Google lanza su primer chip de IA al espacio: así es el Proyecto Suncatcher

Alphabet pone a prueba sus chips TPU en órbita baja para comprobar si la IA puede entrenarse fuera de la Tierra y esquivar así los límites de la red eléctrica. El primer satélite prototipo despega la próxima semana.
Google tiene previsto lanzar la próxima semana un satélite prototipo que llevará por primera vez sus chips de inteligencia artificial al espacio. Se trata del primer ensayo en órbita del Proyecto Suncatcher, una iniciativa de investigación con la que la compañía quiere averiguar si el espacio podría albergar en el futuro infraestructuras de computación de IA a gran escala. El lanzamiento se hará a bordo de la misión compartida Transporter-18 de SpaceX y cuenta con la colaboración de Planet Labs, empresa especializada en imágenes por satélite.
El prototipo transportará las Tensor Processing Units (TPU) de Google —los procesadores que la compañía diseña específicamente para entrenar y ejecutar modelos de IA— a la órbita baja terrestre. El objetivo es comprobar si estos chips funcionan de forma fiable fuera de la atmósfera. El satélite medirá cómo resiste el hardware las fuerzas del despegue, la radiación y los cambios extremos de temperatura. Según los datos citados por Google, un viaje a la órbita dura unos diez minutos y puede someter al equipo a fuerzas de entre 50 y 100 veces la gravedad terrestre. La compañía ya había probado antes sus TPU de la generación Trillium exponiéndolas a un haz de protones de 67 MeV en el Laboratorio Nuclear Crocker de la Universidad de California en Davis, una forma de simular la radiación que recibiría un satélite a lo largo de unos cinco años en órbita. Los chips no mostraron fallos graves hasta la dosis máxima probada de 15 krad(Si). El componente más sensible a la radiación resultó ser la memoria de alto ancho de banda (HBM), esos módulos apilados que alimentan de datos a los núcleos de proceso, aunque las pruebas apuntan a que el problema es manejable dentro de la exposición prevista para la misión. Además, como en el vacío del espacio no se puede refrigerar con aire, Google está ensayando un diseño distinto que combina tubos de calor con radiadores y que, según la empresa, ha funcionado hasta ahora en pruebas de cámara de vacío en tierra.
¿Por qué se mete Google en este lío? El Proyecto Suncatcher se anunció en noviembre de 2025 y la compañía lo presentó como un "moonshot" de largo plazo: una apuesta arriesgada de investigación para atacar uno de los cuellos de botella más persistentes de la IA, el enorme consumo eléctrico que exige entrenar y ejecutar modelos grandes. Esa demanda choca cada vez más con los límites de la red eléctrica en tierra. Google sostiene que los paneles solares en órbita baja pueden generar hasta ocho veces más energía que paneles equivalentes en el suelo, porque en la órbita adecuada reciben luz solar casi constante. "Como cualquier moonshot, va a exigir que resolvamos muchos retos de ingeniería complejos", ha dicho el consejero delegado de la compañía, Sundar Pichai, sobre el proyecto. En su artículo de investigación, Google describe una visión a más largo plazo de constelaciones compactas de satélites: agrupaciones de hasta 81 satélites separados dentro de un radio de un kilómetro y conectados por enlaces ópticos en el espacio libre en lugar de por radio, lo que ayudaría a superar las pérdidas de señal que normalmente limitan la comunicación espacial a larga distancia. Según ese documento, las primeras pruebas de esa tecnología de enlace óptico ya han alcanzado velocidades de transmisión de 800 Gbps en cada sentido.
Google no es el único que persigue la idea de computación de IA en órbita. Starcloud, una startup respaldada por Nvidia, lanzó un chip H100 al espacio en noviembre y ya lo ha utilizado para ejecutar el propio modelo Gemma de Google. SpaceX también persigue sus ambiciones de centros de datos en la órbita baja terrestre. Eso sí, los expertos advierten de que la computación de IA desde el espacio todavía está a años de ser viable comercialmente, por los elevados costes de lanzamiento, las limitaciones de ingeniería y los cuellos de botella en la producción de satélites. La propia Google ha aclarado que esta primera misión está diseñada para recoger datos en órbita e identificar posibles puntos de fallo, no para demostrar un centro de datos operativo. La compañía planea lanzar dos satélites en 2027 para probar los enlaces láser de alta capacidad que necesitarían esos futuros grupos de computación.
En el mercado, la noticia pasó prácticamente desapercibida. Las acciones de clase A de Alphabet (GOOGL) cotizaban el jueves a 339,28 dólares, con una subida del 0,43%, un día después de dejarse un 3,8%. Es decir, el anuncio no movió la cotización de forma apreciable: los inversores lo leen como investigación a muy largo plazo y sin impacto en las cuentas a corto plazo.
El análisis de Salseo
- El proyecto ataca un problema muy concreto y caro: la factura energética de la IA. Si los paneles solares en órbita generan hasta ocho veces más electricidad que en tierra, el espacio se convierte en una vía para esquivar los límites de la red eléctrica y los cuellos de botella de suministro que hoy frenan los grandes centros de datos.
- Antes de soñar con granjas de chips orbitales hay que resolver la física: radiación, calor sin aire para refrigerar y fuerzas de 50 a 100 veces la gravedad en el despegue. Que Google señale la memoria HBM como el componente más frágil es la pista clave: si ese punto falla en órbita, todo el plan se complica por mucho que los TPU aguanten.
- La carrera ya tiene rivales: Starcloud, con respaldo de Nvidia, ya puso un H100 en órbita y hasta ejecutó el modelo Gemma de Google. Eso convierte a Google en retador en su propio terreno tecnológico, y añade presión para no quedarse atrás en un segmento que aún no factura nada.
- La señal a vigilar no es este lanzamiento, sino los dos satélites previstos para 2027 para probar los enlaces láser de 800 Gbps entre nodos. Ahí se sabrá si una constelación de hasta 81 satélites conectados por luz —y no por radio— es ingeniería viable o solo un bonito artículo de investigación. Y ojo: Google ya ha dicho que esto no busca un centro de datos operativo, así que cualquier titular que hable de 'IA en el espacio ya funcionando' va muy por delante de la realidad.