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Empleados de Google se rebelan: piden blindar sus puestos ante los despidos

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Empleados de Google se rebelan: piden blindar sus puestos ante los despidos

Casi un centenar de trabajadores protestaron en la sede de Mountain View para exigir más seguridad laboral y frenar los recortes que sacuden a la tecnológica desde 2023.

Un grupo de empleados de Google dijo basta. Este jueves, casi un centenar de trabajadores se plantaron frente a la sede central de la compañía en Mountain View, California, con pancartas que rezaban 'Googlers por la seguridad laboral'. La protesta, organizada por el Alphabet Workers Union (sindicato que representa a unos 1.400 de los casi 191.000 empleados de Alphabet), buscaba entregar una petición con más de 4.500 firmas al CEO Sundar Pichai y a otros altos ejecutivos.

Los manifestantes, muchos con camisetas negras y pancartas del sindicato, desplegaron una larga banderola blanca con los nombres de los firmantes. La ingeniera de software y presidenta del sindicato, Parul Koul, fue clara en sus demandas: 'Queremos salidas voluntarias antes que despidos, indemnizaciones garantizadas y el fin de las cuotas de rendimiento'. La petición, redactada a principios de 2025, exige que Google ofrezca paquetes de salida voluntaria antes de cualquier recorte obligatorio, elimine los sistemas de evaluación forzosa y permita cobrar la indemnización como una baja remunerada prolongada.

La movilización refleja un malestar creciente en el sector tecnológico. Desde 2022, gigantes como Meta, Amazon y Microsoft han ejecutado oleadas de despidos masivos. Google no ha sido la excepción: en 2023 recortó 12.000 puestos y desde entonces ha aplicado varias rondas menores que han afectado a miles de empleados. La plantilla, antes conocida por su activismo en temas éticos, ahora se organiza por algo más básico: la estabilidad de sus nóminas.

El sindicato asegura que Google ha ofrecido salidas voluntarias a más de 70.000 trabajadores desde el inicio de la campaña, aunque la cifra se refiere a los empleados elegibles, no a los que aceptaron. Durante la protesta, los ingenieros relataron un ambiente laboral marcado por el miedo. 'Veo a gente preocupada, agradecida por tener trabajo, haciendo lo posible por conservarlo', dijo Nobel Barakat, ingeniero de software. 'He visto a compañeros alargar sus jornadas con la esperanza de evitar una mala evaluación de desempeño'.

La entrega de la petición fue simbólica: una veintena de empleados acudió a las oficinas de los directivos, pero al no encontrarlos, deslizaron el documento bajo las puertas. Google no ha respondido a las solicitudes de comentarios. La protesta se suma a una larga tradición de activismo en la empresa, que en el pasado se movilizó contra contratos militares como Project Maven o Project Nimbus. Ahora, el foco está en casa.

El análisis de Salseo

  • La protesta evidencia un choque entre la cultura históricamente abierta de Google y la presión por recortar costes. Aunque la empresa sigue siendo rentable, la amenaza de la inteligencia artificial sobre ciertos puestos y la moda de los despidos en el sector han creado un clima de inseguridad que puede dañar la moral y la productividad.
  • La petición de salidas voluntarias y el fin de las cuotas de rendimiento forzoso atacan directamente a las herramientas que usa la dirección para adelgazar plantilla sin un gran coste reputacional. Si Google cede, podría sentar un precedente en Silicon Valley y encarecer futuros ajustes.
  • El dato de 70.000 empleados elegibles para salidas voluntarias sugiere que la compañía ya está usando esa vía de forma selectiva, pero el sindicato quiere convertirla en norma. Para el inversor, la clave será ver si esto afecta a los márgenes: las indemnizaciones voluntarias suelen ser más caras a corto plazo, aunque reducen el riesgo de litigios y mala prensa.
  • Aunque la noticia tiene carga negativa, el impacto real sobre el negocio es limitado mientras no haya una huelga o una fuga de talento masiva. Sin embargo, si el malestar se traduce en una menor capacidad para atraer y retener a los mejores ingenieros, el daño a largo plazo podría ser significativo en áreas estratégicas como la nube o la inteligencia artificial.

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