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El 'niño prodigio' de Wall Street apostó fuerte por Micron y SanDisk... y su fondo estalló

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El 'niño prodigio' de Wall Street apostó fuerte por Micron y SanDisk... y su fondo estalló

Leopold Aschenbrenner, el joven inversor que creó un hedge fund de 45.000 millones en dos años, vio cómo su estrategia se desmoronaba en julio al concentrar su cartera en Micron y SanDisk. Su fondo perdió un 67% y tuvo que vender la mayoría de sus acciones a Citadel.

Leopold Aschenbrenner, un antiguo investigador de OpenAI y ex alumno estrella de Columbia, se convirtió en la sensación de Wall Street tras levantar un hedge fund de 45.000 millones de dólares en menos de dos años y lograr una rentabilidad del 1.000% desde su creación. Su firma, Situational Awareness, apostaba fuerte por la inteligencia artificial y, en concreto, por los fabricantes de chips de memoria y almacenamiento.

Al cierre del segundo trimestre, su cartera de acciones estadounidenses superaba los 20.000 millones de dólares, pero el 56% de ese capital estaba concentrado en solo dos valores: una participación de 5.700 millones en SanDisk y otra de 5.600 millones en Micron Technology. Apenas tres meses antes, sus tenencias directas eran de menos de 4.000 millones. Aschenbrenner y su equipo multiplicaron por más de cinco el valor de sus inversiones, redujeron drásticamente las opciones de cobertura (puts) y asumieron un riesgo mucho mayor.

En julio, el castillo de naipes se vino abajo. Las acciones de SanDisk y Micron se desplomaron un 47% y un 29% respectivamente, arrastradas por la recogida de beneficios y el temor a unas valoraciones demasiado altas. El fondo, altamente apalancado, perdió el 67% de su valor, lo que provocó llamadas de margen de los prestamistas. Aschenbrenner se vio forzado a vender la mayoría de sus acciones cotizadas al multimillonario Ken Griffin, fundador de Citadel.

El caso de Situational Awareness ilustra el peligro de apostar demasiado fuerte por un puñado de acciones en un sector tan volátil como el de los semiconductores, sobre todo cuando se usa apalancamiento y se eliminan las coberturas. Aunque tanto Micron como SanDisk han recuperado parte del terreno perdido desde entonces, la lección para los inversores minoristas es clara: las grandes concentraciones pueden multiplicar las ganancias, pero también acelerar las pérdidas cuando el mercado gira.

Aschenbrenner no ha hecho declaraciones sobre el descalabro. Su firma sigue existiendo, pero su reputación como el 'mago de la IA' ha quedado seriamente dañada. Para los que siguen a Micron, la noticia no cambia los fundamentales de la compañía, que sigue siendo un actor clave en la infraestructura de IA, pero sí recuerda que incluso los gestores más brillantes pueden cometer errores de bulto.

El análisis de Salseo

  • La lección principal es el peligro del apalancamiento excesivo combinado con una altísima concentración sectorial. Aschenbrenner no solo apostó el 56% de su fondo a dos empresas del mismo subsector, sino que redujo las coberturas (puts) al mínimo, dejando la cartera desprotegida ante cualquier corrección. Cuando las dos acciones cayeron a la vez, el efecto multiplicador del apalancamiento amplificó la sangría.
  • Para Micron, este episodio es un reflejo de la montaña rusa en la que vive el sector de memorias: en meses puede pasar de ser la joya de la IA a sufrir una corrección del 30% por dudas sobre la valoración. La recuperación posterior sugiere que el mercado sigue confiando en su papel en el despliegue de centros de datos, pero la volatilidad no va a desaparecer.
  • El hecho de que un fondo tan grande y con tanto bombo mediático se haya derrumbado por un movimiento de mercado normal (una corrección del 30-50% en dos meses) demuestra lo frágil que puede ser una estrategia basada en la convicción extrema. Es un aviso para inversores que se sientan tentados a imitar a los grandes gestores sin entender su nivel de riesgo.
  • La venta forzosa a Citadel deja en evidencia cómo las grandes fortunas pueden aprovechar las crisis de liquidez ajena para comprar activos a precio de saldo. Ken Griffin se llevó una cartera de chips de IA con descuento, mientras Aschenbrenner perdía su imperio. Es un recordatorio de que en el mercado, el que tiene efectivo cuando otros no, gana.

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