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El ex-CTO de Meta cree que una boya en el mar podría responder tu consulta de IA

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El ex-CTO de Meta cree que una boya en el mar podría responder tu consulta de IA

Mike Schroepfer, que fue jefe de tecnología de Meta entre 2013 y 2022, apunta a que parte del trabajo de la inteligencia artificial podría hacerse en el mar. Detrás del titular hay una pregunta muy cara: dónde se mete tanta energía y tanto calor.

Mike Schroepfer, que fue director de tecnología (CTO) de Meta entre 2013 y 2022, ha dejado caer una idea que suena a ciencia ficción pero que apunta a un problema muy real: parte de las consultas que hacemos a la inteligencia artificial podría acabar resolviéndose con infraestructura instalada en el mar, con boyas como ejemplo de ese tipo de instalación. Dicho de otro modo, la respuesta a tu pregunta no saldría de un enorme edificio lleno de servidores en mitad de un polígono, sino de equipos sumergidos o flotando en el agua.

Suena raro, pero tiene su lógica. Los modelos de IA necesitan dos cosas en cantidades enormes: electricidad para funcionar y agua o aire frío para no achicharrarse. Cuanto más grande es el modelo y más gente lo usa a la vez, más crece esa factura. Por eso las tecnológicas llevan tiempo peleando por suelo barato, por contratos de energía y por formas más eficientes de refrigerar sus máquinas. El mar ofrece, sobre el papel, refrigeración gratis y acceso a energía marina. La pega es igual de obvia: mantener y conectar a la red algo que está en medio del océano no es precisamente sencillo.

El peso del mensaje no viene solo de la idea, sino de quién la lanza. Schroepfer es una de las personas que más ha construido dentro de Meta: hizo crecer su organización de ingeniería desde unas 150 personas hasta unos 35.000, estuvo detrás de las compras de Oculus y de Instagram, y ocupó el puesto de CTO durante casi una década. Ahora trabaja como socio fundador de Gigascale Capital, un fondo de inversión con el que mira el sector desde el otro lado de la mesa, el de quien pone dinero en tecnologías que aún no están maduras.

Para el inversor de a pie, la noticia no cambia las cuentas de Meta ni de ninguna otra compañía cotizada hoy mismo: es una declaración de intenciones, no un anuncio de inversión. Pero sí deja una pista útil sobre hacia dónde se mueve el sector. Cuando alguien que conoce por dentro cómo se construye infraestructura a gran escala señala el mar como parte de la solución, está diciendo en voz alta que el verdadero cuello de botella de la IA ya no es tanto fabricar chips más potentes como conseguir energía y refrigeración para todos ellos. Y eso es exactamente lo que los inversores miran con lupa cada trimestre en las cuentas de las grandes tecnológicas: cuánto dinero se va en construir y mantener esos centros de datos y cuánto se lleva por el camino el margen del negocio.

El análisis de Salseo

  • El titular esconde el tema de fondo del sector: el límite de la IA ya no está en los chips, sino en la electricidad y en la refrigeración. Cualquier idea, por extravagante que suene, que abarate esas dos cosas merece atención porque afecta al coste real de cada consulta que hacemos.
  • Que lo diga un ex-CTO de Meta y no un youtuber de tecnología cambia el peso del mensaje. Schroepfer levantó la ingeniería de Meta de 150 a 35.000 personas y ahora invierte: su opinión funciona como termómetro de hacia dónde cree que irá el dinero en los próximos años, no como promesa de resultado.
  • Para Meta, hoy es ruido y no mueve la tesis, pero refuerza la presión que ya existe sobre su gasto en infraestructura. La señal concreta a vigilar es la partida de inversión en centros de datos y el consumo energético que la compañía desglosa en resultados: si esa factura se dispara más rápido que los ingresos, el mercado lo castiga.
  • La lectura contraria: llevar cómputo al mar se lleva proponiendo años y nunca ha pasado de prototipos, porque el problema no es solo enfriar máquinas, sino los permisos, el mantenimiento y la conexión a la red eléctrica. Conviene no confundir una idea sugerente con un plan industrial inminente que vaya a mover cotizaciones.

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