Un ex-SpaceX recauda 65 millones para modernizar los arneses de cables, anclados en la Guerra Fría

Senra, fundada por un antiguo ingeniero de SpaceX, quiere digitalizar la fabricación de arneses eléctricos, un proceso artesanal que no ha cambiado en décadas. Su ronda Serie B de 65 millones de dólares busca escalar una solución que ya atrae a contratistas de defensa y aeroespaciales.
Jordan Black, CEO de Senra, vivió en primera persona el desafío de escalar la producción de arneses de cables cuando trabajaba en SpaceX. Estos sistemas, que son el cableado eléctrico interno de cohetes, coches o aviones, se siguen fabricando de forma artesanal, sobre mesas de madera y con procesos manuales que apenas han evolucionado desde la Guerra Fría. "Viajé por todo el mundo para visitar empresas de arneses", contó Black a TechCrunch. "Realmente no ha cambiado nada".
Esa experiencia le llevó a fundar Senra en 2023 junto a Benjamin Shanahan, con la idea de ofrecer una solución moderna a los fabricantes de vehículos. Ahora, la startup acaba de anunciar una ronda Serie B de 65 millones de dólares, co-liderada por Lowercarbon e Interlagos, y con la participación de pesos pesados como General Catalyst, Sequoia Capital, Andreessen Horowitz y Founders Fund. El dinero impulsará su crecimiento en un momento en que la inversión en manufactura estadounidense, especialmente en la base industrial de defensa, está en auge.
Senra no pretende eliminar a los técnicos humanos del proceso —al menos mientras los robots sigan teniendo dificultades para manipular cables y los datos de entrenamiento sean escasos—, sino que apuesta por herramientas de software y otras formas de automatización para modernizar el trabajo manual. Su plataforma estrella, Amp, estandariza las entradas durante todo el proceso de cableado y genera un gemelo digital para guiar a los técnicos, que son formados por la propia empresa en el que, según Black, es el único programa de formación en arneses con certificación federal de Estados Unidos.
Aunque Black no puede revelar nombres de clientes, asegura que entre ellos hay fabricantes de "desde submarinos y vehículos marítimos, hasta sistemas de vehículos de defensa terrestres, vehículos de lanzamiento y satélites". La importancia de un buen arnés quedó clara en 2023, cuando Boeing descubrió que el cableado de su nave Starliner estaba envuelto en cinta inflamable, lo que provocó un costoso retraso para rehacer todo el sistema. Black utiliza este ejemplo para defender la necesidad de elevar los estándares mediante sistemas automatizados que rastreen materiales y cambios de ingeniería. "Tenerlo todo en el mismo software es probablemente lo más importante, porque son todos esos pequeños detalles los que pueden provocar un cambio catastrófico más adelante", explica.
De momento, Senra produce unos 1.000 arneses al mes en dos fábricas, y planea aumentar esa cifra a 10.000 mensuales en 2027. La filosofía, dice Black, recuerda al principio de Elon Musk de que "la automatización es lo último": primero hay que estandarizar y construir los cimientos, como hizo SpaceX para pasar de fabricar un cohete al año a cientos. El nombre de la empresa, por cierto, es "harness" (arnés en inglés) al revés, sin la "h" y la "s", porque, bromea Black, le quitan las "tonterías" (horsesh*t) a los arneses.
El análisis de Salseo
- Senra ataca un cuello de botella poco glamuroso pero crítico: los arneses de cables son esenciales en cualquier vehículo moderno, y su fabricación artesanal limita la velocidad y calidad de industrias como la aeroespacial o la defensa. Si logra estandarizar y digitalizar el proceso, podría convertirse en un habilitador clave para que estas empresas escalen su producción.
- La ronda de 65 millones, con el respaldo de firmas como Sequoia o Founders Fund, valida que hay un problema real y un mercado dispuesto a pagar por resolverlo. Sin embargo, el hecho de que Black no pueda revelar clientes concretos añade incertidumbre: el éxito dependerá de contratos con grandes contratistas de defensa, que suelen ser largos y complejos de cerrar.
- El enfoque en software por encima de la robotización total es pragmático a corto plazo, pero también revela una barrera tecnológica: si los robots no pueden manipular cables flexibles de forma fiable, Senra podría quedarse en una solución intermedia que no elimine del todo el cuello de botella humano. Habrá que vigilar si la inversión en I+D logra avances en automatización física.
- Para SpaceX (SPCX), esta noticia es un guiño indirecto: un exingeniero aplica lecciones aprendidas en la compañía para resolver un problema que afecta a toda la industria. Si Senra triunfa, SpaceX podría beneficiarse como cliente o como inspiración, pero también podría enfrentar más competencia si otros fabricantes mejoran sus procesos gracias a estas herramientas.