El gobierno de EE.UU. toma participaciones en tres firmas de computación cuántica

El gobierno de Estados Unidos tomará participaciones minoritarias en D-Wave Quantum, Rigetti Computing y Quantinuum a cambio de financiación de la Ley CHIPS. Las acciones de estas compañías subieron tras el anuncio.
El gobierno de Estados Unidos va a tomar participaciones minoritarias en tres empresas de computación cuántica a cambio de financiación de la Ley CHIPS y Ciencia. Las compañías anunciaron que cada una recibirá 100 millones de dólares del Departamento de Comercio para ampliar las capacidades cuánticas nacionales. La noticia fue bien recibida por los inversores: las acciones de D-Wave Quantum (QBTS), Rigetti Computing (RGTI) y Quantinuum (QNT) subieron un 10%, un 8% y un 6% respectivamente en las últimas operaciones.
Los acuerdos definitivos se firmaron con el Departamento de Comercio de EE.UU. El objetivo, según las propias empresas, es acelerar el desarrollo de la computación cuántica en el país, reforzar la cadena de suministro y llevar al mercado sistemas cada vez más potentes. Esta medida refleja el interés del gobierno estadounidense en no quedarse atrás en una tecnología considerada estratégica.
El CEO de D-Wave, Alan Baratz, dijo que 'la Administración ha dejado claro que el liderazgo cuántico de EE.UU. requerirá no solo investigación de vanguardia, sino también la capacidad de escalar, comercializar y fabricar estas tecnologías'. Con estos 100 millones, la compañía espera cumplir esa misión.
A pesar del repunte, las acciones de D-Wave y Rigetti acumulan una caída de más del 25% desde el inicio del año. Quantinuum, que salió a bolsa en junio, se ha dejado cerca de un 12% desde su precio de salida. Es decir, la noticia llega después de un año difícil para el sector, lo que le da aún más relevancia al respaldo público.
Para los inversores, esta intervención del gobierno es un voto de confianza en la computación cuántica y podría reducir el riesgo de estas empresas que todavía están en una fase temprana. Sin embargo, no conviene olvidar que se trata de un sector con mucho camino por recorrer y que el dinero público no garantiza que los ordenadores cuánticos se conviertan en un negocio rentable a corto plazo.
El análisis de Salseo
- El gobierno no solo da dinero, se convierte en accionista minoritario. Eso alinea sus intereses con los de la empresa: si el negocio funciona, el Estado también se beneficia. Es una señal de que Washington ve la tecnología cuántica como una cuestión de seguridad nacional y competitividad, no como una simple moda.
- Los 100 millones son para investigación y desarrollo, no para generar ingresos inmediatos. Las compañías aún están lejos de la rentabilidad, así que el dinero ayuda a financiar sus operaciones, pero no garantiza que sus ordenadores cuánticos sean viables comercialmente. La caída acumulada de sus acciones es un recordatorio de ese riesgo.
- El gobierno reparte el dinero entre tres enfoques tecnológicos distintos: recocido cuántico (D-Wave), circuitos superconductores (Rigetti) y iones atrapados (Quantinuum). Es una apuesta por todo el sector, no por una tecnología ganadora. Para el inversor, esto significa que el respaldo público no es un cheque en blanco para una sola empresa.
- La Ley CHIPS nació para impulsar los semiconductores, pero ahora se está ampliando a la computación cuántica. Esto podría ser el comienzo de una estrategia más amplia de financiación pública para tecnologías emergentes, lo que sería un viento de cola para todo el sector en los próximos años.