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Google lanza 'Agentic Calling': Gemini ya llama por ti para reservar

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Google lanza 'Agentic Calling': Gemini ya llama por ti para reservar

Alphabet estrena una función con la que su modelo Gemini hace llamadas reales en nombre del usuario para reservar, comprobar disponibilidad o pedir cita. Llega justo después del asistente Muse de Meta y del nuevo Siri con IA de Apple.

Alphabet, la matriz de Google (GOOGL), acaba de presentar 'Agentic Calling', una función que permite a su modelo de inteligencia artificial Gemini llamar a negocios en nombre del usuario. ¿Para qué? Para hacer reservas, comprobar si un producto está disponible o agendar citas. El anuncio llega en plena carrera por los asistentes digitales y apenas unos días después de que Meta (META) presentara Muse, su asistente de IA, y de que Apple enseñara su esperado Siri con inteligencia artificial para el iPhone.

El movimiento refleja un cambio de fase en el sector. Hasta ahora, los chatbots se limitaban a responder preguntas; la nueva generación de 'agentes' pretende hacer tareas del mundo real por nosotros. En el caso de Google, Gemini puede marcar desde el número de teléfono del propio usuario, navegar por los menús automáticos de las empresas, esperar en la cola al teléfono y hablar con un empleado usando una voz generada por IA. El usuario puede seguir la conversación con una transcripción en directo y tomar el control en cualquier momento si algo no le convence.

Alphabet también ha puesto límites a la herramienta. Gemini se identifica como asistente de IA de Google al empezar cada llamada y avisa de que la conversación se está grabando. El usuario debe facilitar datos de identidad y contacto correctos para que el sistema los comparta durante la llamada. De momento, la función es solo para uso personal: queda prohibida para llamadas de emergencia, mensajes políticos o telemarketing, y tampoco se puede transmitir información de salud personal o sensible. La compañía admite además que Gemini puede malinterpretar respuestas o dar información inexacta, así que no todas las llamadas terminarán con el objetivo cumplido.

¿Por qué importa? Porque los gigantes tecnológicos ven en estos asistentes la vía para que la IA deje de ser un juguete y se convierta en algo que se usa a diario, con opciones de generar ingresos. Meta ya ha dado el primer golpe con Muse y Apple ha movido ficha con Siri, así que Google necesitaba responder para no quedarse fuera del que puede ser el próximo gran escaparate de la inteligencia artificial: el momento en el que el usuario deja de teclear y simplemente pide que le hagan las cosas.

Para el inversor, la noticia es una muestra más de que Alphabet juega la partida en varios frentes a la vez: modelos de IA, asistentes de consumo y, de fondo, la publicidad y los servicios que sostienen su negocio. La clave estará en si esta función se extiende, si los negocios la aceptan y si los reguladores no la frenan.

El análisis de Salseo

  • El negocio de verdad no es la llamada, sino el papel de intermediario: si Gemini reserva, consulta disponibilidad y agenda por ti, Google se coloca entre el usuario y el comercio local, un terreno con mucho valor publicitario y de datos. El problema es que para explotarlo necesita que los negocios acepten recibir llamadas de máquinas, algo que no depende solo de Alphabet.
  • Es una respuesta defensiva más que una innovación aislada. Meta presentó Muse en septiembre y Apple ya tiene su Siri con IA, así que la pelea real es quién controla el punto de contacto con el consumidor: el que gestiona al agente que hace las gestiones por ti acaba influyendo en qué compras, reservas o contratas. Aquí Google parte con ventaja por Android y Gemini, pero también con la presión de no llegar tarde.
  • Los límites que Google se autoimpone (identificarse, avisar de que graba, nada de emergencias, telemarketing ni datos de salud) son un escudo preventivo: las normas sobre llamadas automatizadas y consentimiento son estrictas en Estados Unidos y Europa, y un susto regulatorio temprano frenaría todo el producto. Señal concreta a vigilar: si aparecen quejas de empresas o movimientos de reguladores sobre llamadas generadas por IA.
  • El riesgo de ejecución es más serio de lo que parece. Alphabet admite que Gemini puede malinterpretar respuestas o dar datos inexactos y que no todas las llamadas acabarán bien; un fallo en una reserva o en una cita médica es mucho más visible que un texto raro en un chat, y la confianza del usuario se juega en una sola llamada. Habrá que ver la adopción real y si los fallos se convierten en un problema reputacional.

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Fuente: TipRanks