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Frenazos de los robotaxis de Waymo y Zoox: decenas de conductores de prueba lesionados

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Frenazos de los robotaxis de Waymo y Zoox: decenas de conductores de prueba lesionados

Los conductores de seguridad de Waymo y Zoox sufrieron más de 24 lesiones en 2024 y 2025 por frenazos bruscos y movimientos imprevistos de los vehículos autónomos. Los datos oficiales de OSHA destapan el coste humano del escalado de los robotaxis.

El rápido despliegue de los robotaxis en los últimos dos años tiene una cara oculta: sus propios conductores de prueba. Según una revisión de los datos presentados ante la OSHA (la agencia de seguridad laboral de EE. UU.), los conductores de seguridad de Waymo y Zoox sufrieron más de dos docenas de lesiones en 2024 y 2025 por frenazos bruscos o movimientos repentinos de los vehículos autónomos. Son esguinces, torceduras, latigazo cervical y, en algunos casos, lesiones que han dejado a trabajadores de baja durante semanas o incluso meses.

Transdev, la empresa que emplea y gestiona a los conductores de prueba de Waymo, reportó 16 lesiones en tres ciudades relacionadas con depósitos de la compañía, todas provocadas por el software autónomo al frenar de golpe o desviarse de forma súbita. Zoox, por su parte, notificó hasta ocho lesiones de trabajadores ligadas a frenazos. ¿Por qué aparecen estas dos empresas en el registro y no otras? Porque ambas se clasifican como servicios de taxi, limusina o transporte, un sector que la OSHA considera de mayor riesgo y que obliga a una divulgación más amplia. Además, como el requisito solo aplica a establecimientos con 100 empleados o más, es posible que en las ciudades más nuevas haya lesiones que no se reflejen en estos datos.

Las cifras suben según crece el negocio. Waymo pasó de 1.500 vehículos comerciales en mayo de 2025 a más de 3.500 hoy, y las lesiones de sus conductores de prueba pasaron de 5 en 2024 a 11 en 2025 en San Francisco, Los Ángeles y Phoenix. El caso más llamativo: un conductor de Phoenix estuvo 157 días de baja tras un "frenazo exagerado sin ninguna obstrucción", según el parte; otro en Los Ángeles, después de un frenazo para evitar a unos niños que jugaban en la vía, estuvo 175 días fuera de trabajo. También hay un informe de un conductor cuya muñeca sonó "crack" cuando el coche dio marcha atrás al aparcar y giró el volante de golpe.

En Zoox, los problemas no se han quedado en el pasado. Dos contratistas actuales y tres antiguos dijeron a TechCrunch que los Toyota Highlander modificados con el sistema autónomo seguían frenando de forma brusca al menos hasta julio, y tres de ellos aseguran que los trabajadores siguen resultando heridos. Los frenazos, llamados internamente "brake jabs", pueden ocurrir varias veces en un solo trayecto de prueba, a cualquier velocidad, y suelen activarse cuando el sistema detecta, o cree detectar, residuos en la carretera. Lo más temido por los trabajadores es el "nogo", un apagón total del sistema que a menudo acaba en un frenazo seco. Zoox no respondió a las preguntas concretas, pero dijo que cumple sus obligaciones de notificación, que los frenazos a veces son inevitables y que las lesiones representan un porcentaje pequeño de los millones de millas recorridas por su flota de prueba.

Ni Waymo ni Transdev respondieron a las preguntas de TechCrunch. Waymo se limitó a decir que la seguridad de pasajeros, usuarios de la vía y su equipo es de máxima importancia, y que los conductores humanos han estado detrás del volante en decenas de millones de millas como parte del proceso de validación. Pero el hecho de que los partes de lesiones sigan mencionando frenazos "sin razón aparente" plantea una pregunta incómoda para la industria: a medida que los robotaxis escalan, también lo hacen los accidentes laborales de quienes los ponen a prueba. Y como la OSHA no obliga a presentar los datos de 2026 hasta el año que viene, todavía no sabemos si la tendencia ha mejorado.

El análisis de Salseo

  • Los frenazos bruscos no son un detalle menor: son la firma de un software que aún no interpreta bien su entorno. Cada 'brake jab' evitable indica una falsa detección de obstáculo, y eso explica exactamente por qué estos coches siguen necesitando a un humano al volante para validarse.
  • La correlación entre escala y lesiones es directa: Waymo duplicó su flota comercial en cuestión de meses y las lesiones de sus conductores de prueba pasaron de 5 a 11. Si la tasa de incidentes se mantiene, el próximo informe de OSHA debería traer más casos, así que es una métrica pública y gratuita para vigilar la madurez real de esta tecnología.
  • Matiz importante: un frenazo brusco no significa que el robotaxi sea un peligro para el público, al contrario, suele ser una respuesta conservadora del sistema para evitar un atropello. El coste recae sobre los trabajadores, y eso abre un frente laboral (indemnizaciones, rotación, reputación) que las empresas de robotaxis aún no han cuantificado.
  • El caso Zoox es el más preocupante para un inversor: si los frenazos y los apagones totales ('nogo') se mantenían en julio y los propios contratistas dicen que la gente sigue haciéndose daño, su sistema aún no está listo para escalar sin supervisión. La distancia con Waymo, que ya opera miles de vehículos comerciales, se hace evidente.

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Fuente: TechCrunch