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Google cae en bolsa: un juez abre la puerta a 3.200 millones en daños de editores

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Google cae en bolsa: un juez abre la puerta a 3.200 millones en daños de editores

Un juez federal de Nueva York permite que miles de editores lleven a jurado sus reclamaciones contra el negocio publicitario de Google, que podría afrontar más de 3.200 millones de dólares en indemnizaciones.

Alphabet, la matriz de Google, se enfrenta a una factura legal que puede superar los 3.200 millones de dólares (unos 3.000 millones de euros al cambio actual). Un juez federal de Nueva York, P. Kevin Castel, ha rechazado el intento de la compañía de cuestionar cómo se calculan esos daños y ha dado luz verde a que las reclamaciones de los editores lleguen a un juicio con jurado. La cifra se reparte así: alrededor de 5.000 editores podrían reclamar en conjunto unos 1.700 millones de dólares; el grupo mediático USA Today (TDAY) aspira a unos 900 millones; y el editor de prensa Daily Mail and General Trust, a otros 600 millones. De momento no hay fecha fijada para el juicio y las acciones de Google caían mientras se conocía la noticia.

El origen del caso está en AdX, la plataforma de intercambio de anuncios con la que Google conecta a las webs que quieren vender espacios publicitarios con los anunciantes que quieren comprarlos. Los editores sostienen que el comportamiento de la compañía dentro de ese sistema les perjudicó, es decir, que ganaron menos dinero del que deberían por culpa de cómo funcionaba la plataforma. Google intentó tumbar la forma en que se han calculado esos perjuicios, pero el juez no le ha dado la razón. La empresa ha respondido que la resolución desestima algunas reclamaciones vinculadas a otra herramienta de compra de anuncios y que piensa defenderse de todo lo que queda vivo en los tribunales.

Este capítulo no llega solo. A principios de año, un tribunal federal de Virginia concluyó que Google había monopolizado ilegalmente dos mercados de tecnología publicitaria. El Departamento de Justicia de Estados Unidos pidió después que se le obligara a vender AdX, pero el juez rechazó esa ruptura y optó por algo menos drástico: ordenar que partes de su tecnología funcionen con más facilidad junto a sistemas rivales. Aquel fallo es relevante para los casos de Nueva York porque los editores reclaman dinero por un daño que, según ellos, deriva de las mismas prácticas. El Departamento de Justicia había demandado a Google por este negocio ya en 2023, argumentando que controlaba tanto las herramientas que usan las webs para vender publicidad como las que usan los anunciantes para comprarla.

¿Por qué importa tanto? Porque, aunque Google factura por muchas cosas (nube, móviles, suscripciones), la publicidad sigue siendo la fuente de ingresos principal de la compañía. Cualquier golpe legal que toque ese motor tiene un peso financiero especial, y aquí ya no se discute si hubo malas prácticas, sino cuánto dinero hay que devolver. La pelota está ahora en el tejado de los tribunales: habrá que ver si finalmente se fija una fecha de juicio, si Google recurre y si los editores consiguen que sus reclamaciones avancen en bloque, algo que multiplicaría el riesgo económico para la empresa.

Para el inversor, la clave es no perder de vista dos frentes abiertos a la vez: el caso de Nueva York, que es el que pone cifras sobre la mesa, y el de Virginia, donde ya hay un fallo en contra y donde todavía se está decidiendo cómo se corrige el problema. Ninguno de los dos amenaza hoy con trocear la compañía, pero ambos apuntan al mismo punto débil: el control de Google sobre el mercado de la publicidad digital.

El análisis de Salseo

  • Lo relevante aquí no es tanto la cifra como el precedente: hasta ahora los editores tenían razón sobre el papel, pero sin una vía clara para cobrar. Que un juez permita el jurado y valide el método de cálculo convierte una queja abstracta en una reclamación cuantificada y exigible, y eso es lo que de verdad presiona a Google.
  • Pongamos la cifra en contexto: 3.200 millones suenan a mucho, pero Alphabet factura cientos de miles de millones al año. El golpe en la cuenta de resultados sería asumible; el problema real es el precedente, porque si estos editores cobran, el siguiente paso es una cola de demandantes con la misma reclamación bajo el brazo.
  • El fallo de Virginia explica por qué Google se libró de lo peor: el juez prefirió obligarle a que su tecnología sea compatible con la de los rivales antes que partir el negocio. Es una condena menos vistosa pero más incómoda, porque erosiona justo la ventaja de tener el mayor intercambio publicitario: cuanto más fácil es cambiar de proveedor, menos poder de fijación de precios.
  • Señal concreta que vigilar: si los editores consiguen avanzar como grupo y se fija fecha de juicio, el riesgo pasa de 'provisionable' a algo tangible que los analistas empezarán a meter en sus cuentas. Si, además, Google apela y pierde en Virginia, el debate se moverá de cuánto paga a cuánto tiene que cambiar su forma de operar.

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Fuente: TipRanks