Un juez salva a Google de vender su imperio publicitario, pero no lo absuelve

Un tribunal federal rechaza la orden de desmantelar el negocio de anuncios de Google pese a calificarlo de monopolio ilegal. El juez impone remedios conductuales, pero los críticos exigen que el Congreso actúe.
La jueza federal Leonie Brinkema, del Tribunal del Distrito Este de Virginia, se ha negado a obligar a Google a deshacerse de su plataforma AdX, el mercado donde la compañía cobraba una comisión del 20% por mediar en la venta de espacios publicitarios en tiempo real. La decisión llega después de que, en abril de 2025, la misma jueza concluyera que Google operaba dos monopolios ilegales en el sector de la publicidad digital y que su conducta perjudicó gravemente a los editores. Esta es la segunda vez en un año que Google esquiva una ruptura forzada: en septiembre pasado, el juez Amit Mehta también rechazó vender el navegador Chrome, pese a considerar que la empresa tenía un monopolio en las búsquedas.
En lugar de pedir la venta de AdX, Brinkema ordenó a Google adoptar "la mayoría" de los "remedios conductuales" propuestos por el Departamento de Justicia y los estados demandantes, aunque sin detallar cuáles. El dictamen completo se dará a conocer a finales de mes, una vez que ambas partes revisen el texto y sugieran las redacciones necesarias. La jueza también desestimó la petición de hacer público el código fuente de la lógica de AdX, un golpe para quienes querían conocer sus entresijos. En abril, Brinkema había concluido que Google violó la ley Sherman al dominar el mercado de servidores publicitarios y el de intercambio de anuncios, y que perjudicó "sustancialmente" a los editores. Además, criticó duramente a la compañía por su uso del "modo Vegas", que hacía que los empleados desactivaran por defecto el historial de chats, destruyendo evidencias relevantes para el caso.
Mientras tanto, las reacciones no tardaron en llegar. La directora ejecutiva del Tech Oversight Project, Sacha Haworth, tachó el fallo de "gimnasia mental de nivel olímpico" por permitir que un monopolio ilegal siga igual. Laurel Kilgour, del American Economic Liberties Project, afirmó que tanto esta decisión como la del caso Chrome demuestran que el Congreso debe intervenir para arreglar estos mercados. La propia jueza, eso sí, dejó claro que no se trata de una absolución total: en su opinión de abril ya estableció que Google dañó a editores y consumidores, y que destruyó pruebas esenciales.
Por su parte, Google se mostró satisfecho. Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de asuntos regulatorios, destacó que la corte rechazó la propuesta de "romper herramientas que ayudan a pequeños negocios a llegar a nuevos clientes". El Departamento de Justicia, aunque reconoció que no se forzó la venta, se felicitó por el "alivio sustancial" ordenado y aseguró que seguirá luchando por la competencia justa. La cuestión clave: Google sigue siendo señalado como monopolista, pero el remedio se queda en cambios de comportamiento. Para los inversores, el negocio de anuncios sigue intacto, pero la espada regulatoria pende de un hilo.
El análisis de Salseo
- Aunque no se le obliga a vender AdX, la sentencia confirma que Google actuó como monopolio ilegal y destruyó pruebas. Eso deja a la compañía en una posición incómoda de cara a futuras demandas y con la obligación de cumplir remedios conductuales aún por concretar.
- Al rechazar publicar el código fuente de AdX, la jueza protege el 'modus operandi' de Google. Eso mantiene su ventaja competitiva, pero también significa que la supervisión sobre cómo funciona su máquina de anuncios seguirá siendo opaca, algo que los reguladores pueden usar en su contra más adelante.
- El caso Chrome y este caso AdX dibujan un patrón: la justicia estadounidense castiga el monopolio en los papeles, pero evita la cirugía mayor. Para los inversores, una lectura clave es que el mercado sigue castigando a la empresa con multas y obligaciones, no con rupturas, y que el verdadero riesgo regulatorio se traslada al Congreso.