Financiación

Europa acelera en el espacio: Open Cosmos levanta 300 millones en plena ola de inversión

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Europa acelera en el espacio: Open Cosmos levanta 300 millones en plena ola de inversión

Las 'startups' espaciales europeas encadenan rondas millonarias y Open Cosmos cierra 300 millones de euros con la vista puesta en plantar cara al dominio de SpaceX. La brecha de inversión con EE. UU., eso sí, sigue siendo enorme.

El fabricante de satélites Open Cosmos ha cerrado una ronda de financiación de 300 millones de euros (unos 346 millones de dólares) que se quedó pequeña para la demanda: la operación estuvo sobresuscrita, según ha anunciado la compañía. Su consejero delegado, Rafel Jordà Siquier, ha explicado a CNBC que dieron prioridad a inversores europeos alineados con el propósito de la empresa y que el dinero irá a construir infraestructura de satélites, conectividad e inteligencia en tiempo real para Europa. Lo llamativo del caso es que Open Cosmos no sale a pedir dinero por necesidad: lleva cinco ejercicios consecutivos siendo rentable, pero su máximo responsable considera que las oportunidades en el sector son demasiadas como para dejarlas escapar.

Y no es un caso aislado. En apenas dos semanas se ha acumulado una ristra de anuncios: The Exploration Company ha levantado 450 millones de dólares en su ronda Serie C; la española PLD Space ha sumado 108 millones de euros adicionales a esa misma Serie C, que ya alcanza los 288 millones; la alemana HyImpulse ha captado más de 50 millones de euros en una ampliación de su Serie A; y Marlan Space y Loft Orbital han presentado un programa de 1.000 millones de dólares para desplegar una constelación de 50 satélites con inteligencia artificial junto a socios como la francesa Mistral. A eso se suma que Amazon Leo ha encargado seis lanzamientos extra a Arianespace, el operador europeo.

El otro hito del mes lo firmó la alemana Isar Aerospace, que se convirtió en la primera empresa comercial europea en poner satélites en órbita, después de haber levantado 270 millones de euros en junio para escalar su producción y ampliar su red de lanzamientos. Aun así, Europa sigue dependiendo de cohetes ajenos: Open Cosmos ha lanzado satélites con SpaceX y con Rocket Lab, además de con Arianespace, y mantiene acuerdos con proveedores de lanzamiento de India y Japón. La capacidad de poner cosas en órbita sigue siendo el gran cuello de botella del continente.

El problema de fondo es el dinero. La OCDE calcula que el 67% de los receptores de inversión privada en el sector espacial en 2025 tenían sede en Estados Unidos, frente a un 12,8% en Europa. Solo la estadounidense Stoke Space levantó 1.000 millones de dólares este mes para acelerar su vehículo reutilizable Nova, una muestra de los bolsillos mucho más profundos que hay al otro lado del Atlántico. En gasto público, la cifra estadounidense rondó los 77.000 millones de dólares en 2024 y fue aproximadamente cinco veces superior a la europea, según estimaciones del Instituto Europeo de Política Espacial. Y enfrente está SpaceX, con sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy y una cadencia de lanzamientos que Europa todavía ni roza.

A la brecha económica se le suma la política. La cumbre internacional del espacio organizada por el presidente francés Emmanuel Macron en París dejó al descubierto tensiones que pueden complicar el objetivo europeo de acercarse a Estados Unidos. El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, celebró la llegada de inversión, pero avisó de que puede volverse en contra si cada país la utiliza para perseguir su propia estrategia nacional en lugar de coordinarse. Es decir: el dinero ayuda, pero sin una política común el esfuerzo puede quedarse en una suma de iniciativas sueltas.

El análisis de Salseo

  • Un solo dato desinfla el titular: el 67% de la inversión privada espacial de 2025 fue a parar a empresas estadounidenses y solo el 12,8% a europeas. Los 300 millones de Open Cosmos son importantes para la empresa, pero no mueven esa proporción ni de lejos. La señal a vigilar no es una ronda concreta, sino si 2026 cierra con varias rondas europeas de este tamaño firmadas por fondos institucionales del continente.
  • Open Cosmos lleva cinco años ganando dinero y aun así ha salido a ampliar capital: eso indica que el negocio no está limitado por la falta de clientes, sino por la capacidad de fabricar y desplegar satélites lo bastante rápido. Cuando una empresa rentable se diluye voluntariamente, suele ser porque ve una ventana de demanda que se cierra si no la aprovecha ya.
  • El verdadero cuello de botella europeo no es el dinero, son los cohetes. Que una empresa europea lance con SpaceX, Rocket Lab, Arianespace y también con proveedores indios y japoneses demuestra que el continente aún no puede cubrir su propia demanda de lanzamientos. El hito de Isar Aerospace es un primer paso simbólico; lo relevante será comprobar si su cadencia de lanzamientos se acerca mínimamente a la del Falcon 9 en los próximos trimestres.
  • El riesgo que menos se comenta es la fragmentación política. Si cada país usa los fondos espaciales para su campeón nacional en vez de coordinar compras y programas conjuntos, Europa repetirá el error que ya le costó caro en otros sectores tecnológicos. La prueba de fuego no son las rondas privadas, sino si los contratos institucionales europeos acaban concentrándose en unos pocos actores capaces de competir a escala global.

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Fuente: CNBC