Google cierra su acuerdo de talento con Mechanize por más de 1.500 millones

Google completa el fichaje del equipo directivo y los empleados de la startup de IA Mechanize, una operación valorada en más de 1.500 millones que busca reforzar su tecnología para que sus modelos programen mejor.
Google ha cerrado ya su acuerdo con Mechanize Inc, una startup de San Francisco especializada en inteligencia artificial, según se desprende de los perfiles públicos de sus trabajadores. La operación se había negociado por algo más de 1.500 millones de dólares y su objetivo era quedarse con la tecnología y, sobre todo, con el equipo de la compañía, aunque los términos finales nunca se han hecho públicos. No es una compra al uso: es lo que en el sector se llama un "acuerdo de talento", es decir, contratar a las personas clave de una empresa y llevarse su tecnología sin adquirir formalmente el negocio.
Las pistas de que el proceso ha terminado están en LinkedIn. Tamay Besiroglu, cofundador y hasta ahora consejero delegado de Mechanize, figura ya como investigador científico en DeepMind, la división de inteligencia artificial de Google. Más de una docena de exempleados de la startup trabajan hoy en el gigante tecnológico, la mayoría en tareas de "midtraining", una fase intermedia del entrenamiento de los modelos de IA en la que el sistema se afina con datos y ejemplos de más calidad antes de llegar al público. Es una parte clave para que un chatbot responda bien. Mientras, Mechanize tiene nuevo primer ejecutivo: Guive Assadi, hasta ahora jefe de gabinete, se describe ya como consejero delegado en su perfil. Ni Google ni Besiroglu han querido hacer comentarios.
El movimiento se entiende mejor mirando el contexto. Google lleva tiempo sin sacar un modelo de IA que el mercado considere claramente competitivo frente a sus rivales, y ha recurrido a estos acuerdos de talento porque, al no ser una compra completa de la empresa, suelen pasar más desapercibidos para los reguladores que vigilan la competencia. Ya lo hizo el año pasado con Windsurf, una startup de programación con IA: su exconsejero delegado, Varun Mohan, dirige ahora Antigravity, el programa de Google para que la IA escriba código por su cuenta.
Y ahí está justo el interés de Mechanize. Su tecnología ayuda a que los modelos de IA de las empresas tecnológicas mejoren a la hora de programar, un terreno en el que Google ha tenido dificultades. La compañía dijo a principios de este año que había levantado 9,1 millones de dólares en una ronda que la valoraba en 500 millones. Su cofundador, Besiroglu, había creado antes Epoch AI, un proyecto centrado también en poner a prueba modelos de inteligencia artificial. La diferencia entre los 500 millones a los que se valoraba la empresa y los más de 1.500 millones que se han puesto sobre la mesa da una idea de cuánto está dispuesto a pagar Google por talento escaso.
La operación deja una foto clara del momento que vive el sector: los grandes tecnológicos compran equipos y tecnología en lugar de compañías enteras, sobre todo cuando el objetivo es tapar un punto débil concreto y rápido. Para el inversor, lo relevante no es tanto el precio de Mechanize como lo que revela: Google sigue pagando sobreprecio por talento externo en lugar de resolverlo en casa, y esa es la señal que conviene seguir en los próximos lanzamientos de Gemini y en cómo evoluciona la presión regulatoria sobre este tipo de acuerdos.
El análisis de Salseo
- Estos "acuerdos de talento" son la nueva forma de comprar sin comprar: Google se lleva al equipo y la tecnología sin adquirir formalmente la empresa, lo que le permite esquivar el escrutinio antimonopolio que sí tendría una compra tradicional. El precio es la prueba del atajo: paga más de 1.500 millones por una compañía que levantó 9,1 millones y estaba valorada en 500 millones.
- Que la mayoría de los fichajes vayan a parar a tareas de "midtraining" apunta al verdadero problema de Google: no es la falta de ideas, sino el proceso de afinar sus modelos. Mechanize destacaba justo en mejorar la capacidad de programar de la IA, uno de los puntos flojos reconocidos de Gemini, así que la operación es un parche caro a una carencia técnica concreta.
- La señal a vigilar es doble: si Google consigue cerrar esa brecha en las próximas versiones de Gemini o si sigue dependiendo de fichajes millonarios, y si los reguladores empiezan a tratar estos acuerdos como adquisiciones encubiertas. El precedente de Windsurf, cuyo exconsejero delegado dirige hoy el programa Antigravity, demuestra que la estrategia ya es sistemática, no un caso aislado.
- La letra pequeña invita a la cautela: los términos finales no se han desvelado y ninguna de las partes comenta, así que parte del importe podría estar en retribución diferida o condicionada a que el equipo se quede. Retener talento es una cosa; que ese equipo rinda dentro de la estructura de DeepMind, con sus jerarquías y procesos, es otra muy distinta.