EE.UU. toma participación minoritaria en D-Wave, Rigetti y Quantinuum con 300 millones del CHIPS Act

El Gobierno de EE.UU. invertirá 300 millones de dólares en tres empresas de computación cuántica a cambio de participaciones minoritarias. Las acciones de D-Wave y Rigetti suben en el premarket.
El Gobierno de Estados Unidos ha cerrado un acuerdo de 300 millones de dólares bajo la Ley CHIPS para tomar participaciones minoritarias en tres empresas de computación cuántica: D-Wave Quantum, Rigetti Computing y Quantinuum. Cada compañía recibirá 100 millones de dólares del Departamento de Comercio, estructurados como una subvención de investigación y desarrollo bajo la mencionada ley. A cambio, el Estado se convierte en accionista minoritario de las tres firmas, un movimiento que busca acelerar la investigación en computación cuántica, considerada una tecnología estratégica.
La noticia sentó bien a los inversores. En las operaciones previas a la apertura del martes, las acciones de las tres compañías se dispararon: Quantinuum subió un 3,9% hasta 51,56 dólares; D-Wave avanzó un 5,4% hasta 17,48 dólares; y Rigetti se revalorizó un 7,4% hasta 16,33 dólares. La reacción del mercado refleja el alivio por un respiro financiero, especialmente para D-Wave y Rigetti, que necesitan capital para sostener su desarrollo tecnológico.
El acuerdo va más allá de una simple inyección de capital. Al tomar participaciones minoritarias, el Gobierno estadounidense se convierte en accionista de estas empresas. Esto significa que, si la computación cuántica comercial despega, el Estado también se beneficiará. Pero también implica un papel más activo del Gobierno en la estrategia de estas compañías, lo que puede generar fricciones si los intereses públicos chocan con los de los accionistas privados.
Para el sector de la computación cuántica, el respaldo del Gobierno es un espaldarazo clave. La tecnología cuántica está aún en una fase temprana, con enormes costes de desarrollo y una competencia global por dominar la próxima generación de procesadores. El dinero del CHIPS Act, destinado a reforzar la cadena de suministro tecnológica de EE.UU., llega en un momento en que las empresas cuánticas necesitan financiación para avanzar en sus hojas de ruta. No obstante, cien millones por compañía es una cantidad relevante, pero no suficiente para garantizar el éxito comercial. A largo plazo, lo que decidirá el juego es la capacidad de estas empresas para convertir sus prototipos en máquinas útiles y rentables.
El análisis de Salseo
- El Gobierno de EE.UU. no solo da dinero, se convierte en socio. Al recibir participaciones minoritarias, el Estado comparte el riesgo y la recompensa del sector cuántico, señalando una apuesta a largo plazo por crear campeones nacionales.
- Para D-Wave y Rigetti, los 100 millones son un salvavidas que amplía su pista de aterrizaje. Ambas queman caja a buen ritmo, y este dinero reduce el riesgo de quedarse sin efectivo. El mercado puede estar celebrando un respiro temporal más que una mejora fundamental.
- La participación minoritaria del Estado podría ser un arma de doble filo. Más ayudas públicas suelen venir acompañadas de condicionantes, y un Gobierno accionista puede tener intereses distintos a los de los inversores que buscan rentabilidad, complicando futuras decisiones estratégicas o ventas de la empresa.