EE.UU. planea financiar con miles de millones los componentes clave de nuevas nucleares

El Departamento de Energía de EE.UU. estudia un plan para financiar los pedidos de piezas de largo plazo de grandes reactores nucleares, según la patronal del sector. La medida busca acelerar el renacimiento atómico y reducir riesgos para las eléctricas.
El gobierno de Estados Unidos está considerando un plan para financiar con miles de millones de dólares los componentes de grandes centrales nucleares que requieren pedidos con mucha antelación. Así lo ha revelado Maria Korsnick, presidenta del Nuclear Energy Institute (NEI), la principal asociación del sector atómico en el país.
La propuesta, que está siendo evaluada por el Departamento de Energía (DOE), pretende resolver uno de los mayores cuellos de botella para construir nuevos reactores: los llamados 'long-lead items'. Se trata de piezas gigantescas y complejas —como la vasija del reactor, generadores de vapor o turbinas— que pueden tardar años en fabricarse y que los promotores deben encargar mucho antes de tener todos los permisos o la financiación completa del proyecto.
El objetivo es que el gobierno actúe como una especie de 'comprador ancla' o proporcione garantías para que los fabricantes puedan iniciar la producción de estos equipos sin esperar a que una eléctrica cierre todos los flecos de su proyecto. Así se reduciría el riesgo financiero para las empresas y se acortarían los plazos totales de construcción, uno de los grandes fantasmas que persiguen a la energía nuclear tras los sobrecostes y retrasos de proyectos recientes como Vogtle en Georgia.
Esta iniciativa se enmarca en el renovado interés de Washington por la energía nuclear como fuente limpia y estable, capaz de alimentar la creciente demanda eléctrica de centros de datos, inteligencia artificial y la electrificación de la economía. La administración Biden ya ha lanzado programas de apoyo a reactores avanzados y pequeños modulares (SMR), pero esta medida apuntaría directamente a las grandes unidades tradicionales, las únicas que pueden proporcionar la potencia a escala de gigavatios que necesita la red.
Aunque el plan aún está en fase de estudio y no se han detallado cifras concretas, la noticia ha sido bien recibida por los inversores del sector. Compañías como Cameco, GE Vernova o Centrus Energy, así como desarrolladores de SMR como NuScale, Oklo y Nuscale, podrían beneficiarse de un entorno más favorable para nuevos pedidos. La señal es clara: Estados Unidos quiere volver a ser una potencia en construcción nuclear y está dispuesto a poner dinero público para lograrlo.
El análisis de Salseo
- La clave no es solo el dinero, sino el mecanismo: al financiar los pedidos de componentes de largo plazo, el gobierno asume el riesgo de que un proyecto se cancele después de haber encargado piezas críticas. Esto elimina una barrera de entrada enorme para las eléctricas, que hasta ahora cargaban con ese riesgo en solitario.
- Esta medida beneficia sobre todo a los grandes reactores tradicionales, no tanto a los pequeños modulares (SMR) que acaparan titulares. Los SMR están diseñados para fabricarse en serie y con menos componentes a medida, por lo que el verdadero cuello de botella está en las grandes unidades de más de 1.000 MW, como los AP1000 de Westinghouse.
- El plan refleja una tensión de fondo: la urgencia por añadir capacidad de generación limpia y firme choca con una cadena de suministro atrofiada tras décadas de parón nuclear en Occidente. Si el DOE sale adelante, podríamos ver un efecto dominó en la industria: más pedidos a forjadores, más empleo especializado y, potencialmente, una reducción de costes por economías de escala.
- El escepticismo es obligado: el historial de sobrecostes en nuclear es pésimo, y meter dinero público no garantiza que los proyectos se ejecuten a tiempo. Habrá que vigilar si este programa viene con condiciones estrictas de control de costes y plazos, o si se convierte en un cheque en blanco que repita los errores de Vogtle.