El boom de la IA no está en su pico: esto es lo que hace el dinero inteligente

El gestor Saverio Papagno sostiene que el gasto en inteligencia artificial no está en su punto más alto. Su fondo NSIG apuesta por los semiconductores, la memoria y la infraestructura para aprovechar un crecimiento duradero.
¿Está el boom de la inteligencia artificial a punto de agotarse? La pregunta se repite en los mercados, pero no todo el mundo la responde igual. Saverio Papagno, gestor del fondo North Square Growth Opportunities (NSIG), tiene claro que no: el gasto en IA no está en su pico. Para él, lo que viene es un crecimiento más duradero, sobre todo en tres áreas: los semiconductores, la memoria y la infraestructura que hace posible que las máquinas piensen.
El razonamiento de Papagno es sencillo pero potente. Cuando hablamos de IA, la imagen que nos viene a la cabeza son los grandes modelos de lenguaje, las apps que escriben textos o generan imágenes. Pero por debajo de todo eso hay una cadena de suministro gigante. Para que la IA funcione se necesitan chips cada vez más potentes, memoria para almacenar los datos y centros de datos capaces de procesar todo a una velocidad loca. Ese es el lugar donde, según el gestor, se está moviendo el dinero inteligente.
El fondo NSIG no se limita a comprar las grandes tecnológicas de siempre. Su apuesta es más transversal: busca exposición a todo el ecosistema de la IA, desde los fabricantes de semiconductores hasta las empresas que construyen la infraestructura. La idea es que, aunque alguna parte del sector se enfríe, el conjunto siga creciendo. Es una estrategia de diversificación que busca capturar el 'efecto pala y pico': cuando hay fiebre del oro, lo que más se vende son las herramientas, no solo las minas.
Para el inversor particular, esto tiene un mensaje claro. El boom de la IA no es una burbuja que va a explotar mañana; es un cambio estructural que sigue teniendo recorrido. Pero ojo, no todo es color de rosa. La industria de los semiconductores es cíclica por naturaleza. Si la demanda se enfría o se construyen demasiadas fábricas, la corrección puede ser dolorosa. Por eso, la señal a vigilar en los próximos meses es el gasto real en centros de datos y en infraestructura: si sigue subiendo, el argumento de Papagno se sostiene; si se frena, habrá que revisar la teoría.
El análisis de Salseo
- Lo interesante del argumento es que el dinero no va a las empresas que hacen los modelos, sino a las que fabrican las 'palas y picos': los semiconductores, la memoria y la infraestructura que sostiene todo el ecosistema. Eso sugiere que el crecimiento no es una moda, sino una necesidad estructural.
- La apuesta del fondo NSIG por diversificar en toda la cadena de suministro reduce el riesgo de depender de una sola compañía. Si una empresa falla, el resto puede seguir tirando del carro. Es una forma de participar en el boom sin ponerse en el centro del huracán.
- El mensaje de 'no está en su pico' contradice la narrativa de burbuja que circula en los mercados. Pero conviene ser escéptico: Papagno es un gestor de fondos y tiene incentivos para ser optimista. La prueba de fuego será ver si las cifras reales de gasto en infraestructura siguen creciendo en los próximos trimestres.
- Ojo con el ciclo: la industria de semiconductores es históricamente cíclica. Si la demanda se enfría o hay sobrecapacidad, las caídas pueden ser fuertes. La señal a vigilar es el gasto en centros de datos: si se mantiene alto, el argumento se sostiene; si se enfría, el cuento cambia.