Regulación

Google acerca su compra de los datos de Spirit Airlines para entrenar su IA

·NeutralImpacto bajo
Google acerca su compra de los datos de Spirit Airlines para entrenar su IA

La responsable de privacidad designada por el tribunal recomienda aprobar la venta de los datos de la aerolínea quebrada Spirit a Google por 10 millones de dólares, aunque los sindicatos siguen peleando contra la operación.

La operación con la que Google quiere hacerse con los datos de la desaparecida Spirit Airlines para alimentar sus modelos de inteligencia artificial ha dado un paso importante. Lucy Thomson, la figura de protección de la privacidad del consumidor designada por el tribunal que supervisa el concurso de la aerolínea, recomendó el lunes en un escrito que la venta se apruebe, al considerar que las partes han tomado medidas serias para proteger los datos personales de los pasajeros. La decisión final, eso sí, sigue en manos del juez.

El contexto es el siguiente: Spirit Airlines cerró su actividad en mayo y, tras ese apagón, Google se impuso en una subasta por su información con una puja de 10 millones de dólares. La compañía ha defendido que esos datos le servirán para mejorar sus productos y sus modelos de IA. Para tranquilizar al regulador, Google y Spirit han ido recortando el alcance de lo que se vende: han excluido bases de datos de pasajeros, han limitado los datos personales incluidos en la operación y han contratado a un tercero independiente, Tonic.ai, para anonimizar la información que pudiera contener datos personales, como correos corporativos. Según el escrito, esos cambios reducen de forma notable el riesgo para los 97 millones de consumidores que en su día dieron sus datos a Spirit para reservar vuelos.

No todo el mundo lo ve igual. Los sindicatos que representan a los auxiliares de vuelo y a los pilotos de Spirit han presentado objeciones, alegando que la venta vulnera su privacidad. A ellos se ha sumado el sindicato de los pilotos de American Airlines, que representa también a unos 700 exempleados de Spirit, con el argumento de que la operación podría afectar a la seguridad aérea. La propia ombudsman ha reconocido que su análisis no entró a valorar los riesgos para la privacidad de los empleados, un detalle relevante porque, como han explicado abogados a Business Insider, los datos de trabajo de un empleado no son privados: pertenecen a la empresa.

El calendario ya está fijado: la vista sobre la venta está prevista para el 14 de octubre. Y hay un elemento extra de morbo. El escrito del lunes advierte de que, si el tribunal considera otras pujas por los datos —entre ellas las de las empresas de entrenamiento de IA Mercor y Micro1—, hará falta una revisión adicional de los riesgos para la privacidad del consumidor. La ombudsman ha pedido además más información sobre un incidente de seguridad en la cadena de suministro que sufrió Mercor este año. Google, por su parte, insiste en que no está comprando información personal: o se excluye por completo o llega ya anonimizada por un tercero independiente.

El análisis de Salseo

  • Lo relevante aquí no son los 10 millones: para Google es calderilla. Lo importante es el precedente. Si el juez aprueba la venta, quedará sentado que los datos de una empresa quebrada son un activo liquidable más, y eso convierte los concursos en un mercado barato de información para entrenar IA. Ese es el verdadero titular.
  • El choque de fondo es entre privacidad y ley de quiebras. Tú diste tus datos para reservar un vuelo, no para entrenar un modelo, y la venta se produce sin tu permiso porque el proceso concursal lo permite. El matiz incómodo: la propia ombudsman admite que no analizó los riesgos para los empleados, así que el escudo protege al pasajero pero deja a los trabajadores fuera.
  • Los sindicatos no atacan solo por privacidad, sino por seguridad aérea, y ese ángulo es más difícil de desmontar que el de los datos. Si el tribunal les da peso, no frenará solo esta operación: marcará hasta dónde puede llegar cualquier comprador de información sensible de un sector regulado.
  • Las pujas rivales de Mercor y Micro1 añaden una segunda incógnita. Si el tribunal las estudia, exigirá revisar otra vez la privacidad y, además, la ombudsman ya ha pedido detalles de un incidente de seguridad en Mercor. La pregunta de fondo que se está respondiendo sin querer: qué compradores de datos son aceptables y cuáles no. Señal concreta a vigilar: la vista del 14 de octubre.

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