Google apuesta por la energía solar mientras xAI tira de gas sin permiso a solo 64 kilómetros

Alphabet invierte en su mayor proyecto de energía limpia hasta la fecha, un parque solar con baterías en Arkansas, mientras la planta de gas de xAI opera sin permisos federales a poca distancia.
Google ha anunciado su mayor compra de energía solar y almacenamiento en baterías hasta la fecha. El proyecto, bautizado como Steel River Energy Center, se ubicará a unos 48 kilómetros al norte de Memphis, Tennessee, y contará con tres fases. Las dos primeras, que ya tienen financiación asegurada por 3.500 millones de dólares, sumarán 1 gigavatio de capacidad solar y 1,9 gigavatios-hora de almacenamiento en baterías. La electricidad generada se verterá directamente a la red, compensando el consumo de los centros de datos de Google.
Cuando esté completo, se convertirá en la mayor instalación solar de Estados Unidos. La tercera fase, prevista para conectarse en 2029, elevará la capacidad total a aproximadamente 1,8 gigavatios de energía solar y 2,9 gigavatios-hora de baterías. Según la compañía, solo las dos primeras fases podrán cubrir alrededor del 6% de la demanda máxima de electricidad del estado de Arkansas. Google no solo invierte en el proyecto junto al desarrollador Cypress Creek Energy, sino que además comprará toda la producción de las fases iniciales.
El movimiento contrasta fuertemente con lo que ocurre apenas 64 kilómetros al sur. Allí, xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, opera una planta de gas natural sin los permisos federales de aire limpio requeridos. Según una investigación de Reuters, la instalación funciona con casi 60 turbinas de gas y su contaminación afecta de manera desproporcionada a barrios de población mayoritariamente negra en Mississippi.
Musk, que también dirige Tesla —fabricante de paneles solares y baterías a escala de red—, ha apostado fuerte por el gas natural para alimentar los centros de datos Colossus de xAI. Recientemente compró APR Energy, un desarrollador especializado en plantas modulares de gas, lo que sugiere que no cambiará de estrategia a corto plazo. Mientras tanto, Google, aunque también ha invertido en gas natural con un proyecto de 933 megavatios en Texas junto a Crusoe, mantiene las energías renovables como eje principal de su expansión.
La rapidez con la que se puede desplegar un proyecto como Steel River —casi 2 gigavatios solares en tres años— refuerza la apuesta de Google por las renovables y el almacenamiento. La compañía persigue el objetivo de igualar su consumo eléctrico con energía limpia cada hora del día, una meta exigente que debería impulsar más plantas híbridas como esta en el futuro.
El análisis de Salseo
- El proyecto Steel River no es solo un récord de tamaño: al combinar solar y baterías a esa escala, Google busca resolver el problema de la intermitencia y acercarse a un suministro 100% limpio las 24 horas, algo que pocas empresas tecnológicas han logrado plantear de forma creíble.
- La cercanía geográfica entre la apuesta verde de Google y la planta de gas sin permisos de xAI ilustra dos visiones opuestas sobre cómo alimentar la inteligencia artificial: una prioriza la velocidad y el menor coste inicial, la otra asume mayores inversiones para evitar riesgos regulatorios y de reputación.
- Para el inversor en Alphabet, esta noticia refuerza la idea de que la compañía sigue comprometida con las renovables como ventaja competitiva a largo plazo, pero también revela que la urgencia por desplegar capacidad le ha llevado a usar gas natural en Texas, lo que matiza la narrativa puramente verde.
- El dato clave a vigilar será si la administración federal actúa contra la planta de xAI y sienta un precedente regulatorio que encarezca o limite el uso de gas natural para centros de datos, algo que beneficiaría a quienes ya han invertido en alternativas limpias como Google.