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Google Cloud tiene pedidos por 462.000 millones y no da abasto: ¿es sostenible el subidón de Alphabet?

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Google Cloud tiene pedidos por 462.000 millones y no da abasto: ¿es sostenible el subidón de Alphabet?

Alphabet se disparó un 104% en un año por la IA, pero la verdadera historia está en Google Cloud: su cartera de pedidos casi se duplicó hasta 462.000 millones de dólares, superando los ingresos totales del año pasado. La empresa no puede satisfacer toda la demanda y planea invertir hasta 190.000 millones en 2026 para ampliar capacidad.

Las acciones de Alphabet (GOOGL) han subido como la espuma: un 104% en el último año. Detrás de ese rally está la inteligencia artificial, pero el verdadero motor que está sorprendiendo a todos es Google Cloud. En el último trimestre, sus ingresos se dispararon un 63%, superando por primera vez los 20.000 millones de dólares. Sin embargo, la cifra que de verdad impresiona es otra: la cartera de pedidos, es decir, los contratos ya firmados que generarán ingresos en el futuro, casi se duplicó en un solo trimestre hasta alcanzar los 462.000 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, eso es más de lo que Alphabet ingresó en todo el año pasado.

Este aluvión de pedidos no viene de la nada. La propia dirección de la empresa ha señalado que las soluciones de inteligencia artificial para empresas se han convertido en el principal motor de crecimiento de la nube por primera vez. Grandes compañías están contratando los servicios de Google Cloud para implementar sus propias aplicaciones de IA, y eso se traduce en compromisos de gasto a largo plazo. Es una señal de que la demanda es real y masiva, no solo experimentos o pruebas piloto.

Pero tanta demanda también ha creado un problema curioso: Alphabet no puede atenderla toda. La empresa admitió que está "limitada por la capacidad de computación a corto plazo" y que los ingresos de la nube habrían sido aún mayores si hubieran podido satisfacer todos los pedidos. Es el tipo de problema que cualquier empresa querría tener, pero también plantea un reto: si no amplían su infraestructura rápido, ese exceso de demanda podría convertirse en un techo que frene el crecimiento.

Para resolverlo, Alphabet ha anunciado un plan de inversión colosal. Espera gastar entre 180.000 y 190.000 millones de dólares en inversiones de capital durante 2026, y anticipa un "aumento significativo" del gasto en 2027. No es dinero tirado a lo loco: cada dólar está destinado a construir centros de datos, instalar servidores y ampliar la capacidad necesaria para cumplir con esos 462.000 millones en pedidos y capturar la demanda que hoy se les escapa. La empresa está poniendo los cimientos con la vista puesta en un cliente que ya ha firmado el contrato.

El mercado ha premiado a Alphabet por sus avances en IA, pero el próximo capítulo de esta historia va menos de demostraciones ingeniosas y más de la simple economía de cumplir con una avalancha de pedidos. La demanda ya no es una proyección: es una realidad reflejada en la cartera de pedidos. Ahora los inversores deben vigilar con lupa la rapidez con la que esas enormes inversiones se traducen en ingresos reconocidos de Google Cloud. Si la empresa logra convertir ese backlog en facturación, el subidón de la acción podría tener aún más recorrido.

El análisis de Salseo

  • El crecimiento de Google Cloud no es humo de IA: los 462.000 millones en pedidos son contratos firmados, lo que da una visibilidad de ingresos futuros poco común y reduce la incertidumbre sobre la sostenibilidad del negocio.
  • La limitación de capacidad es un arma de doble filo: confirma una demanda brutal, pero también revela que Alphabet podría estar perdiendo ingresos ahora mismo frente a competidores como AWS o Azure si no acelera sus inversiones.
  • El plan de gasto de hasta 190.000 millones en 2026 es una apuesta fuerte que presionará los márgenes a corto plazo; la clave será ver si el crecimiento de ingresos de Cloud se acelera lo suficiente en los próximos trimestres para justificar semejante desembolso.
  • Más allá de la nube, Alphabet sigue dependiendo de la publicidad, que es cíclica. Si la economía se enfría, el mercado podría castigar el gasto masivo en infraestructura, así que conviene vigilar también los ingresos publicitarios en las próximas presentaciones de resultados.

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Fuente: Forbes