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Google no logra tumbar la demanda por difamación de su IA: el activista Starbuck avanza hacia el juicio

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Google no logra tumbar la demanda por difamación de su IA: el activista Starbuck avanza hacia el juicio

Un tribunal de Delaware permite que siga adelante la demanda de Robby Starbuck contra Google, que pide al menos 15 millones por las 'alucinaciones' de su inteligencia artificial que le acusaron falsamente de delitos graves.

El activista conservador Robby Starbuck ha conseguido una victoria judicial importante frente a Google. Un tribunal superior de Delaware ha dictaminado que su demanda por difamación puede seguir adelante, rechazando el intento del gigante tecnológico de cerrar el caso de forma prematura. La decisión, fechada el 24 de julio de 2026, abre la puerta a la fase de descubrimiento de pruebas, donde se podrá investigar qué pasó dentro de la compañía.

Starbuck presentó la demanda en octubre del año pasado, reclamando al menos 15 millones de dólares. Alega que los programas de inteligencia artificial de Google —Bard, Gemini y Gemma— difundieron información falsa sobre él a millones de usuarios. Según la demanda, la IA le describió como un 'monstruo' y le atribuyó acusaciones de agresión sexual, violación e incluso violación de menores, todo ello sin base real. La propia plataforma Gemini habría reconocido que estas falsedades se mostraron a casi 2,8 millones de usuarios únicos.

El juez Meghan Adams consideró que las alegaciones son suficientes para respaldar una reclamación por daños emocionales en esta fase del proceso. Esto no significa que Google sea culpable, pero sí que hay indicios para investigar a fondo. Starbuck celebró la decisión en redes sociales, comparándola con la historia de David contra Goliat y subrayando que ahora podrán interrogar a los responsables y obtener documentos internos.

El activista, conocido por sus campañas contra políticas corporativas progresistas, había enviado múltiples cartas de cese y desistimiento a Google desde 2023 sin obtener respuesta. La gota que colmó el vaso, según declaró, fue la falsa acusación de violación de menores. El caso plantea preguntas incómodas: ¿hubo sesgo político, un error de un programador, un producto lanzado sin las debidas precauciones o un envenenamiento deliberado de los datos de entrenamiento?

Google no ha comentado la decisión judicial por el momento. La fase de descubrimiento promete arrojar luz sobre los mecanismos internos de sus modelos de IA y sobre si la empresa conocía el problema y no actuó. El resultado de este caso podría sentar un precedente sobre la responsabilidad de las tecnológicas cuando sus inteligencias artificiales generan contenidos dañinos.

El análisis de Salseo

  • El caso expone un riesgo legal creciente para las grandes tecnológicas: las 'alucinaciones' de la IA generativa pueden traducirse en demandas millonarias por difamación si afectan a personas reales con acusaciones graves. Hasta ahora, la industria ha confiado en exenciones de responsabilidad, pero este fallo sugiere que los tribunales podrían no ser tan indulgentes.
  • La fase de descubrimiento es clave porque podría revelar si Google era consciente de los fallos y no los corrigió, lo que agravaría su responsabilidad. Si se demuestra sesgo político o negligencia en el lanzamiento del producto, la reputación de la compañía y la confianza en sus sistemas de IA sufrirían un golpe duro.
  • Para los inversores, el impacto directo en las finanzas de Alphabet es limitado (15 millones es calderilla para un gigante de 2 billones de dólares), pero el verdadero peligro está en el efecto dominó: una sentencia condenatoria podría abrir la puerta a una avalancha de demandas similares y forzar cambios costosos en el entrenamiento y filtrado de los modelos de IA.

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