Google apuesta por la fusión nuclear para alimentar sus centros de datos en Europa

El gigante tecnológico invierte en Proxima Fusion, una startup alemana que aspira a construir la primera planta comercial de fusión en Europa, buscando energía limpia e ilimitada para su creciente demanda de IA.
Google ha decidido poner su dinero donde está su enorme consumo energético. La compañía ha liderado una ronda de financiación de 120 millones de euros en Proxima Fusion, una startup alemana que quiere construir la primera planta de energía de fusión nuclear comercial de Europa. No es una inversión cualquiera: es una apuesta estratégica para asegurarse electricidad limpia, constante y a gran escala para sus centros de datos, cada vez más hambrientos de energía por el auge de la inteligencia artificial.
Proxima Fusion no es una recién llegada. Nació en 2023 como una escisión del Instituto Max Planck de Física del Plasma, uno de los centros de investigación en fusión más importantes del mundo. Su tecnología se basa en un diseño llamado stellarator, una especie de donut retorcido que confina el plasma a temperaturas más altas que el núcleo del Sol para fusionar átomos y liberar energía. A diferencia del tokamak, el diseño más popular, el stellarator promete ser más estable y funcionar de forma continua, lo que lo hace atractivo para una futura planta comercial.
La ronda, en la que también participaron inversores como HV Capital y el fondo soberano de Singapur Temasek, valora a la startup en unos 500 millones de euros. El plan es usar el dinero para construir un prototipo a escala reducida, llamado Stellarator 1, que demuestre que la tecnología puede generar más energía de la que consume, el santo grial de la fusión. Si todo sale bien, la planta comercial, bautizada como Stellarator 2, podría estar operativa en la década de 2030.
Para Google, el movimiento tiene todo el sentido. La compañía se ha comprometido a operar con energía libre de carbono las 24 horas del día para 2030, un objetivo ambicioso que la fusión nuclear podría ayudar a alcanzar. Mientras que la energía solar y eólica dependen del clima, la fusión promete una fuente constante y predecible, ideal para centros de datos que no pueden permitirse apagones. Además, la inversión en Proxima encaja con la estrategia de Alphabet de diversificar sus fuentes de energía limpia, que ya incluye acuerdos con empresas de fisión nuclear avanzada como Kairos Power.
La fusión nuclear lleva décadas siendo la eterna promesa, pero los avances recientes y la entrada de capital privado están acelerando su desarrollo. Solo en los últimos años, startups como Commonwealth Fusion Systems o Helion Energy han atraído miles de millones de dólares de inversores como Bill Gates o Sam Altman. Google se suma ahora a esta carrera, pero con un enfoque claro: no solo quiere ser un cliente, sino un socio estratégico que ayude a llevar la tecnología del laboratorio a la red eléctrica.
El análisis de Salseo
- La inversión de Google no es solo un cheque: es una señal de que las grandes tecnológicas ven la fusión nuclear como una solución realista a medio plazo para su problema energético. Si Proxima tiene éxito, Google tendrá acceso preferente a una fuente de energía que podría darle una ventaja competitiva en costes y sostenibilidad frente a rivales que dependan de la red tradicional.
- El diseño stellarator de Proxima es menos conocido que el tokamak, pero podría ser más adecuado para operación comercial continua. Sin embargo, el reto técnico es enorme: ningún stellarator ha demostrado aún una ganancia neta de energía. El prototipo Stellarator 1 será la prueba de fuego; si falla, la apuesta de Google podría quedarse en un experimento caro.
- Más allá de Google, esta ronda muestra que el capital europeo y asiático también está entrando fuerte en fusión. La presencia de Temasek sugiere que los fondos soberanos ven la fusión como una inversión a largo plazo, no como una moda pasajera. Para el sector, es una validación de que la tecnología está madurando.
- El verdadero impacto para el inversor particular no está en Google hoy, sino en el ecosistema energético del futuro. Si la fusión se vuelve comercial, podría redefinir el mercado eléctrico y abaratar costes para industrias intensivas en energía. Pero el camino es largo y lleno de incertidumbre regulatoria y técnica; habrá que seguir de cerca los hitos de Proxima en los próximos años.