Einhorn avisa: SpaceX quema caja y su deuda no merece tanta confianza

El gestor David Einhorn carga contra la valoración de 1,75 billones de dólares de SpaceX y contra la máxima nota de solvencia que le dan las agencias, pese a que la compañía no genera caja. Hasta los analistas más alcistas admiten que seguirá quemando dinero hasta 2035.
El inversor multimillonario David Einhorn, al frente del fondo Greenlight Capital, ha puesto el foco sobre SpaceX (SPCX) en su última carta a los partícipes de su fondo. Su diagnóstico es tan directo como incómodo: la compañía de cohetes "está haciendo historia, pero no en el buen sentido". Einhorn cuestiona abiertamente la valoración de 1,75 billones de dólares con la que la empresa llegó al mercado y sostiene que los inversores depositan una confianza excesiva en el fabricante de cohetes, teniendo en cuenta los obstáculos financieros que todavía tiene por delante para ganar dinero.
Donde Einhorn ve el problema más serio es en cómo las agencias de calificación valoran la deuda de SpaceX. El gestor señala que Moody's le concedió la máxima nota dentro del grado de inversión (el sello que identifica a los emisores más fiables) a pesar de que la compañía no tiene historial generando caja y de que se espera que su flujo de caja siga siendo negativo durante años. Einhorn asegura que no encuentra ningún otro caso de una empresa que reciba notas de crédito tan altas mientras quema dinero durante tanto tiempo.
Y no es solo la opinión de un escéptico. Incluso los analistas que adoran el valor reconocen que SpaceX va a consumir muchísimo dinero. Adam Jonas, de Morgan Stanley, mantiene un precio objetivo de 300 dólares por acción y cree que la acción podría más que duplicarse, pero no espera que la compañía genere flujo de caja positivo hasta 2035. En ese tiempo, calcula que el negocio quemará una media de 84.000 millones de dólares al año. Unas cifras que explican por qué, para SpaceX, financiarse barato no es un lujo, sino una necesidad vital.
El mecanismo es fácil de entender: cuando una empresa tiene grado de inversión, paga muchos menos intereses cuando se financia en los mercados de bonos, y ese dinero ahorrado se puede destinar a desarrollar cohetes o a desplegar grandes redes de satélites. Si las condiciones de mercado cambian, los tipos de interés siguen subiendo o las agencias revisan su decisión, el coste de endeudarse puede dispararse en muy poco tiempo y restar recursos a la operación. La alternativa tampoco es gratis: si SpaceX opta por emitir nuevas acciones para captar fondos, reparte la propiedad entre más títulos y diluye el valor de los accionistas que ya están dentro.
En el agregado de TipRanks, SPCX mantiene una recomendación de compra moderada, con 26 compras, seis mantener y dos ventas. El precio objetivo medio se sitúa en 231,68 dólares, lo que implicaría un recorrido al alza del 53,2% desde los niveles actuales. La pregunta que sobrevuela el valor, por tanto, no es si el negocio tiene potencial de crecimiento, sino si podrá sostener el acceso a financiación barata el tiempo suficiente para llegar a ese futuro rentable.
El análisis de Salseo
- El riesgo real aquí no está en los resultados, sino en la refinanciación: la nota de grado de inversión es lo que le permite pagar menos intereses por su deuda y, si Moody's cambia de criterio, el castigo llegaría por la vía del coste de financiación mucho antes que por la cuenta de resultados.
- Einhorn apunta a una contradicción de fondo: una empresa que aún no genera caja y que la quemará durante años no suele tener la máxima nota crediticia. Esa nota se apoya en expectativas de negocio futuro, no en dinero contante y sonante, y eso la deja muy expuesta a un simple cambio de humor del mercado.
- El dato que lo resume todo es la quema de 84.000 millones al año hasta 2035 que estima Morgan Stanley: con esas necesidades, cada décima de subida de tipos o cada emisión de deuda se nota, y si tiene que ampliar capital para financiarse, los accionistas actuales verán diluida su participación.
- Ojo al matiz: el propio Adam Jonas, que ve la acción pudiendo más que duplicarse hasta los 300 dólares, comparte el diagnóstico sobre la caja. No es un debate sobre si el negocio crecerá, sino sobre si podrá pagarlo. Señales concretas a vigilar: la próxima revisión de rating, nuevas emisiones de bonos y cualquier ampliación de capital.