeo poder intervenir en el recurso de X contra la sanción de 140 millones de dólares impuesta por Bruselas, la primera bajo la Ley de Servicios Digitales.

El Gobierno de Estados Unidos ha movido ficha a favor de Elon Musk y de su red social X. Este jueves, el Departamento de Justicia solicitó al Tribunal General de la Unión Europea poder personarse en el recurso que la compañía presentó contra la multa de 140 millones de dólares que le impuso Bruselas. La intención de Washington es clara: respaldar legalmente a la plataforma en su pulso con los reguladores europeos.

¿De dónde viene esa sanción? La Comisión Europea multó a X el pasado diciembre. Su argumento principal es que la red social engañó a los usuarios al permitirles pagar por una insignia de cuenta "verificada" sin comprobar antes su identidad, lo que daba apariencia de autenticidad a perfiles que nadie había validado. A eso se sumaron otras dos acusaciones: prácticas publicitarias poco transparentes y trabas para que los investigadores académicos accedieran a los datos de la plataforma. Fue la primera vez que Bruselas aplicaba una multa de este tipo bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA), la normativa estrella con la que la UE vigila cómo las grandes plataformas moderan el contenido. X y Musk pidieron en febrero al Tribunal General anular esa decisión, y ahora Estados Unidos quiere sentarse también en esa mesa.

El encargado de anunciarlo fue Brett A. Shumate, responsable de la división civil del Departamento de Justicia, que fue muy duro en su comunicado: aseguró que la Comisión Europea intentó "ampliar de forma inapropiada su autoridad regulatoria" para alcanzar a empresas estadounidenses que no operan ni están presentes en su jurisdicción, y advirtió de que su país no va a tolerar lo que considera un exceso regulatorio para tratar de controlar a los motores de innovación y crecimiento económicos de EEUU. El movimiento encaja con la línea de la Administración Trump, que lleva tiempo presionando contra las normas extranjeras sobre redes sociales que interpreta como ataques a la libertad de expresión, y refuerza su alineamiento público con Musk, el hombre más rico del mundo y aliado del presidente.

La intervención, además, mete más presión en una segunda investigación europea, esta vez más amplia y delicada: la que analiza la política de moderación laxa de X. Bruselas anunció en enero que también investigaba a Grok, el chatbot de inteligencia artificial de la compañía, por haber generado imágenes sexualmente explícitas, incluidas algunas de menores. Ni la Comisión Europea ni X quisieron responder de momento a las peticiones de comentario de los medios.

Para el inversor conviene tener el mapa claro: X forma parte de SpaceX, la empresa de Musk que salió a bolsa el pasado junio en una colocación récord, según recoge la información publicada. Es decir, lo que ocurra con esta multa y con las investigaciones europeas afecta a una pata concreta de un grupo mucho más grande, donde también pesan los lanzamientos espaciales y los satélites. La cifra de 140 millones es relevante, pero lo verdaderamente jugoso es el precedente legal que se construya alrededor de ella.

El análisis de Salseo

  • El dinero aquí es casi lo de menos: 140 millones de dólares no tambalean a un grupo del tamaño de SpaceX. Lo que está en juego es el precedente, porque esta es la primera multa de la historia bajo la Ley de Servicios Digitales. Si el tribunal europeo acepta el argumento de que Bruselas se extralimita al sancionar a empresas estadounidenses, se debilita de golpe toda la herramienta con la que la UE quiere doblegar a las grandes tecnológicas americanas.
  • Ojo con confundir los dos frentes: el recurso va contra la multa por las insignias verificadas, la publicidad opaca y el acceso de los investigadores a los datos. La investigación sobre Grok y las imágenes explícitas es un expediente aparte. Por eso la presión diplomática de Washington no detiene ese segundo caso: aunque X gane el primer pulso, el segundo sigue vivo y es potencialmente más tóxico en reputación.
  • Un Estado personándose en el litigio de una empresa privada es un movimiento poco habitual y muy político. Manda una señal al resto de plataformas (Meta, TikTok, Google) de que pueden intentar apoyarse en su Gobierno cuando la UE apriete. La cara B: Bruselas puede leerlo como una injerencia y endurecer su postura para no parecer que cede ante presiones externas.
  • Qué vigilar a partir de ahora: si el Tribunal General admite o rechaza la intervención de EEUU (esa decisión procesal es la primera piedra), cómo responde la Comisión Europea y si abre medidas cautelares en el expediente de Grok. Para quien siga a SpaceX, estos frentes regulatorios son ruido de fondo a corto plazo, pero pueden convertirse en coste recurrente y en lastre reputacional si se acumulan sanciones.

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Fuente: NYTimes