Google probará su IA en el espacio con un satélite experimental la próxima semana

Alphabet sube en bolsa tras anunciar que lanzará un satélite con chips diseñados para responder preguntas básicas de inteligencia artificial desde la órbita terrestre, primer paso del proyecto Suncatcher.
Alphabet ha subido alrededor de un 0,5% en los primeros compases de la sesión después de anunciar que quiere llevar la carrera de la inteligencia artificial al espacio. El próximo jueves, Google tiene previsto poner en órbita terrestre un satélite experimental que viajará cargado con chips de computación personalizados, fabricados para responder instrucciones básicas de IA directamente desde el espacio. Se trata del primer movimiento relevante dentro de Project Suncatcher, el programa de investigación con el que la compañía quiere explorar esta vía.
El punto de partida del proyecto es una realidad incómoda: hoy la inteligencia artificial vive en enormes naves industriales construidas en el suelo, los centros de datos, que consumen cantidades enormes de electricidad y de agua para refrigerar sus servidores. Google quiere comprobar si la órbita puede asumir tareas reales de IA, y para eso va a colocar servidores de prueba ahí arriba en lugar de seguir ampliando instalaciones terrestres.
La lógica tiene su miga: en tierra, los centros de datos afrontan esperas largas para conectarse a la red eléctrica local, mientras que en el espacio existen órbitas en las que el sol brilla prácticamente todo el tiempo. Eso permitiría a los paneles solares del satélite captar energía de forma continua, sin depender de la noche ni de los días nublados. La prueba del jueves servirá para ver si un chip de Google es capaz de responder preguntas sencillas de IA mientras resiste la radiación espacial y los cambios extremos de temperatura.
Si el test sale bien, la idea es construir en el futuro redes más grandes de satélites conectados entre sí, capaces de intercambiar datos mediante haces de luz. El resultado sería toda una red de centros de datos orbitales alimentados por el sol. Google no es el único mirando hacia arriba: otras grandes tecnológicas y constructores de cohetes, entre ellos SpaceX (SPCX), ya han empezado a explorar montajes de servidores en el espacio a medida que crece la demanda de IA. Lanzar cohetes sigue siendo caro, pero construir líneas eléctricas y conseguir suelo en la Tierra también es cada vez más difícil y más costoso.
El análisis de Salseo
- El verdadero cuello de botella de la IA hoy no son los chips, sino la energía y la refrigeración: un centro de datos necesita mucha luz y mucha agua. En ciertas órbitas el sol da casi sin interrupción, así que el satélite se salta de golpe dos de los grandes problemas terrestres.
- Hay un detalle práctico que suele pasarse por alto: en tierra, conectar un centro de datos a la red eléctrica puede llevar años de espera y burocracia. En órbita esa cola no existe, pero se cambia por otro coste: cada lanzamiento es carísimo y el hardware no se puede reparar a mano si falla.
- El experimento del jueves es deliberadamente modesto: no busca entrenar modelos gigantes, sino comprobar si un chip responde preguntas simples sobreviviendo a la radiación y a los extremos de calor y frío. Esa es la señal a vigilar, porque si el silicio se degrada rápido en órbita, todo el plan se enfría durante años.
- Google dependería de terceros para poner sus chips arriba, y ahí aparece la competencia: SpaceX (SPCX) y otros actores ya exploran lo mismo con la ventaja de tener sus propios cohetes. Si la idea cuaja, el negocio podría repartirse entre quien domina el lanzamiento y quien domina el cómputo.