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Google lleva la IA agéntica a Gemini y empieza por las empresas

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Google lleva la IA agéntica a Gemini y empieza por las empresas

Google estrena en Gemini un agente capaz de ejecutar tareas por sí solo y lo lanza primero en el entorno corporativo, donde ya suma casi todo el Fortune 100. El objetivo: pasar de la IA que responde a la IA que hace el trabajo.

Google ha presentado en un evento de Google Cloud un nuevo agente unificado dentro de Gemini: ya no se limita a responder preguntas, sino que puede ejecutar tareas en nombre del usuario desde una sola interfaz. La compañía arranca con las empresas y dejará el lanzamiento para el gran público más adelante. En el inicio del evento, el consejero delegado Sundar Pichai recordó que Gemini supera ya los 1.000 millones de usuarios activos mensuales y que cerca del 90% de las compañías del Fortune 100 utilizan Gemini Enterprise en su día a día. Según Pichai, empezar por el mundo corporativo permite resolver antes los "problemas más difíciles" de seguridad, escala y rendimiento que traen este tipo de agentes.

El movimiento llega en plena carrera por convertir la IA en algo que no solo conversa, sino que asume encargos: generar código, agendar reuniones, reservar citas o viajes. La competencia ya se mueve en esa dirección con agentes de consumo como Muse (de Meta), herramientas que operan sobre mensajería como Instinct y el reciente Dots de ChatGPT. Thomas Kurian, consejero delegado de Google Cloud, explicó que al nuevo agente se le pueden dar "objetivos, no solo instrucciones": es capaz de planificar el trabajo, usar habilidades y herramientas propias y conectarse a los sistemas internos de la empresa para cumplir sus metas. Por defecto elige el modelo que considera más adecuado, aunque el usuario puede tomar el control y escoger otro, incluidos modelos de terceros, empezando por Claude, de Anthropic. Google ha dicho que ampliará ese selector a modelos de código abierto y a otros privados en el futuro.

En la práctica, el agente acepta adjuntos como archivos, carpetas o proyectos, y se conecta a sistemas como Google Workspace, Microsoft 365, Slack, Jira, Confluence, Git, BigQuery, Databricks, Postgres o Snowflake, además de a cualquier servidor MCP dentro o fuera de la red de la compañía. El usuario puede seguir lo que hace desde una bandeja de tareas, donde ve su proceso de razonamiento, cómo delega en subagentes, qué habilidades carga y cómo avanza. Uno de los detalles más llamativos: el agente tendrá su propia cuenta de Workspace, con su propia dirección de correo y su propio contexto, como si fuera un compañero más. Sabe quién está en cada equipo, en qué huso horario, quién debe aprobar cada cosa y qué hay en los calendarios; se le puede invocar etiquetándolo, escribiéndole un correo, compartiendo algo con él o metiéndolo en un chat de grupo, y cada acción queda registrada en un rastro de auditoría a nombre del agente y no de una persona. Estará disponible en iOS y Android, en Windows y Mac, en línea de comandos, Workspace, Microsoft 365, ServiceNow y Slack.

Entre los primeros probadores figuran la marca de ropa deportiva On, Shopify y PayPal, mientras que Google cita como clientes de Gemini Enterprise a grandes compañías como BNP Paribas, Bradesco, Merck, Orange España, Santee Cooper, SOMPO, Ulta Beauty y Wesfarmers. La compañía también ha anunciado nuevas opciones de gasto flexible —orquestación de varios modelos, enrutado inteligente y topes de gasto en tiempo real— para que las empresas controlen mejor la factura de su IA corporativa. Es decir, el foco no está solo en lo que el agente sabe hacer, sino en cuánto cuesta dejarlo suelto dentro de una organización.

El análisis de Salseo

  • No es tanto un lanzamiento de producto como una jugada de distribución: Google estrena el agente donde ya tiene el terreno ganado (1.000 millones de usuarios en Gemini y casi todo el Fortune 100 usando Gemini Enterprise). Monetiza primero donde ya cobra licencias, en lugar de pelearse usuario a usuario en el mercado de consumo.
  • Que el selector de modelos incluya Claude, de Anthropic, es más defensivo que generoso: si las empresas van a usar varios modelos de todos modos, mejor que lo hagan dentro de la plataforma de Google que en la de un rival. La señal a vigilar es si de verdad llegan modelos de código abierto y privados, porque ahí se juega si Gemini es un ecosistema abierto o un embudo comercial.
  • El detalle que marca la diferencia frente a un simple chatbot es que el agente tenga cuenta propia de Workspace, correo, contexto de equipos y rastro de auditoría a su nombre. Para que una empresa le deje tocar Slack, Jira o Snowflake necesita permisos y trazabilidad: ahí está la barrera real de adopción y, a la vez, el mayor riesgo, porque cualquier fallo de seguridad o de permisos se convierte en titular.
  • Los clientes citados (BNP Paribas, Merck, Orange España...) y las nuevas fórmulas de control de gasto —topes en tiempo real y enrutado inteligente— apuntan a que el cuello de botella ya no es la capacidad del modelo, sino la factura. Habrá que seguir los precios y las métricas de ahorro que publique Google y ver si OpenAI y Anthropic responden con agentes empresariales equivalentes.

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Fuente: TechCrunch