Financiación

Google mueve 13.000 millones a Finlandia: construir centros de datos en EE. UU. se encarece

·NeutralImpacto medio
Google mueve 13.000 millones a Finlandia: construir centros de datos en EE. UU. se encarece

Alphabet invertirá 13.000 millones de euros en Finlandia en dos años para infraestructura digital, su mayor apuesta en Europa. La razón de fondo: en Estados Unidos los costes, la contestación vecinal y la retirada de incentivos fiscales están empujando a los gigantes de la IA fuera del país.

Google anunció el miércoles una inversión de 13.000 millones de euros (unos 15.000 millones de dólares) en Finlandia a lo largo de los próximos dos años, destinada a infraestructura digital, lo que incluye la construcción de centros de datos. Se trata de la mayor inversión de la compañía en Europa y servirá para impulsar servicios como Search, Maps y Gemini, según explicó la empresa en un comunicado. La relación de Google con Finlandia no es nueva: en 2009 compró una antigua fábrica de papel en Hamina y la reconvirtió en centro de datos, y desde entonces el país nórdico se ha convertido en un punto clave para sus operaciones.

El movimiento responde a un problema que no deja de crecer: montar centros de datos en Estados Unidos se ha vuelto muy complicado para las grandes tecnológicas que necesitan capacidad de computación para la IA. Hay enfado de votantes que temen subidas en las facturas de luz y agua, representantes políticos que no quieren cargar con la culpa y obstáculos de los reguladores federales. A esto se suma lo más reciente: varios estados están retirando los incentivos fiscales con los que atraían proyectos de centros de datos, algo que según el Wall Street Journal costaría miles de millones a quienes los construyen. El analista Gil Luria, de D.A. Davidson, resume que la economía de construir en EE. UU. ha empeorado porque los incentivos desaparecen y los ayuntamientos exigen contrapartidas a los operadores, además de que los proyectos acumulan retrasos y las compañías están diversificando fuera del país para asegurarse capacidad suficiente.

Google no es el único que mira hacia fuera. Microsoft anunció el mes pasado que su región de centros de datos en Arabia Saudí, bautizada 'Saudi Arabia East', estará disponible para clientes en noviembre, y ya tiene previsto invertir 30.000 millones de dólares en infraestructura de IA en Reino Unido hasta 2028. Amazon, por su parte, anunció en marzo que eleva sus inversiones en España hasta 33.700 millones de euros (unos 39.000 millones de dólares) para ampliar su infraestructura digital. Los analistas señalan varios motivos: la resistencia local a los nuevos centros de datos, la posibilidad de 'encender' megavatios más rápido en el extranjero y la búsqueda de diversificación regulatoria y de riesgo. Los países nórdicos atraen porque tienen energía nuclear, hidráulica y renovable abundante y barata, y un clima más frío que reduce el coste de refrigerar las instalaciones.

A todo esto se añade la pata política. Los debates públicos sobre consumo eléctrico, uso de agua, precio de la luz e incentivos fiscales son especialmente intensos en estados como Texas, Nueva York y Pensilvania. El analista Yi Fu Lee, de StoneX, apunta que repartir la infraestructura entre varias geografías ayuda a las grandes tecnológicas a reducir con el tiempo el riesgo de concentración regulatoria, de permisos y político. Su conclusión es que estas compañías ya no optimizan solo por capacidad de computación: cada vez pesan más la energía disponible, la política de cada país y la cercanía a los clientes.

El análisis de Salseo

  • El ahorro de verdad no está en el ladrillo, sino en la factura de la luz y el clima. Finlandia ofrece energía nuclear, hidráulica y renovable abundante y hace más frío, así que refrigerar los servidores cuesta menos. Google no se muda por gusto: el coste de operar un centro de datos durante veinte años pesa mucho más que el de construirlo.
  • El detalle que el titular no cuenta es que los incentivos fiscales que se están retirando en varios estados eran dinero público que abarataba la inversión. Sin ellos, el coste real de construir en EE. UU. sube y la comparación con Europa cambia de signo. Merece la pena vigilar qué estados mantienen esas exenciones y cuáles las recortan.
  • Diversificar países reduce el riesgo político (permisos, regulación, protestas vecinales), pero reparte también la exposición a normativas y monedas distintas. La ventaja competitiva del sector se está desplazando de 'quién tiene más chips' a 'quién consigue enchufes y permisos antes'.
  • La señal concreta: los rivales ya van por delante. Microsoft tiene su región en Arabia Saudí lista para noviembre y 30.000 millones comprometidos en Reino Unido hasta 2028; Amazon eleva su apuesta en España a 33.700 millones. Si el goteo de anuncios fuera de EE. UU. se acelera, la lectura será que el cuello de botella de la IA en los próximos años no es el chip, sino la energía y la burocracia.

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Fuente: Market Watch