Google, multada con 403 millones en la UE por el uso de datos de ubicación

El regulador de privacidad irlandés sanciona a Google con 403 millones de euros (463 millones de dólares) por no tratar de forma legal, justa y transparente los datos de ubicación de sus usuarios entre 2018 y 2020. La compañía alega que ya cambió esas prácticas y el regulador mantiene otras tres investigaciones abiertas.
Google ha recibido una multa de 403 millones de euros (unos 463 millones de dólares) por parte del organismo que vigila la privacidad de datos en la Unión Europea. La sanción, anunciada por la Comisión de Protección de Datos de Irlanda, responde a un tratamiento ilegal, desleal y poco transparente de los datos de ubicación de los usuarios, según el regulador.
La investigación, que se abrió hace seis años, ha analizado cómo aplicó Google el reglamento europeo de protección de datos (el conocido como RGPD) desde que entró en vigor en 2018 hasta febrero de 2020. Los inspectores concluyeron que la compañía no procesó de forma lícita ni justa la información recogida en 'Web & App Activity' —el ajuste que registra el historial de búsquedas y navegación— ni en el 'Historial de ubicaciones', la función que guarda por dónde ha pasado el usuario con su móvil. Tampoco cumplió esos requisitos de legalidad, equidad y transparencia con la función de 'Precisión de ubicación' del sistema operativo Android. Irlanda actúa como regulador principal de Google en los Veintisiete porque la sede europea del gigante tecnológico estadounidense está en Dublín.
Desde Google han respondido que el caso se refiere a "políticas históricas que desde entonces se han actualizado" y aseguran que, a partir de 2019, han transformado de forma significativa sus prácticas y han lanzado herramientas "robustas" para que gestionar los datos de ubicación sea sencillo. El regulador recuerda que la ubicación es un tipo de dato personal que Google recopila y con el que puede deducir dónde está alguien. "Los datos de ubicación pueden aportar tanto beneficios como perjuicios", ha señalado el comisionado adjunto Graham Doyle, quien subraya que mejoran la utilidad de los servicios 'online' pero también pueden desvelar mucha información sobre una persona, incluida la que es estrictamente privada.
Se trata de la cuarta multa de privacidad más cuantiosa impuesta por el supervisor irlandés, que ya ha sancionado con mayor dureza a TikTok y a Meta, esta última con 1.200 millones de euros. Además, la Comisión de Protección de Datos tiene abiertas otras tres investigaciones sobre Google, por lo que el capítulo regulatorio de la compañía en Europa sigue lejos de cerrarse.
Para el inversor, la clave está en distinguir el ruido del fondo: 403 millones de euros son una cantidad relevante sobre el papel, pero reducida para el tamaño de Alphabet, la matriz cotizada de Google, así que no cambian su tesis ni sus cuentas de un trimestre para otro. Lo que sí importa es el goteo: cada resolución de este tipo fija un precedente sobre cuánta información puede usar Google para segmentar publicidad, su verdadero motor de ingresos, y marca el listón para el resto de aplicaciones que viven de los datos de localización en Europa.
El análisis de Salseo
- El impacto directo en las cuentas es limitado: 403 millones de euros apenas se notan en el balance de una compañía del tamaño de Alphabet. Lo relevante no es el cheque, sino el precedente sobre cómo puede usar los datos de ubicación para su negocio publicitario.
- El fondo del asunto es la publicidad. Los datos de ubicación son la materia prima con la que se segmentan anuncios locales y se mide el retorno de una campaña. Si Europa endurece las reglas de consentimiento, Google y cualquier 'app' que monetice la ubicación tendrán menos munición para segmentar, y eso se nota más en el precio medio de los anuncios que en la multa en sí.
- Google se defiende diciendo que el caso cubre prácticas entre 2018 y febrero de 2020 y que ya las ha corregido. El problema para el inversor es que el regulador irlandés mantiene otras tres investigaciones abiertas sobre la empresa: si esas prácticas ya estuvieran realmente saneadas, el riesgo regulatorio debería estar bajando, y de momento no lo hace.
- Señal concreta a vigilar: cómo rediseña Google las pantallas de consentimiento de ubicación y si eso reduce de verdad los datos que puede recopilar. El efecto dominó alcanza a mapas, reparto a domicilio y publicidad local, que tendrán que copiar ese modelo de permisos si quieren operar en la UE sin sustos.