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Finlandia atrae 75.000 millones en centros de datos de IA: Google y Applied Digital, dentro

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Finlandia atrae 75.000 millones en centros de datos de IA: Google y Applied Digital, dentro

Las inversiones previstas y en marcha en centros de datos en Finlandia ya superan los 67.000 millones de euros (unos 75.000 millones de dólares), con Alphabet, Alibaba y Applied Digital entre las compañías que quieren instalarse allí. El problema: la electricidad y los nuevos permisos empiezan a ser un cuello de botella.

Finlandia se ha convertido en uno de los grandes polos europeos de la fiebre por la inteligencia artificial. Las inversiones ya anunciadas y en marcha para construir centros de datos en el país superan los 67.000 millones de euros, equivalentes a unos 75.000 millones de dólares. Entre las compañías que están ampliando su presencia allí figuran Alphabet (matriz de Google), la china Alibaba y la estadounidense Applied Digital. El gancho es claro: un clima frío que abarata la refrigeración de los servidores, electricidad con bajas emisiones de carbono y antiguos terrenos industriales que ya cuentan con conexión a la red eléctrica.

El último anuncio ha llegado de la francesa Sesterce SAS, que planea invertir más de 10.000 millones de euros en un campus de centros de datos en la antigua fábrica de papel de Kaipola, en la localidad de Jämsä. El proyecto está diseñado para alcanzar en el futuro más de 1 gigavatio de capacidad, lo que lo convierte en uno de los desarrollos más ambiciosos propuestos hasta ahora en el país. Applied Digital, desarrolladora estadounidense de centros de datos para IA y computación de altas prestaciones, también ha anunciado planes para un campus en Finlandia que podría escalar hasta 1 gigavatio, aunque no ha desvelado cuánto dinero piensa invertir. Antes que ellas, Google presentó un plan de 13.000 millones de euros en el país, su mayor inversión hasta la fecha en Europa, y el operador nórdico atNorth prepara unas instalaciones en Salo de hasta 230 megavatios. Alibaba, por su parte, ha esbozado nuevos centros de datos europeos, incluida Finlandia, dentro de una expansión internacional más amplia con la que pretende alcanzar 20 gigavatios de capacidad global para 2032.

El mercado no ha recibido con entusiasmo todos estos planes. Las acciones de Applied Digital cayeron más del 6% el miércoles y cerraron en 23,81 dólares. La compañía no ha dado ninguna cifra sobre el coste de su proyecto finlandés, así que los inversores se quedan sin saber a cuánto asciende realmente su compromiso financiero ni cómo piensa pagarlo.

El otro frente es regulatorio. Las autoridades finlandesas han ordenado a Google suspender los trabajos preparatorios en sus campus previstos de Muhos y Kajaani hasta que se complete una evaluación de impacto ambiental. La orden impide seguir talando bosque y realizar otras actividades que puedan afectar al entorno. A esto se suma la preocupación por el suministro eléctrico: el Gobierno prepara una ley que permitiría revisar los proyectos de centros de datos antes de concederles conexión a la red, sustituyendo el actual sistema de "el primero que llega, el primero que se conecta". Otra propuesta exigiría que los operadores se registren oficialmente. El debate de fondo es si estos grandes consumidores de electricidad van a presionar al alza el precio de la luz para los hogares. Los legisladores finlandeses coinciden en general en que el sector necesita una supervisión más fuerte, aunque las nuevas reglas todavía no han entrado en vigor.

En resumen, Finlandia reúne todo lo que busca la infraestructura de IA —frío, energía limpia y enchufes disponibles— y precisamente por eso se está convirtiendo en un campo de batalla entre la velocidad de las tecnológicas y la capacidad del país para digerir semejante volumen de hormigón y de megavatios.

El análisis de Salseo

  • Applied Digital ha anunciado un campus que podría llegar a 1 gigavatio en Finlandia, pero sin decir cuánto costará. Sin esa cifra, el inversor no puede saber si la compañía tendrá que ampliar capital o endeudarse para pagarlo, y esa incertidumbre ayuda a explicar el castigo del 6% en bolsa. La señal a vigilar: cuándo desvela el importe y, sobre todo, cómo piensa financiarlo.
  • El caso de Google demuestra dónde está el verdadero freno del negocio: no es el dinero, son los permisos. Las autoridades finlandesas han paralizado los trabajos preparatorios en Muhos y Kajaani hasta que haya evaluación de impacto ambiental, de modo que un proyecto perfectamente financiado puede quedarse bloqueado meses. Es un riesgo de calendario que no aparece en los titulares de inversión.
  • El cambio normativo que estudia Finlandia es el punto clave: pasar de "el primero que llega se conecta" a un sistema en el que la Administración revisa los proyectos antes de darles acceso a la red. Eso rompe la ventaja de quien se adelantó y convierte la conexión eléctrica en un activo escaso. Los campus levantados sobre antiguos terrenos industriales, que ya tienen enchufe, salen ganando frente a los que empiezan de cero.
  • El gran atractivo de Finlandia (electricidad barata y baja en carbono) es a la vez su mayor riesgo político: si los hogares ven subir la factura por la fiebre de los centros de datos, crecerá la presión para poner límites o cargas extra al sector. Y con Alibaba construyendo en Europa, la infraestructura de IA se cruza con la geopolítica. Toca vigilar si las nuevas normas salen adelante y con qué dureza se aplican.

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Fuente: TipRanks