El gestor que rompe el mito del 'gana el más grande' y busca tres acciones tapadas

Charles Lemonides, fundador de ValueWorks, cree que el mercado no es un todo o nada: hay oportunidades en los segundones de cada sector y ve a Instacart mucho más barata que su rival DoorDash.
Charles Lemonides, fundador de la firma de inversión ValueWorks, lo tiene claro: en el mercado existe una "falacia del ganador se lo lleva todo". En una entrevista reciente con MarketWatch, este gestor explica que los inversores tienden a fijarse solo en las empresas que dominan su sector y se olvidan de que sus rivales más pequeños suelen cotizar mucho más baratos, lo que abre oportunidades. Su apuesta pasa por tres acciones consideradas "tapadas" o underdogs, es decir, los segundones de cada industria.
El ejemplo que pone sobre la mesa es el del reparto y la compra de alimentación online. Según Lemonides, las acciones de Instacart están mucho más baratas —son mejor "ganga"— que las de su competidor DoorDash cuando la mirada se pone en el largo plazo. Dicho en cristiano: no sostiene que Instacart sea una empresa mejor ni que vaya a crecer más, sino que su precio en bolsa ya descuenta bastante pesimismo, mientras que el de su rival incorpora unas expectativas mucho más altas. El artículo no desvela los nombres de las otras dos compañías que completan su trío de favoritas.
La tesis de fondo es sencilla y toca un nervio del mercado actual: cuando una compañía domina su sector, el dinero tiende a concentrarse en ella y su cotización se dispara porque todo el mundo asume que seguirá comiéndose el pastel. Pero la bolsa no es una competición en la que solo pueda ganar uno. En industrias donde conviven varios actores, como la entrega a domicilio o el comercio de proximidad, el segundo o el tercero pueden ir arañando terreno poco a poco y, sobre todo, salen mucho más baratos de comprar. Ahí es donde este tipo de gestores buscan su hueco.
¿Por qué importa esto al inversor de a pie? Porque muchas carteras se construyen copiando las acciones más grandes y famosas, que suelen ser también las más caras. Si el dominio de esas compañías no es tan aplastante como parece, parte de esa prima que se paga por ellas puede esfumarse. Ahora bien, conviene tener presente el otro lado de la moneda: que algo cotice barato no significa automáticamente que sea una buena inversión. A veces está barato porque el negocio tiene problemas reales —márgenes ajustados, competencia feroz, dificultades para crecer— y entonces se convierte en lo que los expertos llaman una "trampa de valor".
Por último, hay que recordar qué es esto: la opinión de un gestor profesional sobre dónde ve valor, no una recomendación de compra ni un aviso de que esas acciones vayan a subir. En una entrevista, un gestor puede señalar sus favoritas personales con más libertad de la que tiene al manejar el dinero de sus clientes. La señal a vigilar será si ese discurso de "los pequeños también tienen su hueco" se acaba viendo en los resultados trimestrales de estas compañías y en su capacidad real de quitar cuota a los grandes.
El análisis de Salseo
- Barato no es lo mismo que bueno: el argumento de Lemonides no es que Instacart sea mejor negocio que DoorDash, sino que su precio ya incluye muchas malas noticias. La pregunta clave es si esas dudas se confirman o se desvanecen cuando lleguen los próximos resultados.
- Detrás de la idea hay una tensión real del mercado actual: el dinero se ha concentrado en los grandes líderes, que cotizan con una prima por su dominio. Si esa hegemonía se tambalea aunque sea un poco, los segundones tienen más recorrido que los gigantes solo por el efecto de la valoración, aunque crezcan lo mismo.
- El riesgo que no cuenta el titular es la 'trampa de valor': una acción puede estar barata durante años porque su negocio no termina de arrancar. En reparto y compra online la batalla se libra en márgenes y en la publicidad dentro de la app, así que el dato a seguir es si esos márgenes mejoran trimestre a trimestre.
- Ojo con el contexto: esto es la opinión de un gestor en una entrevista, no un catalizador que mueva precios por sí solo. Lo relevante será si otros gestores empiezan a comprar esos nombres pequeños y si entran en carteras institucionales, porque ahí es donde llega el dinero de verdad.