Regulación

Google se libra de las demandas de Chegg y Penske por sus resúmenes con IA

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Google se libra de las demandas de Chegg y Penske por sus resúmenes con IA

Un juez federal de EE. UU. desestima las demandas de Chegg y del editor de Rolling Stone contra Google, que les acusaban de usar su contenido en los resúmenes generados por IA para robarles visitas.

Alphabet, la matriz de Google, ha conseguido que un juez federal de Estados Unidos desestime las demandas que le habían puesto la empresa de tecnología educativa Chegg y Penske Media, el grupo editor de publicaciones como Rolling Stone. Ambas compañías acusaban al gigante de las búsquedas de haber utilizado su contenido sin permiso en los resúmenes que genera con inteligencia artificial, unos textos que aparecen directamente en la página de resultados y que, según los demandantes, alejan a los lectores de sus propias webs. La decisión la firma el juez del distrito de Washington Amit Mehta y la recoge la agencia Reuters.

El corazón del asunto está en los llamados resúmenes con IA (los AI Overviews de Google): cuando alguien busca algo, el buscador responde con un texto elaborado automáticamente a partir de fuentes de internet, de modo que el usuario muchas veces ya no necesita pinchar en ningún enlace. Para medios y plataformas de contenidos, eso se traduce en menos visitas y, por tanto, menos ingresos publicitarios o menos suscriptores. Chegg y Penske llevaron ese malestar a los tribunales por la vía de la legislación de competencia, argumentando que las prácticas de Google son ilegales.

El juez no les ha dado la razón. En su escrito, Mehta explica que los argumentos de los demandantes no consiguen ni arrancar, porque no pasan del punto de partida. Su razonamiento es sencillo: Chegg y Penske solo alegan que tienen la «expectativa» de que Google les mandará tráfico si publican su contenido gratis, pero, según el juez, «una expectativa no es un acuerdo». Añade que ese funcionamiento es, simplemente, cómo funciona un buscador general: no existe un contrato que obligue a Google a devolver visitas a cambio de rastrear y mostrar contenidos ajenos.

La resolución supone un balón de oxígeno para Alphabet, que ve cómo una de las grandes críticas a su estrategia de IA —la de quedarse con el tráfico y los ingresos de los editores— no encuentra de momento respaldo judicial por la vía antimonopolio. Para Chegg y para Penske, en cambio, el problema de fondo sigue intacto: aunque ganen o pierdan en los tribunales, sus webs siguen compitiendo por la atención de usuarios que cada vez resuelven más dudas directamente en el buscador. La sentencia es una victoria procesal en una fase muy temprana del caso, así que no cierra la puerta a que los editores busquen otras vías legales o a que lleguen a acuerdos de licencia con las tecnológicas.

Pese al fallo, la tensión de fondo no desaparece: los editores llevan meses presionando para que se les pague por el contenido que alimenta a los modelos de IA, y varios ya han cerrado acuerdos económicos con distintas plataformas. La pregunta que queda en el aire es si ese pulso se resolverá en los tribunales o, más probablemente, en la mesa de negociación.

El análisis de Salseo

  • El fallo ataca la base jurídica de la demanda, no el fondo del negocio: al decir que «una expectativa no es un acuerdo», el juez deja claro que publicar gratis en internet no genera un derecho automático a recibir visitas. Eso obliga a los editores a buscar otras vías si quieren compensación, porque por la puerta de la competencia parece complicado.
  • Para Chegg el golpe es más profundo que para Penske: su negocio vive de que los estudiantes lleguen a su web desde el buscador, y los resúmenes generados con IA le comen precisamente ese tráfico. Ganar esta demanda no le habría devuelto las visitas, así que su problema es estructural (cambiar su modelo de negocio) y no solo legal.
  • Ojo con leerlo como un aval definitivo al uso de contenido ajeno: es una desestimación en fase inicial y los editores pueden reformular sus argumentos, por ejemplo por la vía de los derechos de autor, donde el terreno es bastante más favorable para ellos que en competencia.
  • La señal concreta a vigilar es doble: si Google introduce más enlaces y citas visibles en sus resúmenes de IA para calmar a los editores, y cómo evolucionan los acuerdos de licencia que las tecnológicas firman con los medios, porque ahí se decidirá de verdad quién paga el contenido que alimenta a la IA.

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Fuente: TheFly