¿Ganga en chips de IA? Expertos ven 'compras clarísimas' tras el último batacazo

Varios analistas creen que la reciente caída de los semiconductores de inteligencia artificial ha dejado oportunidades de oro, señalando a gigantes como Nvidia como gangas.
Las acciones de inteligencia artificial se han llevado un buen golpe en las últimas semanas. Después de un 2024 de euforia, donde parecía que solo podían subir, los inversores han frenado en seco. El motivo: dudas sobre si el gasto masivo en infraestructura de IA se traducirá en beneficios reales y el miedo a una guerra comercial global.
Pero, como suele pasar en el mercado, donde unos ven peligro, otros ven oportunidad. Varios analistas de Wall Street han salido a decir que este batacazo ha dejado los precios tan atractivos que ahora son "compras clarísimas". Entre los señalados están los pesos pesados del sector: Nvidia, Broadcom, Marvell Technology, Micron, Qualcomm e Intel.
El argumento es sencillo: la historia de la IA no ha hecho más que empezar. El despliegue de centros de datos, el entrenamiento de modelos cada vez más complejos y la adopción en empresas siguen requiriendo una cantidad bestial de chips. La caída, dicen, es más por el ruido macroeconómico y los aranceles que por un problema real en los fundamentales de estas compañías.
Nvidia, la niña bonita del sector, se ha llevado la peor parte. Pero los analistas recuerdan que sus beneficios siguen disparándose y que su dominio en GPU para IA es abrumador. Otros como Broadcom, con su negocio de chips personalizados para gigantes como Google, o Marvell, también se ven como apuestas sólidas en este nuevo ciclo.
Eso sí, no todo es un camino de rosas. La advertencia de Intel sobre una posible desaceleración en la segunda mitad del año ha puesto un punto de cautela. Pero para los más optimistas, es precisamente ese miedo el que ha creado los precios de entrada que tanto les gustan.
El análisis de Salseo
- La caída no viene por malos resultados, sino por el miedo a que el retorno de la inversión en IA tarde más de lo esperado. Si los grandes clientes (Microsoft, Amazon, Google) mantienen el gasto, estas gangas podrían ser reales.
- El riesgo está en la concentración: la mayoría de estas empresas dependen de un puñado de hiperescaladores. Si uno solo de ellos recorta pedidos, el castigo sería generalizado.
- La clave a vigilar son los próximos informes de resultados y, sobre todo, las guías de gasto en infraestructura que den los grandes proveedores de nube. Ahí veremos si el optimismo tiene fundamento.