El empuje de la IA de Google en las aulas dispara la dependencia y hunde las notas

Un informe periodístico sostiene que la apuesta de Google por llevar su IA a los colegios ha hecho que muchos alumnos dependan del chat para estudiar, con notas y resultados de exámenes en caída libre. La compañía defiende que sus herramientas mejoran el aprendizaje.
Google ha metido su inteligencia artificial en las aulas a un ritmo acelerado y el resultado, según un informe publicado por The Wall Street Journal, es que una parte de los estudiantes se ha vuelto "académica y emocionalmente dependiente" de la tecnología. El diario neoyorquino basa su trabajo en entrevistas con más de 60 personas entre profesores, responsables de centros, padres, alumnos y especialistas clínicos, y en la revisión de más de una decena de estudios internos de la propia Google sobre cómo la IA afecta a los estudiantes. La acusación de fondo es incómoda: la misma empresa que firma esos informes sigue empujando sus herramientas en los colegios.
El caso más gráfico lo pone Richard Scott, un alumno de octavo curso de Pensilvania. Según su testimonio, se apoyó tanto en la IA para hacer las tareas que sus notas se hundieron cuando no tenía acceso a ella, por ejemplo durante un examen. "Ralentizó mi forma de pensar. Cuando estaba en un examen y no podía usar la IA, me costaba pensar", relata el chaval. No es un caso aislado: una profesora de historia del arte en Miami, Kaitlyn Ruano, cuenta que le sorprendió la cantidad de alumnos que suspendieron el examen de nivel avanzado (AP) después de que su distrito diera acceso al chatbot Gemini de Google a los estudiantes de secundaria. Algunos le reconocieron abiertamente que habían tirado de IA todo el año.
Lo llamativo es que Google siguió adelante con este despliegue pese a que sus propios investigadores ya habían avisado de que los menores son un grupo especialmente vulnerable a posibles daños mentales y emocionales. "Estamos haciendo este experimento con una generación entera y su desarrollo cognitivo, sin grupo de control", resume Mikel Rodriguez, excientífico investigador de Google que dejó la compañía el año pasado. El software de la empresa viene preinstalado en los portátiles Chromebook que se reparten en muchos centros educativos, lo que le da una posición de salida difícil de igualar por sus rivales.
Los datos globales que cita el diario tampoco ayudan a tranquilizar. La OCDE encuestó a 760.000 jóvenes de 15 años en 91 países y detectó un descenso mundial de las puntuaciones en lectura, con la media más baja en 25 años. En Estados Unidos, los resultados cayeron 14 puntos respecto a 2022, cuando se hizo la anterior oleada del estudio. Y hay un detalle que duele: los alumnos que admitieron usar herramientas de IA a diario para sus deberes sacaron 20 puntos menos en ciencias que los que dijeron no usarlas nunca. Google responde que sus estudios internos muestran que la IA es un buen complemento para la clase tradicional y que "profesores de todo el mundo usan nuestra tecnología cada día porque resuelve problemas reales del aula y ayuda a mejorar los resultados".
El problema, apunta el informe, no es exclusivo de Google: profesores y familias también señalan a ChatGPT, de OpenAI, como herramienta habitual entre los estudiantes. Pero Google tiene más presencia en el sistema educativo porque ha trabajado activamente sus vínculos con él: dice dar servicio a más de 170 millones de estudiantes y docentes en todo el mundo y mantiene una red de más de 6.000 profesores "influencers" certificados en el uso de sus herramientas. Es decir, no solo vende el software: también forma a quien lo aplica en clase.
El análisis de Salseo
- El detalle clave es que Google no gana dinero directamente con esto, pero sí se juega la reputación de marca en el sitio donde más duele: la educación de los niños. Cuando algo sale mal en las aulas, el primer nombre que aparece en el titular es el del fabricante del portátil y del chatbot, no el del colegio.
- Aquí hay una trampa clásica de medir el éxito por uso y no por resultado: un alumno que usa la IA a diario entrega mejores deberes, pero saca 20 puntos menos en ciencias. Es la misma brecha entre 'enganche' y 'resultado real' que ya se vio con las redes sociales, y suele acabar en demandas, prohibiciones por distrito escolar y presión política.
- La señal concreta que hay que vigilar es si los distritos escolares o los gobiernos empiezan a restringir Gemini y compañía en el aula, igual que han hecho con los móviles. Si eso ocurre, Google pierde la principal ventaja que tiene en este mercado: estar preinstalado por defecto en los Chromebooks escolares.
- El matiz que el titular no cuenta: el desplome de notas es una correlación, no una prueba de culpabilidad. La caída coincide con el posCOVID y con la llegada masiva de la IA a todos los dispositivos, así que parte del daño vendría de cualquier chatbot, no solo del de Google. Pero cuando son los propios investigadores de la empresa los que hablan de 'experimento sin grupo de control', el argumento defensivo se queda muy flojo.