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Google dispara su gasto en IA y Gemini ya pisa los talones a ChatGPT

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Google dispara su gasto en IA y Gemini ya pisa los talones a ChatGPT

Alphabet reportó ingresos récord de 119.800 millones de dólares en el segundo trimestre, pero elevó su previsión de inversión en IA hasta 205.000 millones, sacrificando márgenes por crecimiento. Su asistente Gemini roza los 1.000 millones de usuarios.

Alphabet, la matriz de Google, presentó unos resultados del segundo trimestre que dejan claro que la inteligencia artificial ya no es un experimento: es el motor que acelera todo el negocio. La compañía ingresó 119.800 millones de dólares, un 24% más que hace un año, impulsada por una demanda voraz de servicios en la nube y publicidad digital. Pero la factura de la IA también sube, y rápido.

Google Cloud se ha convertido en la joya de la corona del crecimiento. Sus ingresos se dispararon un 82% interanual hasta los 24.800 millones de dólares, muy por encima de lo que esperaban los analistas. La cartera de pedidos pendientes alcanzó los 514.000 millones, señal de que las empresas siguen volcándose en construir aplicaciones de IA sobre la infraestructura de Google. Eso sí, la compañía advierte: todavía no dan abasto. "Seguimos en un entorno de oferta limitada", reconoció la directora financiera, Anat Ashkenazi.

Para intentar saciar esa sed, Alphabet ha revisado al alza su presupuesto de inversiones para 2026. La nueva horquilla se sitúa entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, frente a los 190.000 millones previstos anteriormente. Ashkenazi explicó que este aumento refleja un despliegue acelerado de capacidad de cómputo y que, mientras construyen sus propios centros de datos, tirarán más de proveedores externos en la nube. La contrapartida: una "presión modesta sobre los márgenes a corto plazo", sacrificio que asumen para seguir sumando clientes y capturar más valor a largo plazo.

Mientras la nube tira del negocio, el buscador sigue siendo la gallina de los huevos de oro, pero la gran sorpresa para el consumidor está en Gemini. La aplicación de IA de Google ya cuenta con 950 millones de usuarios activos mensuales, un salto enorme desde los 650 millones de octubre pasado y los más de 750 millones de principios de año. Sundar Pichai, consejero delegado, añadió que los usuarios activos diarios se han triplicado en el último año. Con estas cifras, Gemini se acerca peligrosamente a ChatGPT, que ronda los 1.000 millones de usuarios mensuales.

Para no quedarse atrás en eficiencia, Google también ha presentado tres nuevos modelos Gemini esta semana. El más destacado, Gemini 3.6 Flash, promete mejor rendimiento en programación consumiendo menos tokens, lo que abarata el coste de desplegar aplicaciones de IA. La jugada es clara: no solo quieren tener el modelo más potente, sino también el más rentable para los desarrolladores.

El análisis de Salseo

  • El aumento del gasto en infraestructura hasta 205.000 millones de dólares es una apuesta fuerte que puede erosionar los márgenes a corto plazo, pero es la única vía para no quedarse atrás en una carrera donde la capacidad de cómputo es el cuello de botella. Si la demanda se enfría, el exceso de inversión podría pesar en las cuentas.
  • Que Google Cloud crezca un 82% y tenga una cartera de pedidos de medio billón de dólares indica que la IA está pasando de ser una promesa a un negocio recurrente y masivo. La clave será si logran transformar esos contratos en ingresos sin que los costes se disparen aún más.
  • Gemini con 950 millones de usuarios es un aviso serio para OpenAI: Google tiene el ecosistema (Android, buscador, Gmail) para integrar su asistente y hacerle sombra a ChatGPT sin depender solo de la calidad del modelo. La batalla por el usuario final se va a librar en la integración y el precio, no solo en la potencia bruta.
  • El lanzamiento de Gemini 3.6 Flash, centrado en reducir costes de uso, muestra que Google ya piensa en la siguiente fase: modelos más baratos para desarrolladores. Esto podría acelerar la adopción empresarial y presionar los precios de sus rivales, pero también canibalizar sus propios servicios premium si no diferencian bien la oferta.

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