La Fuerza Espacial reparte un megacontrato de 17.000 millones: Rocket Lab y SpaceX, entre los elegidos

Siete empresas, incluidas Rocket Lab y SpaceX, se llevan un contrato marco de la Fuerza Espacial de EE.UU. con un techo de gasto de 17.000 millones de dólares para misiones de lanzamiento hasta 2033.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos acaba de adjudicar un contrato de lanzamiento espacial de los que hacen época. Siete compañías han sido seleccionadas para un programa marco que tiene un techo de gasto acumulado de 17.000 millones de dólares. Entre las afortunadas están pesos pesados como SpaceX —que cotiza en bolsa bajo el ticker SPCX— y Rocket Lab, junto a otros actores del sector.
Este acuerdo, conocido como el contrato de 'Fase 3 Carril 1' del programa National Security Space Launch (NSSL), cubrirá misiones de seguridad nacional durante un período que se extiende hasta 2033. La idea es que estas empresas compitan por pedidos individuales bajo este paraguas, lo que les garantiza un flujo de ingresos potencialmente muy jugoso durante la próxima década, aunque no asegura un volumen fijo de lanzamientos para cada una.
Para Rocket Lab, esta adjudicación supone un espaldarazo a su cohete Neutron, aún en desarrollo, que competirá en una liga donde hasta ahora solo jugaban los grandes. La compañía lleva tiempo buscando hacerse un hueco en los contratos de defensa y este movimiento la coloca en el mapa de los lanzamientos pesados de alto valor. Para SpaceX, es la confirmación de que su dominio con los Falcon 9 y Falcon Heavy sigue siendo la opción predilecta para las misiones más críticas del Pentágono.
El contrato refleja la estrategia del Departamento de Defensa de diversificar proveedores y fomentar la competencia para bajar costes y aumentar la resiliencia de la cadena de suministro espacial. Además de Rocket Lab y SpaceX, otras empresas como Blue Origin y United Launch Alliance también han sido seleccionadas, aunque no todas cotizan en bolsa. El pastel es grande, pero la tarta se repartirá en función de la capacidad demostrada y la fiabilidad de cada cohete.
En resumen, estamos ante una noticia que mueve el tablero del sector aeroespacial. Para los inversores, pone de relieve que el negocio espacial ligado a la defensa sigue ganando tracción y que las empresas con capacidad de lanzamiento probada —o en vías de demostrarla— pueden aspirar a contratos milmillonarios que les den visibilidad de ingresos a largo plazo.
El análisis de Salseo
- Este contrato no es un cheque en blanco para los ganadores: es un marco que les da derecho a competir por pedidos. La clave estará en cuántos lanzamientos consigue cada uno y a qué precio, algo que dependerá de la fiabilidad y el ritmo de producción de sus cohetes.
- Para Rocket Lab, el verdadero examen será si Neutron vuela a tiempo y con éxito. Si lo logra, podría arañar una porción significativa de este pastel; si se retrasa, otros como SpaceX o ULA se llevarán la mayor parte.
- La inclusión de SpaceX como cotizada (SPCX) añade una capa interesante: los inversores minoristas ahora pueden exponerse directamente al gigante de Elon Musk, que sigue siendo el proveedor dominante en lanzamientos de seguridad nacional. Este contrato refuerza su posición, pero también invita a vigilar si la competencia logra erosionar su cuota.
- El techo de 17.000 millones es una cifra máxima, no un gasto asegurado. El Pentágono podría gastar menos si las necesidades cambian o si surgen alternativas más baratas. Conviene seguir las adjudicaciones concretas de misiones, no solo el anuncio marco.