Google juega otra partida en IA y Wall Street podría estar mirando donde no toca

Las acciones de Alphabet caen un 15% desde sus máximos de mayo por las dudas sobre su IA, pero un analista sostiene que el mercado se fija en el sitio equivocado: el negocio de verdad está en Google Cloud.
Las acciones de Alphabet, la empresa matriz de Google, han bajado alrededor de un 15% desde los máximos que marcaron en mayo. El motivo no son unas cuentas malas ni un tropiezo en su negocio publicitario, sino la creciente desconfianza sobre su capacidad para seguir siendo puntera en inteligencia artificial. En los últimos meses se han conocido salidas de perfiles destacados del laboratorio Google DeepMind y se ha retrasado la llegada de Gemini 3.5 Pro, su próximo modelo estrella. Con ese cóctel, buena parte del mercado ha empezado a preguntarse si la compañía se está quedando atrás frente a rivales como OpenAI o Anthropic.
Para el analista Michael Nathanson, de la casa de análisis MoffettNathanson, esa forma de mirar el asunto es un error. Su tesis es que Alphabet no está jugando al mismo juego que los demás. Mientras sus competidores compiten por aparecer arriba en las listas y comparativas que miden qué modelo responde mejor, Google tiene otra vía para ganar dinero con la IA: vender acceso a ella a través de su nube. Es decir, alquilar capacidad de computación y servicios de inteligencia artificial a empresas que no quieren montar toda esa infraestructura por su cuenta.
Y ahí es donde Nathanson pone las cifras sobre la mesa. Según sus estimaciones, los ingresos de Google Cloud podrían crecer a un ritmo anual compuesto del 48% de aquí a 2030. Traducido: aproximadamente un 48% más cada año, encadenando un año tras otro hasta final de la década. Si esa proyección se cumple, el peso de la nube dentro del grupo sería muy distinto al actual y daría a Alphabet una pata de negocio recurrente, ajena a los vaivenes publicitarios y menos dependiente de ganar cada batalla mediática por el mejor modelo de IA.
La discusión importa porque toca el corazón de la tesis inversora sobre la compañía. Si el mercado valora a Google como si fuera una carrera de exhibición de modelos, cada retraso o cada fuga de talento se convierte en un golpe a la cotización. Si, por el contrario, la métrica relevante son los contratos empresariales y el crecimiento de la nube, las señales que hay que seguir son otras: cuánto factura Google Cloud, cuántos clientes corporativos suma y si es capaz de mantener ese ritmo durante varios trimestres seguidos.
De momento, lo único confirmado es el castigo en bolsa y la existencia de esta tesis alternativa. La cifra del 48% es una estimación de una sola casa de análisis, no un dato oficial de la empresa, así que conviene tomarla como un escenario optimista y no como un hecho. La próxima cita con las cuentas de Alphabet será el momento de comprobar si la realidad respalda la lectura de Nathanson o si, por el contrario, las dudas sobre su IA terminan pesando también en el negocio de la nube.
El análisis de Salseo
- El mecanismo que se está pasando por alto: la IA de Google no se monetiza principalmente por ganar comparativas, sino por Google Cloud, que alquila capacidad de cómputo y servicios de IA a empresas. Es un negocio de ingresos recurrentes y contratos a largo plazo, así que no se rompe porque un modelo quede segundo en una prueba concreta.
- Las señales que sí preocupan (salidas relevantes en DeepMind y el retraso de Gemini 3.5 Pro) apuntan a que la ventaja tecnológica se está estrechando. El riesgo real no es quedar segundo en una lista, sino que los clientes corporativos de la nube empiecen a mirar plataformas rivales si los modelos más potentes dejan de estar en casa.
- Ojo con el 48% de crecimiento anual compuesto hasta 2030: es una proyección de MoffettNathanson, no un dato de la compañía. Hay que tratarla como hipótesis de una sola casa de análisis y compararla con lo que Alphabet reporte trimestre a trimestre antes de darla por buena.
- Lo que el titular no cuenta: el castigo del 15% desde mayo responde a la percepción sobre la IA, no a un deterioro del negocio. Si el próximo informe de resultados vuelve a mostrar aceleración en Google Cloud, el mercado tendrá que decidir si esa penalización estaba justificada o era puro ruido.